martes, 13 de marzo de 2018
Las víctimas más vulnerables: Réquiem por un "pescaíto".
Gabriel tenía ocho años y quería ser biólogo marino. Su afición le procuró hasta un mote: El Pescaíto. Quizás hubiese aportado mucho, contribuyendo al progreso de nuestra castigada especie. Nunca lo sabremos, por desgracia. Los sueños y aspiraciones de este niño fueron cruelmente truncados; cercenados por el hacha de una maldad que, sin propósito o razón evolutiva aparente, habita en nosotros. Tal es el Homo Sapiens Sapiens, al que hoy llamaría Insipiens Insipiens: capaz de crear las obras más sublimes y, al mismo tiempo, de cometer acciones increíblemente bajas, abyectas y cobardes. Cobarde en grado sumo es aquél que ataca al indefenso; quien daña sin miedo a represalias; quien abusa de la fragilidad o inferioridad del otro. Vil y psicópata ha de ser la persona que, sin escrúpulos, osa levantar la mano contra una tierna criaturita,, hiriéndola o matándola. ¿Insensibilidad patológica? ¿Disfunción mental? ¿Odio recalcitrante contra el mundo? ¡Pobres niños que sufren a diario violencia y maltrato, privados de la seguridad y el bienestar necesarios para que su cerebro se desarrolle con garantías! ¿Sois conscientes de que las secuelas pueden durar toda la vida? Trastornos mentales y otras perturbaciones neurológicas; problemas de crecimiento; fobias; estrés crónico... Nuestra máquina rectora concluye su desarrollo a los 24 años, más o menos. Lo que hagamos con los niños durante este periodo clave es de vital importancia. Hablo del daño físico y del psíquico, obviamente. ¡Pobres mártires de la ignominia!
Todos hemos llorado por Gabriel experimentando oleadas de rabia, pena e incredulidad. Hemos vuelto a preguntar al aire, como tantas veces ante crueldades e injusticias: "¿por qué?". El silencioso e incisivo grito amenaza taladrarnos la mente y hacernos enloquecer mientras se repite con perentoria urgencia de explicación: "¿por qué, por qué, por qué, por qué?". No hallará respuesta; no comprenderá nunca, aunque proclame su angustioso dolor a los cuatro vientos: "¿por qué, por qué, por qué?".
De nuevo, la tristeza sin límites nos asola al comprobar la magnitud de nuestras peores acciones y la ya depauperada fe en el género humano desciende varios puntos. Cada cual busca consuelo a su modo. Un abrazo es, indubitablemente, la medicina más eficaz: contacto físico; protección reconfortante; calma; empatía; amor... Desde estas líneas os mando el mío, lleno de fuerza y afecto. Asimismo traslado mi apoyo y mi más sentido pésame a la familia de Gabriel Cruz. ¡Adiós, Pescaíto!
Teléfono ANAR: ayuda a niños y adolescentes en riesgo.
Queridos niños: ¡escuchadme ahora, por favor! Si alguien os maltrata, os amenaza, abusa de vosotros..., ¡no os calléis; jamás! ¡No tengáis miedo y pedid ayuda! En caso de que no os atreváis a comunicárselo a una persona de vuestro entorno (familiar, amigo, profesor), marcad el 900202010: ¡los datos de la llamada se tratarán en secreto! ¡Ánimo, mis valientes! ¡Gracias, pequeños, por confiar en quienes ansiamos vuestro bien!
viernes, 9 de marzo de 2018
Matilde: útero errante y estrés vegetal.
Artículo: "Expressions of interest of Spanish institutions".
Mi encuentro con Matilde Barón tuvo lugar en octubre de 2016. ¡2016: ANNUS MIRABILIS! Ese año salí de mis complejos de ignorancia y falta de intelecto y me adentré de lleno en el apasionante mundo de la ciencia; todo ello gracias a los divulgadores: ¿qué más se puede pedir? He tratado varias veces el tema: si vuelvo a sacarlo a la luz es sólo para hacer patente, una vez más, la importancia del inicio de una transformación obrada casi por milagro. ¡No, no creo en lo sobrenatural; no os asustéis! Aunque vuestra paciencia está alcanzando cotas milagrosas: ¿cómo leéis aún estériles divagaciones de una internauta cualquiera, con las hermosas alternativas disponibles para invertir tan preciado tiempo? ¡Misterios de la mente! Retomo, pues, el hilo de mi narración:
A finales de septiembre de 2016 me llegó un correo de la ONCE informándome de que se iba a impartir un taller de agronomía accesible en la Estación Experimental del Zaidín. "¿Qué centro es ése? ¿Dónde está?" -pensé maldiciendo mi torpeza: tantos años viviendo en Granada...
