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miércoles, 11 de diciembre de 2019

¿Libros? ¡Pa qué!



Cuando tenía 17 años leí varias novelas distópicas que me marcaron: 1984, Un Mundo Feliz, Fahrenheit 451... 22 años después observo cómo cada vez más aspectos de ese futuro horrible están ya aquí. Amamos al Gran Hermano, lo buscamos, nos dejamos controlar; aborrecemos los libros; nuestro criterio desaparece, somos títeres en manos del mercado. Para colmo, destruimos impasibles el planeta. No: no han hecho falta regímenes dictatoriales asfixiantes, torturas o descargas eléctricas. Los jóvenes casi no leen; de los niños ni hablamos y los adultos empiezan a claudicar: es mejor perder el tiempo con la pantallita. Estamos olvidando la comunicación interpersonal: ¡demasiado esfuerzo! Vivimos para compartirlo en redes sociales, andamos más pendientes de lo que subimos a Internet que de nuestras experiencias y una reunión familiar o de amigos resulta inconcebible sin los móviles. Alguien tendría que detenerse a pensar en el daño social que todo esto está suponiendo. Y no, no me malinterpretéis: ¡por supuesto que no estoy en contra de la tecnología! A mí, como ciega, me ha hecho un gran servicio. Lo que detesto es su mal uso. Contamos con dispositivos maravillosos que empleamos casi exclusivamente para idiotizarnos. Ante tal maremágnum de estímulos, ¿quién se concentra durante horas absorto en un libro, en una música...? A los niños y jóvenes la lectura les supone ya tanto esfuerzo que no constituye un placer; no han adquirido el hábito. Hablo en general, por supuesto: siempre hay excepciones. Sin esta entrada al conocimiento nos dirigimos inexorablemente hacia un mundo de analfabetos funcionales aún más manipulables. ¿Cómo seremos dentro de 30 años? ¡Me aterra!
Diréis que he amanecido apocalíptica. Bien, todo se debe a un comentario de mi sobrina, de 12 años: yo decidí que, tanto a ella como a su hermano, les regalo siempre libros o artículos útiles; para maquinitas y estupideces cuentan con otras personas. Sé que no los leen, que no les hace ilusión, pero al menos los tienen por si un día ven la luz. Alguien podría decirme que ellos serían más felices recibiendo lo que les gusta, y yo le respondo que sí, tal vez a corto plazo. Sin embargo, el mejor presente que podemos ofrecer a nuestros hijos es una buena educación; cultura; pensamiento crítico; curiosidad; formación integral. Sólo con ese escudo podrán enfrentarse al mundo. Evidentemente, los alienados sufren menos porque ni siquiera se dan cuenta de que sufren. ¿Mas buscamos realmente eso? ¿Queremos adultos bobos, consumistas, irresponsables, manipulados y sin ápice de criterio? ¡Yo no!
Ayer me pidió mi sobrina que le regalara no sé qué chorrada. Respondí que yo en Navidad regalo libros. "¡Nooo! ¿Libros? ¡Pa qué! No voy a leerlos. Tengo muchos que todavía no he leído" -fue su mensaje de vuelta. Lo siento: aunque estén cogiendo polvo en la estantería, no cambiaré de opinión.
Cuando pienso en lo feliz que me ha hecho la lectura desde que tenía siete años... Cuando considero lo que se están perdiendo nuestros niños y jóvenes, no puedo menos que compadecerlos. También compadezco a la especie que ha avanzado muchísimo para luego frenar en seco y retroceder. Carl Sagan estaba en lo cierto: no podemos ir más allá de la adolescencia tecnológica. Sin los pilares de una buena educación, la sociedad se derrumba; y eso es justamente lo que está ocurriendo. Siempre quedan oasis, pero cada vez menos. Podríamos hacer mucho y lo desaprovechamos, así somos. Necesito animarme, de modo que cerraré este artículo y me sumergiré en un buen libro, o en una cantata de Bach, o reflexionaré sobre los logros que el Homo Sapiens ha alcanzado. No tendré hijos ni nietos: una preocupación menos. Pero, por favor: ¡regalen libros! ¡Incentiven la lectura entre los niños y jóvenes! ¡Fomenten la curiosidad de los más pequeños! No os arrepentiréis y ellos, con el tiempo, os lo agradecerán.

jueves, 3 de octubre de 2019

Seminario de mi gran amigo Richard en el Instituto de Astrofísica de Andalucía.


