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viernes, 12 de agosto de 2016

El Jesus College de Cambridge.

Sentada ante el escritorio.



Queridos míos:

Os escribo desde una inmensa habitación para discapacitados (me han asignado ésta) del Jesus College de Cambridge. La mesa es gigante, el baño también..., ¡y el college! Es uno de los más antiguos, de finales del XIV y comienzos del XV, aunque yo me alojo en un edificio moderno. Para llegar a mi habitación hay que recorrer un patio, donde se sigue un carril entre vegetación: giro a la izquierda, giro a la derecha, giro a la izquierda, giro a la derecha... La recepción, la capilla y el comedor son de la parte histórica, con suelos de madera y techos muy altos (¡el comedor es impresionante!).
Delante de la entrada principal de Jesus College

 Imagino que los residentes de estos académicos lugares han de pagar mucho dinero; o el Estado con las becas. Al parecer algunas clases se imparten aquí, y los tutores asisten aquí también a sus doctorandos. Hay unos mil alumnos, y en Cambridge 31 Colleges, entre ellos el King's, el St. John's, el Caius, el Trinity... Todos me suenan a coros con exquisitas voces de niños, todos menos uno. Ah: los niños coristas no estudian en colleges, , vienen para los ensayos.

Con Jorge delante del (descendiente del) arbol de Newton y la entrada de Trinity College
 
 Hemos visto aquí un cartel donde se recluta a chavales para el coro, que por supuesto tienen uno. El Caius College contará con otro, imagino, pero me suena por las celebridades que en él han estudiado, entre las que se cuenta... ¡Mi amigo, Stephen hawking! Pero, asombraos: ¡tengo una foto con él! ¡Sí! Tras soltar la maleta dimos una pequeña vuelta y enseguida vimos el Trinity y el Caius... ¡Y mi amigo Hawking estaba allí, en la puerta! ¡Qué placer! Mas no pude decirle lo que lo admiro porque se trataba de una foto. ¡Ay, os he engañado! Creo que voy a ir al Infierno, con el calorcito que hace... Mas, ¿quién sabe? Igual aparece un día por aquí, junto con el espíritu de tantos... Yo vengo por si se me pega algo de saber; creo que voy a apoyar la frente por las paredes, a ver si la ósmosis actúa.

Con un amigo, el profesor Hawkings, delante de su colegio: Gonville & Caius

Aquí he venido de espectadora, porque mi destino es Ludlow; sólo para encontrar a mis amigos y partir con ellos. Asií aprovecho para asistir a algunas sesiones de este curso de música antigua y para... ¡Sí! ¡El sábado me voy con una visita guiada al King's College! Una auténtica pena que los coros estén de vacaciones.

En "First Court" de Jesus College, con el caballo!

Después de cenar -se cena a las seis, así que los días cunden más-, los distintos grupitos de trabajo de esta semana han expuesto su labor, y nos han deleitado con piezas bellísimas, todas del Renacimiento o Barroco español. La primera que escuché, en un ensayo previo, era de Alonso Lobo, compatriota. ¡Sí, nació en Osuna, aunque pocos lo sepan! Ha sido, por tanto, una hermosísima bienvenida musical.
El fragmento más divertido, "Ay, que me muero", villancico de Joan Cererols. Me he enterado por Philipp, el director del curso, de que fue maestro de capilla en la Escolanía de Montserrat: ¡saben mucho más los extranjeros que nosotros de nuestros músicos! ¡Tendríamos que avergonzarnos!

En "Chapel Court" de Jesus College

He conocido ya a mucha gente, en este breve lapso: a un cornetista alemán llamado Guido, pero no d'Arezzo, y a su esposa que viene de acompañante / espectadora / fotógrafa; a una japonesa llamada Mikako que se ha emocionado cuando le apliqué el sufijo de respeto y me dirigí a ella, por tanto, como "Mikako-san", y encima le dije que conozco la canción "Mishaiaki nitshuketa" o algo similar, que ha cantado el coro de Tölz en sus giras japonesas. Al parecer es muy popular.

En la entrada oriental de Jesus College

También he hablado con un marine norteamericano de New Orleans, teniente coronel jubilado y amante de la cultura, cuya esposa es una profe de vihuela aquí en el curso. Este señor parece adorar Andalucía pero defiende la cerveza Alhambra por encima de la Cruz Campo. Ha estado en la guerra de Iraq y en Afganistán, entre muchas otras misiones, imagino. Dice que no estaba de acuerdo con su ejército y que su cometido en Iraq andaba más relacionado con los iraquíes, a quienes califica de bastante simpáticos y optimistas a pesar de todos los horrores.