Obviamente no sé ir sola a un lugar desconocido. Alguien me dio unas indicaciones, pocas. Salí de casa y me eché a andar confiando, como siempre, en que hubiese gente dispuesta a ayudarme. ¡Menos mal que suelo irme con tiempo! Una señora, no sé por qué, me llevó al Centro Cívico. Querida mía: ¿no me ve usted cara de dirigirme a un Instituto del CSIC? ¿Es que, como soy ciega, me ha encasillado en talleres ocupacionales? ¡Ja, ja! Un día quise ir efectivamente al Centro Cívico y, al pedir asesoramiento, mi interlocutor preguntó: "¿Dónde, al centro cínico?". Mejor no me ayude, buen hombre; aunque es cierto que abunda el cinismo... Cuando estudiaba en el Conservatorio, todo el que me veía por las inmediaciones se aprestaba amablemente a conducirme a ASPACE.
La puntualidad es intrínseca en mí, por lo que esos diez minutos de tardanza me produjeron gran turbación. Bajando la cabeza con rubor expresé mis disculpas... ¡y allí estaba Matilde! Es la directora del centro y estudia el estrés vegetal. "¿Las plantas se estresan? ¿Resulta tan patente? ¿Cómo se mide?". Quise preguntárselo, pero ya andaban inmersos en la explicación. ¡Bien: traía una variedad de plantas! Casi todas eran aromáticas y yo las reconocí, lo que le originó una agradable sorpresa. "Su hija es la que más sabe de plantas" -diría a mis padres tiempo después. Claro: ¡si estaban chupadas! Tomillo, romero, lavanda, lentisco, laurel... Para mí, acostumbrada a pasear por el campo y con las bellas lecciones de mi familia, no significaba ninguna proeza.
Al término de la reunión, Matilde me acompañó a un taxi y aprovechamos los minutos de espera para hablar. Le conté que llevaba medio año interesada por la ciencia; que ésta me había salvado en cierto modo; que ahora no me perdía ni un programa de "A Hombros de Gigantes"... "¡Anda! Conozco a JAL. Él también trabajó en Alemania, igual que yo". ¡Oh, la palabra mágica! Como imaginaréis, seguimos hablando en alemán y le expresé mi admiración por el país; por su musicalidad y su cultura. ¡Otra sorpresa: Matilde era gran melómana! Acabé cantando un aria de "La Flauta Mágica", según cuenta ella; yo no lo recuerdo.
Volví a verla dos meses después en las Jornadas de Ciencia Inclusiva y luego coincidimos en la Carpa de la Ciencia de la Feria del Libro. Espero que este año lo repitan: ¡qué maravilla! Allí fue la primera vez que escuché su conferencia sobre el útero errante. ¡Sí: yo me sorprendí igual que vosotros ahora! La charla se basó en un libro de Eulalia Pérez Sedeño: ¡otra a la que sigo en los Gigantes! Se pensaba hasta el siglo XVIII que el órgano iba vagando por todo el cuerpo; únicamente hallaba calma y sosiego con las relaciones sexuales y el parto. Varias enfermedades se atribuían a ese furor uterino; la histeria, sin ir más lejos, cuya etimología lo hace más que patente. Muchas damas que tal vez sufrieran depresión u otras dolencias, incluso esclerosis múltiple, fueron víctimas de tratamiento salvaje como la histerectomía.
Galeno afirmaba, entre otros despropósitos, que el útero tenía cuernos y, como la autoridad de los antiguos se mantuvo de forma obcecadamente absurda durante tanto tiempo, dichas protuberancias perduraron hasta el Renacimiento. El famoso anatomista Andreas Vesalius decidió observarlo todo por sí mismo de primera mano, diseccionando cadáveres y estudiando los órganos. Era ésa una práctica prohibidísima en la época, claro, y nadie osaba enmendar la plana a personas de la categoría de Galeno. ¡Qué cerrazón! ¿No estaban claras las evidencias? Igual que el geocentrismo: ¡pobre Galileo! Y pobre Giordano Bruno, que fue quemado por defender que la Tierra era sólo uno de tantos planetas. ¡Ay, qué triste!
El padre de Galileo, Vincenzo Galilei, era músico y teórico; escribió varios tratados sobre este arte. Galileo también amaba la música..., ¡y el método científico! ¡Ja, ja! Lo imagino emocionado, observando la Luna con su telescopio de invención propia. ¡Si tendrían que haberse quitado el sombrero ante él, en vez de procesarlo! Las injusticias me pueden.