Richard y yo hemos pasado casi tres semanas juntos este mes. En agosto estuve 28 días en Inglaterra, hicimos dos cursos de música antigua: el NORVIS, en Durham, y el HISS, cerca de Beverley. En el primero me dediqué al canto y el segundo lo centré en la flauta de pico.
Fue un reto para mí memorizar todas las obras sin partitura, ¡pero exitoso! Desde que empecé con esto de los talleres en mayo de 2016 he retenido gran cantidad de música en el cerebro: muchas veces no se sabe lo que se va a cantar o se reparten obras sobre la marcha, de manera que resulta imposible conseguir las partituras con antelación. En otras ocasiones sí me las dan, pero en la ONCE nunca tienen tiempo de pasármelas. Ahora no me dan prioridad por no ser estudiante oficial y además han reducido plantilla, ya sólo transcriben música en Madrid y Barcelona, creo. Se jubiló Paloma, la copista de Sevilla, y la actual únicamente pasa textos. ¡Así están las cosas! De todas formas, aun en el felicísimo e improbable caso de que contara con la transcripción en Braille, he de memorizar rápidamente la letra para ir leyendo la melodía a primera vista, o a primer tacto; la yema no puede con dos líneas simultáneamente. Todas estas vicisitudes me hacen recurrir al método tradicional: la memoria. Es mucho más fiable de lo que podáis imaginar, y a base de constante ejercicio se va entrenando. Aprecio progresos y he ganado en confianza.
El 14 de septiembre fui a Inglaterra para participar en otro curso con la mezzosoprano Clare Wilkinson, hija del músico y compositor Stephen Wilkinson. Stephen cumplió en abril 100 años. Curiosamente, Richard lo tuvo como director en el primer curso que recibió, hace tres décadas. ¡Cuántas oportunidades hay en ese país para aficionados a la música!
El taller estuvo centrado en canciones con laúd, tanto antiguas como contemporáneas, incluso del propio Stephen. Yo prefería las primeras, obvio. Había prácticamente un laudista para cada cantante y pude interpretar varias piezas de Dowland. ¡Ah! El año pasado dirigió un curso similar Emma Kirkby. Por desgracia estuvo bastante enferma y pudo hacer poco, necesitó refuerzo de otro profesor, pero ya constituyó un enorme privilegio tenerla como profesora.

Stephen, el centenario, estuvo con nosotros todo el tiempo. Tanto él como su esposa quedaron muy impresionados por mi memoria. Clare es muy simpática; y Jacob, el profesor de laúd, y Michael, el otro tutor de canto. ¡Ah! Jacob también dirigió en HISS. Una chica, Charlotte, fue como nosotros a NORVIS, HISS y a este curso de Benslow. Benslow es una escuela de música que se encuentra en Hitchin y ofrece talleres durante todo el año: ¡qué maravilla!

El domingo anterior y el posterior al curso me reclutaron para tocar la Sonata en Fa Mayor de Telemann en sendas misas. En enero, el coro de Richard va a interpretar el Oratorio de Navidad de Bach: ¡me apunto! He soñado tantas veces con cantarlo...
El día 22 nos vinimos juntos a Granada. Richard estuvo aquí hasta el viernes, que se fue a Málaga para... ¡otro curso! Éste de música contemporánea. Volvió el lunes. El martes viajamos a Madrid: ¡pobrecito, ni un día de descanso! Es que teníamos que ir a la gala de los Premios 20 Blogs.
Richard y Rocío en los Premios 20 Blogs
Nos sirvió para probar el AVE desde Granada. Por cierto: ¿para cuándo el tren a Sevilla? ¡Encima quieren quitar la media distancia! Osuna, junto a otros muchos pueblos, quedaría sin servicio ferroviario. ¿Por qué? Yo no tengo otra forma de viajar, ¡no puedo conducir! Existe sólo un autobús al día que para en todos los pueblos y tarda una barbaridad. Por favor, ¡hagan algo! ¡No podemos permitir que un pueblo tan importante, con universidad y hospital comarcal, se vea privado del tren!
Los 20 Blogs no me aportaron nada. No sé cómo hacen ir a Madrid a los 57 finalistas: ¿por qué no invitan sólo a los premiados? Supone un esfuerzo desmedido y un gasto inútil. Se lo he dicho a la organización, a ver si me hace caso en próximas convocatorias. ¡Es que no compensa presentarse! Varios han viajado desde lejos más de un año consecutivo, con todo lo que implica.
Richard se va mañana: ¡qué pena! Lo voy a echar mucho de menos. Es una persona maravillosa, siempre dispuesta a ayudar. Además compartimos gustos, aficiones... Adora la música, la lectura, los paseos en el campo, el silencio... Encima es inteligentísimo y, al igual que yo, cultiva el humor. Trabajó como ingeniero en la empresa Cranfield Precision hasta 2016, cuando se prejubiló para poder disfrutar a tiempo completo de la música. Ese año lo conocí: en marzo escribí al Coro de la Sociedad Musical de Sevilla porque estaba muy deprimida y quería emprender nuevos caminos. "En mayo tendremos un taller con Mallavibarrena y aprovecharemos para hacer audiciones: si quieres probar...". ¡Claro que sí! Conocía a este director por referencias y adoraba lo que iban a cantar, de modo que... Pero eso ya lo relato en el blog.
Esta mañana, Richard ha impartido un seminario en el Instituto de Astrofísica (IAA-CSIC). ¡Sí, lo hemos reclutado! Como tengo varios amigos allí... La idea fue de Enrique Pérez-Montero y Richard accedió. Ha habido pocos asistentes, pero confío en que disfruten de su charla en Internet.
¡Muchas gracias, querido Richard! Espero que sigamos compartiendo tan bellas experiencias.