Arboles y cesped de Morgan Avenue 
Delante de la capilla de Jesus College. La capilla más antigua de los colegios de Cambridge

Con dos amigos hispanohablantes de Jesus College, Vera y Gabriel.

Con Jorge delante de la entrada de St John's College

Con una mapa de Cambridge para ciegos. En el fondo, Kings College Chapel.

"Tocando" a Kings College Chapel, en el fondo, las torres del colegio citado.

Con retrato de Enrique VIII el el comedor

Con John Alcock, el fundador de Jesus College

En el comedor majestuoso

Corista en el coro de la capilla de Jesus COllege

Conociendo a uno de los imagenes de madera en el coro


Un día perfecto, seguiré relatando. Mañana mmis colegas curseros dan un concierto, al que asistiré, ¡faltaría más!

Good night, Cambridge and galaxy!

martes, 9 de agosto de 2016

Regresando de Cádiz: !ahora entiendo a Alberti!




El mar, la mar, el mar, sólo la mar. Sí, con ese olor característico de la Tacita de Plata. ¡Qué hermoso el paseo por la Alameda! Esta ciudad es muy fácil para poder caminar yo sola: sigo el murete del paseo de la Apodaca y..., ¡para adelante, para adelante, para adelante! Igual que si decido andar por la blanda arena que lame el mar, ¡je, je! Digo: por la blanda arena de la playa de la Victoria, dejándome besar los pies por el agua marina rica en salitre y, dependiendo de cómo haya atacado el desagradable levante, hundiendo los talones; o si no disfrutando de la lisa pista, de poder bracear libremente sin tener que ir agarrada a alguien o agempuñando un bastón.


Algún inspirado enunció una gran verdad; Cádiz es la ciudad de los dos mares: la mare que parió al levante y la mare que parió al poniente. Bueno, también están el "vvientorsú" y el viento del norte; y noreste, suroeste, sureste, noroeste, etc. Pero aquí todos entienden de viento, porque saben que el anuncio de levante presagia sequedad, pesadez de piernas, falta de comodidad, ambiente desapacible. El poniente, en cambio, es fresquiyo; incluso frío. Hablo del verano, claro; en invierno con la humedad será helador.


Los primeros tres días los tuvimos de poniente, ¡magníficos! El levante vino el sábado y sólo hoy ha amainado, mas nos ha permitido disfrutar -a su pesar- de los paseos matutinos en la playa, de los baños y de las salidas vespertinas, aunque caminar por la mañana recibiendo a veces los dardos de arena en la cara y combatiendo la fuerza del viento cuando lo llevábamos en contra... ¡Madre mía, qué complicado! En cambio a favor, por lo menos, nos empujaba. Colocar la sombrilla con los vendavales era toda una obra de ingeniería.


¡Qué bien se come en Cádiz! Destaco, por supuesto, el "pescaíto"frito; las "papas aliñás", las tortillitas de camarones... ¡Qué rico el cazón en adobo de la pescadería- freiduría de la plaza de las Flores! Y las huevas fritas, las papas aliñás, los boquerones en vinagre. Un día repetimos el bar Laurel, que había frecuentado en i estancia durante el curso de Monteverdi. Las albóndigas de choco, ¡geniales! Y los helados... La Cremeria Italiana cercana a casa, con una lista de sabores para aburrir, merece amplia reseña. En 2013 también íbamos y cada día contaban con dos sabores nuevos además de los de la carta. ¡Oh! Nociola, banana, ricotta con higo, tarta de san Marcos, tiramissù, amarena, manzana verde, trufa, pistacho, leche merengada, mandarina con chocolate, caramelo, vainilla... Lo mejor es que vayáis y los probéis vosotros mismos, porque la textura, el sabor... ¡Sobresalientes!