Vi a Matilde nuevamente en el Ciclo de Música Antigua. ¡Qué bien! Este año se volverá a celebrar. Ya nos hemos hecho amigas y yo le mando entradas de mi blog. Cuando me atacaron e insultaron por mi artículo de la pseudociencia, escribió rauda y consoladora para pedirme que no me dejase abatir; que no les diera cancha. Era lo que estaba haciendo, por otra parte. No puedo evitar cierta tristeza, en cualquier caso, ante la rigidez mental y el desinterés por el conocimiento de una gran mayoría. Odio que se impongan el fanatismo y la sinrazón y que mucha gente sensata opte por cerrar sus páginas para eludir las molestias de estos descerebrados. No os preocupéis: ¡yo no lo haré jamás! ¿Cómo voy a eliminar de un plumazo tantas horas de trabajo? Sería injusta conmigo y con todos los que me han ayudado.
Ayer fui a otra charla de Matilde en el Centro Artístico sobre el útero errante y la desigualdad en ciencia, las mujeres injustamente tratadas, etc. De nuevo me supuso una odisea llegar al sitio: las manifestaciones feministas habían provocado cortes de autobús y me tuvo que acompañar una señora andando.
¡Qué hermoso rato pasé! Matilde es estupenda y expone con claridad y humor. Relató los tristes casos de Rosalind Franklin, Jocelyn Bell y otras mujeres discriminadas. ¡Ay, el harén de Pickering! En el turno de preguntas debatimos sobre cuestiones de actualidad: los recortes presupuestarios, el desinterés del ciudadano medio hacia la ciencia, las exigencias y la escasa consideración a los investigadores... Alguien comentó que la gente necesita informarse para no desconfiar de la ciencia por el hecho de que teorías válidas hoy pueden no serlo mañana en virtud de nuevos datos. ¡Hala: precisamente por lo que me atacaron en el blog! Tuve que intervenir: "Ojalá se generalizara en la sociedad el pensamiento científico: entonces no habría tanto dogmatismo; tanta intolerancia". Matilde supo por dónde iban los tiros y comentó mi caso con los trolls. ¡Huy: mi humilde página en un foro de intelectuales; qué vergüenza! Algunos, como la Decana de la Facultad de Farmacia, me pidieron el enlace. Voy a tener que esmerarme más si cabe: con lectores tan ilustres... Hm: optaré por la CAPTATIO BENEVOLENTIAE. Queridos: sabía muy poco de ciencia hasta hace 21 meses; carezco de formación; mi analfabetismo numérico resulta vergonzoso... ¡Sed indulgentes! Pero... ¡es que me encanta: así podréis enseñarme! ¡Hacedlo, por favor! ¡Qué gran trabajo el de los divulgadores!
Expreso mi agradecimiento a Matilde por la velada de ayer: ¿quién me iba a decir que acabaría conociendo a tantos científicos? Hawking me llevó a la ciencia; quise entrar en ella para homenajearlo... Amigo Stephen: ¡qué carta tenías escondida bajo la manga! ¡El obsequio me lo has brindado tú! Thank you very much indeed, Prof. Hawking! Como ves, ¡estoy haciendo los deberes! Are you proud and happy, my dear friend?
Sobre el proyecto "Recupera 2020"
"ANDREA.- ¡Ay, señor amo! Que aunque el médico sea un pozo de ciencia, me parece a mí que no hacemos nada.Molière: El Médico a Palos. Traducción de Leandro Fernández de Moratín.
DON JERÓNIMO.- ¿Por qué?
ANDREA.- Porque Doña Paulita no ha menester médicos, sino marido, marido, eso la conviene; lo demás es andarse por las ramas. ¿Le parece a usted que ha de curarse con ruibarbo, y jalapa, y tinturas, y cocimientos, y potingues, y porquerías, que no sé como no ha perdido ya el estómago? No señor, con un buen marido sanará perfectamente".
Bibliografía.
Alcalde, Jorge: Arquímedes, el del teorema: una historia de la ciencia para reír, llorar y pasar miedo. Ed. Planeta, 2017.
Pérez Sedeño, Eulalia: Las mentiras científicas sobre las mujeres. Ed. Catarata, 2017.
jueves, 8 de marzo de 2018
"Vivir a ciegas" en el microespacio "Blogueros", de Radio 5.