martes, 17 de septiembre de 2019

¡Décimo aniversario del blog!




¡FELIZ CUMPLEAÑOS!




Un 17 de septiembre de 2009 abrí el blog. Entonces no tenía muy claro mi propósito: pensaba incluso cerrarlo después de relatar lo que estaba viviendo en ese momento. Pero es difícil que ocurra tal cosa con alguien a quien le gusta escribir. Empecé a hacer un diario reglado a los trece años, si bien antes ya acostumbraba a contar vivencias con la excusa de practicar mecanografía. En 2006 un amigo me sugirió que crease un blog. "¿Para que todo el mundo sepa lo que pienso? ¡No!".
Soy gran aficionada al coro de niños de Tölz. Con objeto de divulgar su labor aprendí a subir artículos en Wikipedia y un día de agosto de 2009 pensé: "¿cómo se hará un blog?". Decidí consultárselo al solucionador universal de problemas, Google, y ahí empezó todo. Lo primero que observé es que Blogger no es muy accesible para ciegos: tuve que averiguar cómo mandar las entradas desde el correo y memorizar algunos códigos Html. A subir las fotos me ayuda mi padre, aunque ya he aprendido a hacerlo; con Firefox, Internet Explorer no me lo permite. Antes, obvio, he de saber si la imagen es buena, y ahí es inevitable el asesoramiento de un vidente.
Aquel día de septiembre retomé la idea de mi amigo, pero con reservas; me daba un poco de miedo publicar cuestiones personales. Ya en las primeras entradas vi que muchos se interesaban por mi historia y eso me infundió ánimos. En cuanto a lo que relato, soy yo quien decide y hablo de temas cuya difusión no me importa o incluso me conviene, como la denuncia de injusticias O la divulgación de la ceguera y otras discapacidades. Posteriormente tuve la idea de escribir relatos y, ya en 2016, de inventar cartas y diálogos con músicos, científicos, etc., aunque hubiesen muerto. Así desfilan por estas páginas Bach, Hawking, Sagan, Asimov, Sacks...
No pensé al principio que el blog me reportaría tantas satisfacciones: he conocido gente maravillosa, he dado cauce a mi imaginación, me he familiarizado con algunas etiquetas Html... Ayer me enteré de que Vivir A Ciegas ha resultado finalista en el concurso de 20 Minutos. El día 1, pues, me reuniré con otros blogueros en Madrid y... ¿habrá premio? Ya os iré contando.
¡A por otros diez años! Gracias por estar ahí. Sin vosotros, lectores, este espacio no tendría tanto sentido.

viernes, 26 de julio de 2019

Reposición en La 2 de un documental sobre sordoceguera.


Alfabeto dactilológico en palma

Alfabeto dactilológico en palma.
Dentro del espacio de producción propia Crónicas, la 2 de RTVE emitió en octubre de 2016 este interesante documental que ahora repone, "El mundo ahí fuera", centrado en la realidad de los sordociegos. No lo había visto en su momento. Javier García Pajares, uno de los protagonistas, ya terminó los estudios; no sé qué hace ahora. Gennet continúa en Sevilla, quedaré con ella próximamente. En cuanto a Marina, no la conozco. Espero que el vídeo siga disponible varios días, podéis verlo aquí.