Después de comer, cuando mis padres se entregaban al sopor de la siesta (costumbre tan ajena a mí), me dedicaba yo a la lectura: "Robot dreams" de Asimov, "Celia en la revolución" de Elena Fortún, "Breeve historia de la química", también de mi adorado genio... ¡Qué bien escribe Asimov, cómo cuenta las cosas! Salvando las distancias espaciotemporales, podríamos decir que su estilo se parece al de Elena Fortún por esa facilidad para relatar, para comunicar. ¡Curioso lo de la teoría del flojisto! ¿Cómo podían creer en ella hasta Lavoissier? ¡Ay, pobre Lavoissier! Una mente tan privilegiada que tuvo la triste suerte de haber sido recaudador de impuestos en el Ancient Régime; acusado por tanto durante el gobierno del terror de los jacobinos con Robespierre al frente. Guillotinado. Un solo segundo para cercenar una gran cabeza que sólo encontró parangón a finales del siglo XIX, con la aparición de Albert Einstein.



¿Y qué decir de Celia? Quien quiera enterarse de detalles de la sociedad en Madrid, Valencia y Barcelona durante la guerra civil, que acuda a este libro, relatado con la frescura de una adolescente obligada a ser adulta demasiado pronto; arrancada de su comodidad burguesa y arrojada a un mundo cruel que no comprende. ¿Quién tiene razón, los de su padre republicano o los de su primo falangista? No lo sabe, no quiere saber; empero no le resta sino tomar partido. No comprende cómo arrojan bombas y hacen la vida imposible a civiles a quienes la guerra ni les va ni les viene, que sólo aspiran a un poco de paz. Se va quedando absolutamente sola y al final, con la victoria de franco, incluso sus amigos parecen traicionarla: "Ahora eres nuestra enemiga". Celia, la fantasiosa; la imaginativa; la cuentacuentos; la amante de los niños, de los animales; la sensible, bondadosaa, franca, poética Celia... Hm, Encarna Aragoneses (verdadero nombre de Elena Fortún) que igualmente vivió esos horrores, se ocupó de las víctimas infantiles durante el conflicto y hubo de exiliarse, de dejar todo aquello que amaba. Encarna Aragoneses; soñadora y atormentada.


Ahora, a prepararme para Inglaterra: Cambridge, Ludlow y Crownfield. Me hace tantísima ilusión... ¡Vamos a cantar las Vísperas de Monteverdi! ¡Y también podré interpretar algunos ritornelli con la flauta! Además de, obviamente, dar un tremendo empujón a mis conocimientos de inglés.
Por supuesto quiero visitar el King's College, donde mi maravilloso coro, y el Caius College, cuyas paredes acogieron a tantísimas celebridades; tantísimos hombres que han contribuido con su esfuerzo al progreso y al bbienestar de la humanidad. Entre este elenco de genios, cómo no, ¡mi amigo! ¡Sí, Stephen Hawking! En Oxford le preguntó el Tribunal en los exámenes finales cuáles eran sus planes de futuro, a lo que respondió que si le ponían la máxima nota (un 1) se marcharía a Cambridge. Si, en cambio, obtenía un 2, se quedaría en Oxford. Los respetables examinadores hubieron de pensar: "Vamos a darle un 1 y que nos deje en paz". ¡Oh, querido! Terminó el Doctorado a pesar del terrible diagnóstico, o más bien gracias a él: quería concluir sus investigaciones antes de que le sobreviniera la muerte... ¡Y todavía anda por estos mundos! Thank you, thank you, thank you!!!

Y gracias también a vosotros, sufridos y pacientes lectores. Espero que estéis disfrutando de un buen verano.

martes, 2 de agosto de 2016

Llamamiento: por unos cajeros accesibles para ciegos.


La Caixa cuenta con sus cajeros accesibles; disponen de Braille y síntesis de voz, de manera que una persona ciega puede sacar dinero completamente sola. Por cierto: eso no lo han publicitado convenientemente. Muchos hemos tenido que descubrirlo.

El problema radica en que, por cuestiones de nóminas, hipotecas y demás, me obligan a tener la cuenta en otras entidades. Cuando he de sacar dinero, he de hacerlo en ventanilla, con la cola correspondiente, y además pidiendo el favor especial, pues al parecer en ventanilla te dan sólo a partir de 600 €.

Creo que los bancos disponen de suficiente dinero como para gastarse una pequeñísima parte en adaptar los cajeros, y de ese modo las personas ciegas podrían operar tranquilamente, pues no siempre uno se fía de su acompañante para efectuar una transacción tan delicada en un cajero, que incluso podrían saber tu clave, por la posición de la mano, y en un futuro robártela.

Hago pues un llamamiento para que los bancos se conciencien y tomen las medidas pertinentes. Gracias.