Este humilde cuaderno de reflexiones, denuncias, divulgación y fantasías ha contado hoy con el inmenso honor de aparecer en "Blogueros", microespacio de la emisora informativa Radio 5, de RTVE. Agradezco a Molo Cebrián por su interés. ¿Quién me lo iba a decir hace casi nueve años, cuando abrí mi bitácora motivada por una injusticia? Pensaba entonces que escribiría sobre el asunto y luego cerraría el blog: ¡pues no: continúo impertérrita desafiando vuestra paciencia! Desde las primeras entradas conté con el apoyo y la solidaridad de los lectores, sin los cuales este espacio tendría poco sentido. Claro que puedo escribir sólo para mí, mas en ese caso no gozaría de vuestras valiosas aportaciones; de vuestras enseñanzas. Porque, estimados visitantes: mi deseo de aprender es cada vez más perentorio, sobre todo desde que se me abrieron las puertas de la ciencia.
Incluyo el podcast y aprovecho para daros nuevamente las gracias por tan alta consideración y por el valioso tiempo que empleáis hojeando las ocurrencias de una internauta cualquiera; una de tantos millones.
Recibid mi más afectuoso abrazo.
Euterpe, la de buen ánimo.
Blogueros, 08-03-2018.
miércoles, 7 de marzo de 2018
Una proeza.
Hoy se ha cumplido un sueño; algo que deseaba desde hacía tiempo. Cuando salí de casa con ánimo conquistador, albergaba no obstante dudas sobre el éxito de la empresa que iba a acometer. Decidida y expectante me dirigí al cajero, abrí en el móvil la aplicación "BBVA para todos" y reservé la cantidad: 100 euros. Luego marqué la opción "usar cajero" y respiré hondo para dominar mi creciente nerviosismo. "Introduzca su tarjeta". Lo hice, temiendo que se la tragara y que no hubiese nada más que hacer por mi parte. Pero el IPhone continuó hablando: "Teclee su número pin". "¿Dónde, en el cajero o en el móvil?" -pensé un poco tontamente, mas enseguida me decanté por la primera opción; la más lógica, en cualquier caso. El cajero empezó a emitir los ruiditos familiares que me tranquilizaron. Después, el móvil me pidió retirar tarjeta y billetes. ¡Bravo! Confieso que se me saltaron las lágrimas cuando me vi con el dinero en la mano: ¡ya era hora!
Espero que otras entidades sigan su ejemplo; que la accesibilidad no sólo sea un bonito objetivo presente en multitud de programas electorales o documentos de toda índole.
Mi padre vio hace poco en un comercio que la empresa Cervezas Alhambra había optado por los rótulos en Braille. Al andar se hace el camino, que diría Machado. Lo importante es seguir avanzando con paso firme; sin prisa pero sin pausa.
Varios amigos, conocidos o interlocutores casuales se sorprenden ante el hecho de que la ciencia no haya conseguido erradicar los problemas de visión: ¡Qué fácil! ¡Ni que fuera un ñoño cuento de Navidad! "¡Seguro que tiene arreglo; hoy día existen muchos avances!". Cuando les digo que no, parecen enfadarse o reaccionan como si yo no me hubiera informado convenientemente. "¡No os preocupéis -suelo responder-! La independencia no sólo se consigue viendo. Si todos trabajaran por un mundo más accesible, si se generalizase el etiquetado en Braille y cualquier electrodoméstico dispusiera de síntesis de voz, si los medios de transporte tuviesen por obligación aviso de paradas, etc., habría menos diferencias entre ciegos y videntes. Con eso me conformo".
¡A por ello!Artículos relacionados:
Llamamiento: por unos cajeros accesibles para ciegos.
Queremos etiquetado en Braille para los máximos productos posibles.
lunes, 19 de febrero de 2018
¡No mintamos a los niños!
-¡No llores! Tu madre ha ido por un pañuelo; enseguida vuelve.
Eso me dijo la maestra de Párvulos (¡qué hermosa palabra desechada sin motivo!) después del amargo trago de la separación. Evidentemente no hubo madre ni pañuelo hasta la hora oficial de recogida. "¡Los mayores mienten!". ¿Cuáles son las ventajas de esta práctica? ¿Estamos dispuestos a que nuestros críos dejen de confiar en nosotros; en los adultos? ¿Qué valores transmitimos? No, se trata de ir a lo fácil: aliviar el llanto ahora; lo demás no importa. A esa maestra no le hubiera resultado complejo explicarme que iba a pasar tres, cuatro horas en aquella clase repleta de infantes, consolarme y vendérmelo como algo atractivo, esmerándose para que lo fuera.