Se ha hecho una película sobre la vida de Gennet Corcuera, "Me llamo Gennet". Si hay grupos de colegios, institutos, etc. que quieran verla, pueden ponerse en contacto con su director, Miguel Ángel Tobías.

Estas iniciativas de divulgación son muy necesarias para que la sociedad pueda integrar mejor a un colectivo de personas generalmente bastante aislado.
Os recuerdo que los sordociegos llevan bastón rojo y blanco y que agradecerán enormemente cualquier tipo de acercamiento, ayuda o interacción. ¡Muchas gracias! Sigamos rompiendo barreras entre todos: sólo así lograremos una inclusión efectiva de los discapacitados y, por tanto, su felicidad; nuestra felicidad.

domingo, 7 de julio de 2019

¡No al cierre del programa A Hombros de Gigantes!


Firma la petición en Change.

Iba a empezar mi escrito con el consabido "no puedo creerlo", pero nuestro país nos tiene acostumbrados a tantos disparates, a tanto desprecio hacia lo que verdaderamente importa que ésta es sólo una más de las barrabasadas que tarde o temprano tendrían que ocurrir. Porque, pensándolo bien, ¿a quién le interesa la ciencia? ¡Claro, cosa de cuatro locos! ¡Que investiguen ellos! Mejor interminables programas sobre fútbol, desfile de bestiarios con lluvia de insultos, políticos en eterna pelea infantil, ruidos rítmicos y primitivos a los que se empeñan en llamar música o películas horrendas pero, eso sí, basadas en hechos reales. ¿Destinar presupuesto a la ciencia? ¡Bah! Mejor se roba o dilapida; se invierte en algo que llaman cultura pero que está muy lejos de serlo, consistiendo en realidad en llenar los bolsillos de cuatro aduladores. ¡Física, Química, Biología, Matemáticas! ¿Eso para qué sirve? ¡Con lo bien que vivimos sin complicarnos! Tanto estudiar cuando se puede conseguir dinero fácilmente, como algunos jóvenes que ya son ricos porque suben chorradas a Youtube.
¡Ay, pobres de nosotros! La curiosidad es lo que nos distingue como especie; gracias a ella hemos llegado hasta aquí. Nos hemos esforzado por descubrir el mundo en que vivimos, por responder las grandes preguntas; a veces casi sin medios, o con ninguno. Muchos han arriesgado la vida o han muerto por contribuir al saber que ahora poseemos. Hemos vencido gran cantidad de enfermedades; hemos logrado una alta esperanza de vida; disponemos de tecnología que nos ayuda en todo momento.
Queridos ignorantes autocomplacientes: ¿viviríais sin vuestro amado móvil? ¡No sabéis la ciencia que lleváis en el bolsillo! ¿Y renunciaríais al ordenador, al horno microondas, a la cocina eléctrica? ¿Prescindiríais de los medios de transporte? ¿Os las arreglaríais sin electricidad? ¿Y sin vacunas, antibióticos o cualquier medicamento? ¿Os iríais a las cavernas de nuevo para empezar con la caza y la recolección? Pues tengo una mala noticia: aunque os resetearan, empezaríais a hacer ciencia; de nuevo querríais explorar, descubrir, investigar..., ¡porque ése es el distintivo de nuestra especie! Sin ello estamos perdidos: somos frágiles, vulnerables, inadaptados. Únicamente nuestra ciencia y nuestra tecnología nos salvan. ¡Dejad de despreciarlas hipócritamente!
Coincido con Stephen Hawking afirmando que, si la sociedad poseyera mayor formación científica, tomaría mejores decisiones para protegerse a sí misma. Pensemos en Trump, dirigente de una potencia mundial: proclama a los cuatro vientos que las vacunas no sirven de nada, que el cambio climático es una falacia y otras lindezas similares. No olvidemos que el peligro de una guerra nuclear anda ahí latente: cuanto más burros seamos, mucho peor. Una buena educación es nuestra única esperanza. En ella han de estar presentes el escepticismo y el pensamiento crítico si queremos alejarnos de fanatismos y absurdas creencias. Una mentalidad científica ayudará mucho, porque la ciencia nos enseña a ser humildes: el error permite avanzar. Si la evidencia invalida una teoría con nuevos datos, no pasa nada; lo que cuenta es que logremos probarla y demostrarla; que se someta a examen. ¡Qué bien les vendría a los políticos, por ejemplo, reconocer sus errores con esa humildad en vez de salir al paso dando respuestas vacías y falsas!
Si desde la sociedad se fomentara esto, si los medios lo ofrecieran y valoraran, no tendrían cabida las actitudes de desprecio que tanto abundan; mas está claro que se hace todo lo contrario. A Hombros de Gigantes, un magnífico programa de divulgación ofrecido por Radio Nacional de España, va a dejar de emitirse. ¿Por qué? ¿Porque el fútbol vende más? ¿Es ése el mensaje de una emisora generalista, de un medio público con la importante misión de formar e informar? Claro: ¿cómo van a pedir que tenga mucha audiencia, si empieza a las dos de la mañana? Está la radio a la carta, sí, pero antes uno ha de saber que existen estos contenidos. Si los ofrecieran a horas normales, ¡seguro que gustarían! Igual que nos emocionaron series como Cosmos. En Alemania hay un canal televisivo, ARD-Alpha, que se centra en la ciencia, en la educación en general; se trata de una cadena pública, ¡y gusta!
Así somos en España. Mi indignación tiene un alto coste energético, de manera que quizás un día recurra al exilio cultural. ¿Dónde me voy, a Baviera? ¿A otro sistema planetario? Entre tanto, siempre me queda la posibilidad de desahogarme.
18-VII.
Acaban de comunicarme que, si no hay cambios de última hora, el programa se emitirá en Radio 5 los domingos de 16:05 a 17:00. ¡Bravo, un horario razonable! Eso compensará la menor audiencia de Radio 5 frente a Radio 1. Espero que continúe "Entre Probetas" los jueves.
¡Muchas gracias a todos los que habéis apoyado esta campaña! Por ahora, salimos victoriosos. ¡Viva la ciencia!