Http://viviraciegas.blogspot.com

lunes, 1 de agosto de 2016

Celia, de Elena Fortún: compañera de infancia.








Como Celia, tenía yo siete años: la edad de la razón. Estaba concluyendo la tierna cartilla con la que tantos niños ciegos aprendimos a leer, escrita por los insignes profesores y maestros de la ONCE -¡ambas cosas juntamente!- don Guillermo Canelo, el único que en toda mi vida me hizo entender y respetar las Matemáticas (aunque, debido a mi falta de base anterior y posterior, siga siendo una ignorante) y don Blas Garcés, padre de mi querida seño Araceli a quien apenas conocí (murió el buen hombre cuando yo tenía nueve años).

Al final de esa cartilla había una recomendación; un ruego; no sé exactamente cómo llamarlo. Entonces ignoraba que aquella frase marcaría mi vida para siempre. No la recuerdo literalmente, pero rezaba más o menos así:
"Ahora ya sabes leer. Puedes ir a la biblioteca y pedir tus propias lecturas, los libros que te gusten".

Yo, con mi edad de la razón casi recién estrenada, hice lo propio. En el colegio de la ONCE de Sevilla contábamos con una biblioteca estupenda, de la que a priori ya me fascinaba ese olor a papel grueso, casi a pergamino; a encuadernado; a... No sé exactamente, mas yo lo asociaba con algo bello.

María Cabanas era mi maestra entonces; lo fue durante los cursos tercero, cuarto y quinto de EGB. Hay muchas cosas de esta señora que no me gustaban, y algunos de los métodos por ella empleados me traumatizaron para siempre; pero ya no importa: María ha muerto, lo hizo sin mala intencion y, por supuesto, la he perdonado. Se trataba de una persona muy culta y con afán lector, y por aquel entonces era responsable de la biblioteca.

Entré en aquella habitación con olor a saber y pedí, obediente, lo que se me recomendaba en la cartilla:
-¡Hola, seño! Vengo a por un libro.
María depositó en mis manos "Celia, lo que dice", de Elena Fortún; libro escrito en 1926 por una mujer nada al uso: una intelectual casada con otro literato de afición y militar de profesión, pero frustrada por esconder sus inclinaciones homosexuales y por la muerte de uno de sus dos hijos, con tan sólo diez años. Una soñadora que, como su personaje Celia Gálvez de Montalbán, buscaba refugio en la fantasía. ¿Quién fue Elena Fortún y por qué se la desconoce tanto?
Publicó los relatos de Celia y de su familia (sus hermanos Cuchifritín, Teresina y María Fuencisla (Mila) y sus primos Miss Fly, Pili y Matonkikí) en el suplemento de ABC "Gente Menuda", del que era directora y al que dio un nuevo aire, renovando por completo la literatura infantil y juvenil.
Celia me cautivó desde el principio, porque en cierto modo se parecía a mí: desclasada, descontextualizada, imaginativa y soñadora en grado sumo; claro que mucho más traviesa y curiosa que yo: debido a mis miedos con origen clarísimo en la ceguera, nunca me atreví a experimentar tanto ni a cuestionarme tantas cosas.
Celia se pregunta por el mundo en el que le ha tocado vivir; aquella insulsa sociedad altoburguesa: ñoña, encorsetada y llena de prejuicios. Ella prefiere jugar con sus amigos los desarrapados, mucho más interesantes y divertidos; pero éstos la rechazan por "niña bien y remilgada". Los adultos no la entienden y parecen -o son de facto- más idiotas que los niños, quienes sin embargo han de callar debido a su corta edad e inexperiencia.

A los diez años vino "Celia, madrecita". Otros muchos títulos de la saga los salté por no hallarse presentes en la biblioteca del colegio. Aquí vemos a una chica bien distinta: con 14 años, su familia medio arruinada y la madre recién muerta. Ahora ella, guardando luto riguroso, ha de tomar las riendas y ocuparse de todo: cocina, limpieza, cuidado de un padre abrumado y deprimido y de unas hermanas pequeñas (a Cuchifritín lo habían enviado a Londres a un internado, costumbre al parecer muy propia de la alta sociedad de entonces).