Otro apartado que recuerdo son las vacunas, temidas y odiadas por mí como por cualquier chiquillo. No cuesta nada hacerles ver la importancia de esta práctica para no sucumbir a graves enfermedades; así los vamos concienciando y no propagarán absurdos y dañinos bulos antivacunas cuando crezcan. Los niños están muy lejos de ser imbéciles: nuestro deber es razonar con ellos y aclarar dudas. Sólo así los educaremos correctamente, alentando su curiosidad y su espíritu crítico. Si recurrimos al mito o a ininteligibles y no cuestionadas afirmaciones que únicamente avala el principio de autoridad ("Esto es así porque lo digo yo", "porque soy tu padre"), ¿cómo vamos a inculcarles el método científico? ¡Jamás ridiculicemos sus preguntas o dejemos de contestarlas por no conocer la respuesta! Lo que hay que hacer es investigar con ellos y buscarla juntos: ¡qué hermosa lección de humildad y de amor por el saber!
Estoy evocando ahora una de las obligadas visitas de inmunización al ambulatorio, y ya vamos por la segunda palabra cadáver: los ambulatorios son ahora "centros de salud". Lloraba en los minutos previos; cuando me pinchaban no solía quejarme. Total: ya había pasado. Para evitar el numerito que causaría por la calle, mi madre me notificó que iríamos a una tienda de comestibles poco elaboradamente llamada Como-Como. Muy pronto me percaté del engaño; algunos metros antes de llegar a la puerta del para mí centro de torturas. Me sentí traicionada y nuevamente pensé que los mayores no decían la verdad. Rompí en lágrimas ante la desagradable perspectiva de la inyección. Entonces oí a mi madre decirle a alguien: "Es la vacuna de recuerdo de los seis años". "¡Anda, de eso se trataba" -debí de pensar. Con voz ahogada pero firme para que todos lo oyesen, aunque venciendo mi gran escepticismo sobre el resultado final (¡cualquiera convence a un adulto!), exclamé: "¡pero si yo me acuerdo, me acuerdo! ¡De verdad!". Por supuesto, no entendí la carcajada de los presentes: ¿tomaban a broma algo tan serio como mi padecimiento? ¡Que se lo hicieran a ellos!
Llegó la hora, pese a mis esfuerzos por evitarlo. El enfermero, antes llamado ATS, intentó tranquilizarme de forma errada; mintiendo:
-No te va a doler: tenemos unas agujas nuevas que son de goma.
Consiguió apaciguarme aunque, he de decirlo, no me fiaba demasiado. El pinchazo subsiguiente me sacó de toda duda: "¡los mayores no dicen la verdad!".
Si mentimos a los niños, ¿con qué autoridad moral podemos exigirles que sean sinceros? Si basamos la educación en eliminar la molestia inmediata, lo echamos todo a perder. Tenemos que esforzarnos a diario, aunque sea duro; porque instruir a un chico cuesta, ¡y mucho! Si somos los primeros en tirar la toalla, vamos mal. Si les damos la maquinita para que estén callados en lugar de enseñarles pacientemente, jugar con ellos, mostrarles el mundo y asombrarnos y regocijarnos con los nuevos aprendizajes, los resultados no serán buenos y habremos perdido para siempre una hermosa, tierna complicidad.
Es preciso que sepan desde el principio que hay cosas que se pueden hacer y otras que no; hemos de establecer unos límites claros. ¡Cuánto daño causa la excesiva permisividad dominante! Por supuesto, hay que razonar. Claro que a veces la tarea es ardua porque ellos se obstinan, se ponen tozudos; pero si aprecian en sus padres una actitud congruente y lógica, podrán ir forjando sólidos patrones de conducta. No sirve de nada que consigan de un progenitor lo que el otro les deniega; que escuchen la amenaza de un castigo o el consuelo de una promesa y luego éstos no se cumplan; que les prohibamos en otros contextos lo que les consentimos en casa. Si queremos que lean, urge predicar con el ejemplo. Si nos repugna su adicción a tabletas y teléfonos pero nosotros mismos estamos todo el día usándolos, ¿qué mensaje transmitimos?