viernes, 31 de mayo de 2019

Salimos en Entre Probetas hablando de matemáticas accesibles.



Cristina Cardona
Cristina Cardona




El pasado día 4 conocí a Cristina Cardona en una mesa redonda sobre investigación y discapacidad. Ella es una matemática ciega colombiana que ha venido a Granada a hacer un máster. En su carrera también estudió Física: ¡qué mérito! Sin bibliografía, haciéndose dictar por compañeros...

Trabaja junto con un físico ciego en el diseño de un programa para que resulten accesibles los símbolos matemáticos en lectores de pantalla como Jaws, VoiceOver o NVDA, de tal modo que podríamos leerlos cuando estuviéramos en cualquier página web. Esto es muy necesario; por ahora se nos deniega tal información. Yo cuando quiero leer algo sobre ciencia en Internet me pierdo, hasta una fórmula elemental la insertan en gráficos: ¡no!
El proyecto se llama Blindtex.

Blindtex


La historia me pareció preciosa al par que indispensable, de modo que escribí a José Antonio López Guerrero, o JAL, como acostumbra a llamarse. Es profesor de Biología Molecular, virólogo y presenta el programa de divulgación científica Entre Probetas, que se emite los jueves de 21:30 a 22:00 en Radio 5. JAL respondió inmediatamente diciendo que nos entrevistaría a las dos, y éste es el resultado:

Entre probetas


Me alegra muchísimo que den cobertura a la discapacidad visual en cualquier ámbito de la vida y que se luche por acercarnos todo tipo de conocimientos. Ojalá Blindtex acabe de desarrollarse y sea exitoso.

martes, 26 de marzo de 2019

Tercermundismo ferroviario: ¿para cuándo el tren en Granada?

Grabado de una locomotora
Grabado del Manual de Física de D. Eduardo Rodríguez. 1858.