A los 11 me ocupé de Cuchifritín y sus primos, también graciosos y ocurrentes, mas mi preferida seguía siendo Celia, a quien volví a ver tres años después dejando todo lo seguro y conocido para emigrar a América, donde fue institutriz de niños complicados y donde hubo de cruzar la selva a pie. Pero antes...
"El mejor regalo de Reyes es Celia". Así rezaba la campaña de promoción de la serie dirigida por José Luis Borau y con guión de Carmen Martín Gaite, escritora que quiso recuperar al personaje y a su colega Elena Fortún; pseudónimo de Encarnación Aragoneses, por cierto.
Cuando me enteré de que iba a producirse una serie con mi querido personaje, me emocioné muchísimo. Observé que las amigas de mi hermana, niñas llamadas "normales" que habían estudiado en colegios públicos de toda la vida, no tenían ni idea de quién era aquella rubia encantadora, tierna y trasto a un tiempo; risueña e inconformista; con un tremendo sentido de la justicia; cariñosa e hipersensible: ¿como Elena?
La protagonista, Cristina Cruz Mínguez, representó el papel a la perfección. Ella prefirió dejar la popularidad, sólo intervino posteriormente en "El abuelo". Al casting se presentaron muchas crías de siete años con las características físicas solicitadas, pero Cristina impresionó narrando el cuento de Caperucita Roja: "Me pidieron que cantara una canción o contara un cuento: cantar nunca fue lo mío [...]". ¡Pero sí contar, sí imaginar! Para ella, el rodaje fue como un juego y nunca se cansaba. Sólo la tuvieron que doblar en las escenas con cucarachas.

Al final del capítulo 6 y último puede leerse: "continuará". Ése era el propósito de José Luis Borau, pero se quedaron sin presupuesto: ¡una auténtica pena!

Voy a leer en breve "Celia en la revolución", donde el personaje, en el umbral de la adultez, nos relata su visión de la guerra civil española. Aquí se derrumba su mundo de ensueño, aunque ella trate de buscar la belleza en cualquier oculto rincón

¡Gracias, querida Encarnación Aragoneses / Elena Fortún! Has marcado mi infancia y la de muchos niños.

A los trece años afirmaba que llamaría Celia a mi hija. No me he casado, no tengo niños, pero sí una sobrina que detenta ese nombre y cuyo cumpleaños se celebrará próximamente. ¿Qué libros voy a regalarle? ¡Bingoooooooooooo!


Libro: Stephen Hawking: BREVE HISTORIA DE MI VIDA.

stephen hawking, my brief history

Breve historia de mi vida. Fecha de publicación: 10 de septiembre de 2013. http://www.hawking.org.uk/my-brief-history.html

Fresco y chispeante relato narrado en primera persona, donde el gran genio nos cuenta su historia desde la infancia y, paralelamente, la evolución de sus investigaciones. Por supuesto no falta el humor, omnipresente. Pero uno de los rasgos más importantes para mí es la no renuncia a sus sueños, a pesar de las múltiples barreras que el Destino le impuso cruelmente desde los 21 años. En la última página, Hawking mira atrás para concluir que ha gozado de una existencia plenamente satisfactoria y nos pide (a los discapacitados) que nos centremos en lo que podemos hacer y no en nuestras limitaciones. !Altamente recomendado! !Bravo, Prof. Hawking!

martes, 26 de julio de 2016

Universo paralelo.


El 28 de julio de 1750 murió Bach. A mí me va a pillar en Benasque, donde estamos transcurriendo unos días bastante terapéuticos.
Creo que falleció a las siete de la tarde, en compañía de familiares; andaba por allí su nieto, hijo de Liesgen y del músico Christoph Atnickol. Lo habían bautizado Johann Sebastian. No sé a qué se dedicó, mas evidentemente estuvo lejos de imitar a su abuelo porque no tenemos noción de un Johann Sebastian Altnickol-Bach.

-Pero... ¡Por Dios! ¿Quién anda ahí en la puerta? ¡No respetan nada!
-Soy admiradora de Herr Bach.
-¡No entiendo... Sois muy rara! ¿Esa ropa! ¡Y ese bastón tan extraño! Y... ¿Es que... Acaso sois ciega?
-Quería despedirme de él.
-¿De dónde procedéis, por ventura? Herr Bach se encuentra muy enfermo, no puede hablar con nadie.
-¡Al menos visitarlo, estrechar su mano!
-¡Marchaos! ¿Cómo osáis..? ¡Marchaos!
-Yo... ¡No quiero hacer daño a nadie...!
-¡Dejadnos en paz! Herr Bach está muy enfermo y hemos de ocuparnos por completo de su cuidado y asistencia. Vos molestáis en este momento.
-¡Oh, no quería...!
-Por favor, lo digo por última vez; si no tomaremos medidas extremas: ¡marchaos!
-De acuerdo, lo siento...