¡Los niños de hoy son los hombres de mañana! Bajo su responsabilidad dejamos el planeta, así que nos conviene sembrar bien para cosechar buenos frutos. Queridos padres: ¡merece la pena! En cuanto a vosotros, infantes, ¡seguid explorando, preguntando y descubriendo: saber es maravilloso! Conmovednos con vuestra ternura; hacednos sonreír ante divertidas ocurrencias y regaladnos esa ingenuidad que no siempre es tan ingenua! En muchas ocasiones, vuestra mirada alcanza lo más profundo. ¡Creced felices!
miércoles, 14 de febrero de 2018
Contra los recortes en investigación: ¡firmemos para salvar la ciencia en España!
La política de nuestro gobierno en lo que se refiere a la ciencia y la investigación es sangrante y absuda. Para empezar, ni siquiera existe un Ministerio de Ciencia, dependen de la cartera de Economía. Estoy acordándome ahora de cuando Zapatero se sacó de la manga el de Igualdad... Ellos sólo atienden a la demagogia y al voto inmediato con la única aspiración de seguir en el puesto, caiga quien caiga. Pierden el tiempo y la energía lanzando acusaciones pueriles sobre la incompetencia del contrario, en vez de tomar medidas realmente eficaces. Dilapidan o emplean mal los presupuestos; no saben administrarse; no se centran en lo que hará avanzar al país.
Parecen no entender que, si no hay medios para la investigación, nos quedaremos a la zaga. También ignoran que cada euro empleado con tal propósito retorna más que de sobra. Eso sí: luego nos beneficiamos todos de los logros y las ventajas que conllevan estos esfuerzos. ¿Qué sería de nosotros sin la ciencia y el progreso? Os lo escribo ahora desde un IPhone, con teclado Bluetooth; vosotros lo leeréis empleando varios dispositivos electrónicos: teléfonos, ordenadores, líneas Braille... Cuando termine me levantaré y usaré mi cocina de inducción y el microondas, luego pondré el lavavajillas y tal vez ingiera un medicamento. Por la tarde me llevarán a un pueblo donde he de cantar; con automóvil y empleando la tecnología de satélite para orientarnos que, por cierto, debe mucho a Einstein: si no se hubiera sabido que el tiempo es relativo, los geolocalizadores habrían tenido desfase temporal porque nadie habría corregido esta particularidad: ¡ja, ja! Bueno, se hubieran dado cuenta en ese momento.
Tan largo preámbulo viene porque quiero compartir con vosotros una campaña que está cogiendo fuerza en Change para denunciar los recortes en investigación:
Firma.
Sign the petition: No more cutbacks in science!
Me apena que los héroes nacionales sean futbolistas, cantantes comerciales prefabricados, chicos que graban absurdos vídeos en Youtube o personas de dudosa reputación cuya fama se origina por cometer actos delictivos o execrables. Nuestros investigadores se ven obligados a abandonar el país para conseguir apoyo mientras unos niñatos incrementan desmesurada e insultantemente sus ganancias por dar patadas a un balón, asesinar la música o compartir estupideces en la red. Son vitoreados allá donde van y mueven multitudes. ¿Qué significan ellos para el progreso? ¡Absolutamente nada! Mientras tanto, quienes nos salvan de enfermedades o facilitan nuestra vida de muchas otras maneras caminan por las calles en el anonimato, pensando quizás en los preparativos para el exilio inminente tras la enésima denegación de su proyecto.
Las televisiones, en lugar de ofrecer espacios educativos y culturales, nos bombardean mayoritariamente con partidos del siglo (casi todos lo son), debates políticos en que los periodistas se interrumpen a gritos o programas donde un bestiario de impresentables se insulta y denigra. ¿Cómo vamos a pretender así que nuestros ciudadanos sean consecuentes y tengan espíritu crítico? Si no se educa desde la base, ¿a qué vamos a aspirar? Los niños de hoy son los investigadores y gobernantes de mañana. Si los primeros zafios son los señores en cuyas manos dejamos el país, podemos aguardar eternamente a que ofrezcan un servicio público de calidad.
Esta petición está consiguiendo muchos apoyos: ¡un consuelo! Dudo que haya respuestas efectivas, pero al menos logramos cierta sensibilización ante el problema.
¡cambiemos el paradigma! ¡Consideremos lo que realmente importa! ¡Utilicemos el dinero público con seso! ¡Nuestro ídolo no es Ronaldo, sino Mojica! Muchas gracias.
Eco mediático (selección):
Cadena Ser: SOS para salvar la investigación en España.
Noticia en Onda Cero.
La Sexta Tv. El Diario.
La Vanguardia.
El Periódico.
Heraldo.
jueves, 8 de febrero de 2018
El dislate de las "Portavozas": ¡basta ya de "@s"!
La RAE aclara.
Fundación del Español Urgente: Femenino de "portavoz".