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Un viernes de abril de 2015, cuando llegué a la estación de tren de Granada con el propósito de viajar a Osuna, mi pueblo, recibí la noticia de que la vía estaba en obras porque querían implantar la alta
velocidad: durante cuatro meses tendríamos que hacer el tramo desde allí hasta Antequera santa Ana por carretera. Aquello me fastidió bastante porque suelo marearme en los autobuses y porque, siendo ciega, el asunto de los transbordos me incomoda aún más. Afortunadamente existe el servicio Atendo en ambas estaciones; no en Osuna, Dos Hermanas, Sevilla san Bernardo y otras. A veces me han puesto pegas para ofrecerme la ayuda en un punto con asistencia argumentando que no la había en el destino. "Es que, si te pasa algo, es mi responsabilidad". "Bueno: usted me sube aquí y lo demás es cosa mía. Me recoge un familiar; y, si no, ya me las apaño solita como siempre". Pero ésa es otra historia.
Dentro de unos días hará cuatro años de aquel chasco: ¡vaya meses más estirados! Seguimos sin tren y, para colmo, desde mediados de octubre de 2018 hemos de tomar otro autobús en Antequera santa Ana hasta Osuna porque se cayó un puente cerca de mi pueblo con motivo de las lluvias. Ese puente ya se había roto hace años por la misma razón: ¿cómo arreglamos las cosas en este país? A golpe de chapuzas, sin duda: el Aván vino a Granada en la fase de pruebas, se le dio el visto bueno pero Europa dijo que no por el maldito túnel de Loja, un túnel demasiado estrecho que no ofrece seguridad. Ahora lo están ensanchando: ¿por qué no lo empezaron bien? Hace pocos días volvieron a parar la obra por falta de presupuesto, según me cuentan. También se detuvo cuando estuvimos sin gobierno, aquellos meses en que no hubo pacto entre los políticos. Ahora se acercan las elecciones en un nuevo periodo de inestabilidad y desacuerdo. Esto sucede porque a los gobernantes les importa más acceder al cargo y permanecer en él que el servicio a los ciudadanos por el que les pagamos. Pero me estoy yendo de nuevo por las ramas.
En noviembre sustituyeron varios coches de la línea Sevilla- Almería y de la línea Sevilla - Málaga por unas tartanas dignas de desguace que no habíamos visto en dos décadas. Al parecer protestaron en Extremadura y Madrid y, como aquí se ve que nadie dice nada, nos cuelan esa sustitución. Se trata de coches que huelen fatal, llenos de desconchones, con asientos incómodos, sin enchufes y, lo más importante, sin accesibilidad para discapacitados. Quienes vayan en silla de ruedas se fastidian, ¿verdad? Soy ciega, me importa menos, pero no es lo mismo bajar al nivel del suelo que toparte con los tres escalones y el hueco de cuya anchura nunca se está seguro.
Así vamos, al revés: en otros países se adoptan medidas orientadas a la accesibilidad. En Inglaterra he visto Braille en los aseos de trenes; aseos no destinados a minusválidos, por otra parte. Aquí, cuando me mandan a un servicio para discapacitados, me echo a temblar: grande, con botones sin etiquetar... Una vez me quedé encerrada porque desconocía la existencia de un pulsador para desbloquear la puerta: ¡cuánto me agobié! "Como se pase la parada, ¿qué hago?" -me dije presionando por todas partes. Le di a la cisterna, activé la alarma... Todo a ciegas, obviamente; pero al final se abrió la condenada puerta. ¡Nadie piensa en esto!
Hace dos semanas me encontré con una señora que viajaba desde Sevilla a Almería: "¡tres autobuses y dos trenes por un solo viaje!" -se lamentaba al borde de las lágrimas. "No se queje -traté de bromear-: pronto nos dirán que los últimos diez kilómetros los hagamos a pie". Tardo tres horas menos cuarto en hacer los 150 kilómetros que separan Granada de Osuna; casi lo mismo que de Granada a Sevilla en autobús directo, con 90 kilómetros más.
Dijeron que el tren llegaría para junio; ya se sabe que no: con la obra detenida... En Sevilla me crucé con una turista que dudaba si visitar Granada o Córdoba. "¡Córdoba -le aconsejé sin dudarlo-! Puede ir en tren".
Los ciegos y otros discapacitados, al no poder conducir, estamos limitadísimos con estos servicios precarios. Además conviene incentivar el empleo del transporte público; o vamos listos: no hay sitio para tanto coche y urge que tomemos medidas contra la contaminación, pues el aire que respiramos en las ciudades produce más muertos que el tabaco.
Por favor, ¡tomen nota! ¡Hagan algo! ¿A qué se dedica el Ministerio de Fomento? ¿Por qué no vigilan el dinero que se roba; las chapuzas con que pretenden arreglar todo; la lentitud de los trabajos? Como lo que ocurrió cerca de Osuna: se gastaron un dineral en una vía del AVE que quedó abandonada. ¡A tirarlo! Como sobra...
¡Odio que tomen el pelo a los contribuyentes; que nos dejen sin un servicio tan indispensable como el tren! Ya que no puedo hacer otra cosa, "me queda la palabra", que diría Blas de Otero. ¡A protestar! Pero nadie me quita los disgustos de los últimos cuatro años. ¡Y lo que nos queda!
Pido cordura y sensatez.