Creo que he metido la pata. Y ahora...? ¿Qué es esto?

-Venga, querida: entra ya a casa. Los niños están inquietos... ¿Cómo sales tanto tiempo, con Guille así de mal? ¡Madre mía! Por suerte ya han pasado los tres la varicela!
-¿Quién eres?
-¿Qué estas diciendo? ¿Dónde has ido? ¿Has bebido algo extraño? ¿Te han drogado? ¿Te has golpeado la cabeza? ¿Te han agredido? ¡Tienes una expresión rarísima! Déjame examinarte, por favor. No, no parece. ¡Cielo...!
-¡Mamá, mamá, has vuelto!
-Yo... ¡Esto es un error! ¿Dónde estoy?
-¿Dónde vas a estar, por todas las estrellas? En casa, ¡al fin!
-¿En casa de quién?
-Decididamente, la han drogado.
-¡Mamá, mamá, mira el dibujo que he hecho!
-Déjala, Nerea, guapa: está enferma. Creo que va a acostarse a descansar. ¡Oh, no, no llores! Mañana se encontrará bien, te lo prometo. Ahora vuelve a la cama. ¡Ay, pobre niña!
-¡Yo no estoy enferma! ¡Es que... Aquí no es! ¡Hay un error del tiempo, hay...!
-¿Qué locuras dices? ¿Cómo es posible que...? ¡Oh! Cualquier droga alucinógena inhalada: ¡qué peligroso todo! Igual que la escopolamina; te anula por completo la voluntad y no deja rastro. ¡Horror! ¿Cómo luchar contra el crimen químico?
-¡No! ¡Es que... Yo no soy de aquí! ¿Dónde estoy?
-En Granada. Mira, ésta es tu casa: ¿no la reconoces? Ven: el salón, la cocina...
-¡Sí, es mi casa! Pero, ¿qué hacéis aquí? ¡No entiendo!
-¡Pobre criatura! Me preocupas. Vamos al hosital: ¡ahora mismo! ¡A urgencias! Te han drogado, seguro, te han drogado. Voy a llamar a la asistente, a ver si puede quedarse con los críos. ¡Oh, y Guille con fiebre!
-¡No quiero ir al hospital! ¡Es un error! ¡Es un errror! ¡Escúchame! ¡No me han drogado! ¡Déjame volver a casa! ¡Es...!
-¡Silencio! Hablando así te alteras. ¡No llores! ¡Ay, pobre! Ven a mis brazos. ¡Qué temblor! Tranquila, tranquila. Todo pasará, pasará pronto; créeme. Los efectos de las drogas duran un tiempo. Luego se disipan y quizás ni recuerdes esta mala experiencia. Vamos, ¡no te preocupes! Mírame; estoy aquí, contigo. No va a ocurrirte nada malo. ¡No permitiré que te hagan daño! ¡Malditos canallas...! Relájate, respira hondo. Por favor...

Entonces perdí la conciencia y... ¡No sé! Estoy de nuevo en Benasque. ¡Tengo miedo! Por haber contravenido las órdenes de Bach, he desembocado en un presente paralelo. Noparecía fea la vida alternativa, y mi marido me quería mucho, a juzgar por su actitud; mas... ¿Cuántas de estas variantes habrá para mí? ¿Podré visitar otras sin riesgo? Me asusta, en cualquier caso: ¿y si me quedo para siempre atrapada en una de ésas? ¿Y si la que me atrapa es peor que la actual? Mejor no investigar mucho.

viernes, 22 de julio de 2016

Diese Barbaren müssen, dürfen uns nicht besiegen! Anschlage in München.





Sie sind verrückt! Sie versuchen, Angst zu sähnen; die Demokratie zu bersten; das Vertrauen zu brechen und alles Schönes, hauptsätzlich das Wert des mennlichen Lebens, zu annullieren!!!
Die Gewalt muss, darf nicht die Schlacht gewinnen!!! Nein bitte! Erlauben wir es nie! Nimmermehr! Auf keinen Fall!

Ein barmherzlichste Beileid zu den lieben armen Opfer! Sie sind nicht allein, unschuldige wohlwillende Kreaturen!
Rührende Umarmung.

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- .-. .- ..- .-. .. --. -.- . .. - [Stop].