Queridos y queridas lectores y lectoras, altos cargos y altas cargas:
Me dirijo a vosotros y vosotras, ustedes y "ustedas", para denunciar algo alga que me preocupa "bastanta": las "estupidezas" con las que herimos a nuestro pobre "idiomo".
Un glorioso día de un año no menos glorioso, alguien tuvo la ocurrencia de afirmar que el lenguaje es sexista. Intuyo que estaba aburrido, sin nada más útil en que invertir un tiempo que dilapidó con nimiedades del género. Precisamente: del género. El masculino se emplea para generalizar cuando hay conjuntos de elementos masculinos y femeninos; una mera cuestión de gramática ajena a la discriminación de las mujeres. El lenguaje opta por la economía y, lógicamente, evita redundancias innecesarias; repeticiones farragosas que tornarían imposible la lectura de lo que pretende comunicarse, además de quitarle belleza y fluidez. Imaginad cualquier texto literario escrito así; cualquier conferencia pronunciada en esos términos. Los defensores del "todos y todas" son unos incongruentes: lo emplean sólo al principio porque ellos mismos no se soportarían recurriendo siempre al masculino y al femenino. Lo que hay que hacer para no discriminar es llamar a cada uno por su nombre, así no se deja a nadie. Toma nota, presidente, para cuando te dirijas a la nación.
Pero, ¿cómo es posible que hayan dado cancha a tamaña estupidez? Cuando empecé a trabajar en la enseñanza secundaria y vi en los libros de texto "Los y las adolescentes", "los niños y niñas", etc., quise escribir a las editoriales. En fin: por lo menos no ponía "estudiantas" y "adolescentas". No os riáis, que decimos "presidenta". Ya anda generalizado modisto". ¿Por qué no "artisto", "periodisto" "equilibristo"? ¿Habéis olvidado que el sufijo -ista, como la terminación -ente, no tiene nada que ver con el género; que los artistas y paracaidístas, los dirigentes y los suplentes pueden ser hombres y mujeres? En cuanto a las paridas actuales mencionaré "miembra", "portavoza [1]", "soldada (por "mujer soldado")... Ampliad la lista como queráis.
Por cierto. ¡qué es eso del Homo Sapiens? ¡También había mujeres! Propongo Homo / Mulier Sapiens; o, a este paso, más bien Insipiens. ¡No, era broma; no vayan a hacerme caso! ¿Y los homicidas? ¡También matan a mujeres! Homi-muliericidas. Igualmente antropo-ginecomorfo, fraterno-sorerno, patermaternal, etc. ¡Oh, qué ganas de complicarlo todo! Como el ansia por alargar las palabras innecesariamente para darse ínfulas: analítica, problemática, climatología en vez de análisis, problema y tiempo; porque la climatología es la ciencia que estudia los climas y no la predicción meteorológica. Ahora ya no se ven vídeos, se visionan. Los ciegos somos invidentes y los discapacitados, diversificados funcionales. ¿Y qué decir de expresiones absurdas e insulsas como "poner en valor"? O los pies que están por todos sitios: "a pie de calle", "a pie de playa", "a pie de carretera", "a pie de urna"...
Los hablantes de cualquier lengua tenemos el deber de conocerla y la obligación de cuidarla. Además, si vamos a comunicarnos con otros hemos de hacerlo bien, evitando ambigüedades y sin hacer de nuestro mensaje un maremágnum ilegible. Por favor: ¡esforcémonos! Pensad en tantos grandes de las letras: ¿qué dirían? Considerad la diferencia entre una condena a muerte y un indulto... ¡por una sola coma! Imaginad lo que ocurriría en casos de emergencia ante malentendidos por uso impropio del idioma! No: nada de esto es baladí. Un texto mal escrito, con faltas de ortografía e incorrecciones gramaticales, disuade a posibles lectores. Nuestra mejor carta de presentación es, por tanto, una escritura cuidada y un estilo claro, con los signos de puntuación donde corresponde, los vocablos adecuados y una fluidez que excluya repeticiones y posibilite la correcta interpretación de lo que queremos decir. El pretendido "lenguaje no sexista" supone una gran traba e introduce elementos de distracción y tedio que provocarían nuestro abandono inminente y malhumorado de tan repugnante lectura. Creedme: ¡va contra toda lógica!
Espero que hayáis quedado conformes y con formas.
[Unas horas después]
Irene Montero (¿o "Montera"?), la señora de Podemos que ayer se quedó tan a gusto con sus "portavozas", hizo algo muy común en nuestros políticos y en general: "mantenella y no enmendalla". Entre otras insensateces, afirmó que la RAE tiene mucho que aprender. ¡De ella, por supuesto! No comento nada porque no quiero destrozarme la "voza": la necesito entera para los conciertos de la próxima semana.
Por favor, señores académicos: ¡vengan y explíquenles cuán errados andan! ¡Refútenles sus descabelladas teorías! ¡Frenen este virus peligroso! Temo por la salud del español, víctima a diario de envites como los que denuncio. Don Miguel: menos mal que no puedes verlo. ¿Me ayudas a "desfacer el agravio"? ¡Contempla las heridas supurantes de la que otrora fuese lengua del Imperio! Quienes la usamos nos dolemos con ella y vislumbramos su inminente catástrofe. En un país con sistemas educativos encaminados a la mediocridad y formación deficitaria que conlleva una extremada pobreza en lo referente a la autoevaluación y el espíritu crítico, albergar esperanzas de mejora es casi una utopía. En vez de aprender de nuestros errores creciendo con ellos y evitando su recurrencia, los defendemos absurda y obstinadamente desde la atalaya de la más absoluta obcecación, la más peligrosa rigidez mental. ¡Cómo nos ayudaría ser humildes! La humildad es directamente proporcional a la cultura: cuanto más profundo resulta el caudal de nuestros conocimientos, tanto más conscientes somos de la inmensidad que nos falta por saber. Esto, lejos de amilanarnos, tendría que producirnos oleadas de dicha, curiosidad y ganas de seguir aprendiendo. Así les ocurre a los científicos, por ejemplo, que investigan con denuedo para hallar nuevas respuestas. Cuando la Humanidad se extinga, habremos dejado muchísimo terreno sin descubrir: ¿no es maravilloso? Gracias a ese incansable anhelo de conocer hemos llegado hasta aquí. Sería una tremenda irresponsabilidad que frenáramos nuestra imparable carrera optando voluntariamente por la alienación y la pasividad. Sugiero empezar por el idioma queriéndolo, cuidándolo, respetándolo y desgranándolo. La lengua es vehículo de cultura y con ella nos podemos adentrar en saberes de todo género que irán enriqueciendo nuestro acervo. Desde este punto podemos marcarnos cualquier meta. Sólo así obtendremos la tan necesaria amplitud de miras y, como consecuencia natural de todo ello, seremos mucho más tolerantes y abiertos porque admitiremos los fallos, propios y ajenos, dentro del proceso normal sin que nos pese, ofusque o denigre corregirlos; disfrutaremos de la excelencia y del buen hacer. Todos tenemos acceso a esa sociedad: basta desearlo. Nunca antes hemos gozado de tanta información al alcance de la mano: ¿a qué esperáis?
NOTAS.
1). La palabra "Portavoz" deriva del latín "PORTARE", verbo que significa "llevar", más VOCEM, acusativo de VOX-VOCIS ("voz"). Primero se diría "voce" para luego perderse la -e final, como ocurrió con "felice" y otros vocablos. Quienes promulgan o difunden un mensaje, quienes representan a un determinado organismo son los portavoces; hombres y mujeres. En caso de ambigüedad, la marca de género la proporcionan el artículo o los determinantes: el portavoz, esta portavoz... La iluminada Montero y sus acólitos, si consideraran mínimamente aspectos gramaticales y etimológicos de lo más simples, habrían podido deducir que, en caso de optar por un despropósito tan absurdo como "portavoza", se verían obligados a decir "voza".
Las escritoras españolas responden a Irene Montero.
"—¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabamos haciendo imposible todo crimen del pensamiento. En efecto, ¿cómo puede haber crimental si cada concepto se expresa claramente con una sola palabra, una palabra cuyo significado esté decidido rigurosamente y con todos sus significados secundarios eliminados y olvidados para siempre? Y en la undécima edición nos acercamos a ese ideal, pero su perfeccionamiento continuará mucho después de que tú y yo hayamos muerto. Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño. Por supuesto, tampoco ahora hay justificación alguna para cometer crimen por el pensamiento. Sólo es cuestión de autodisciplina, de control de la realidad. Pero llegará un día en que ni esto será preciso. La revolución será completa cuando la lengua sea perfecta. Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es neolengua —añadió —con una satisfacción mística—. ¿No se te ha ocurrido pensar, Winston, que lo más tarde hacia el año 2050, ni un solo ser humano podrá entender una conversación como esta que ahora sostenemos?"
George Orwell: "1984".
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