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lunes, 22 de enero de 2018

Ciencia y música.


Hoy escribo dejándome bañar por un rayito de nuestro Sol, el que, por otra parte, suele atormentarme con su excesivo calor durante el tórrido y cada vez más largo verano andaluz. Ahora, en cambio, sienta bien y mientras se me calientan las piernas considero lo hermoso que resulta imaginar que hemos sido creados en las cocinas estelares: ¡los átomos que nos constituyen vienen de aquellos guisos. Tras múltiples combinaciones y recombinaciones, azar y tiempo estamos ahora aquí, meditando sobre nuestros orígenes: ¿no resulta fascinante y romántico? Si todos nos detuviéramos a analizar dichas cuestiones, no nos veríamos tan distintos y nos respetaríamos más, aparte de cuidar a este pequeño planeta, uno de tantos y tantos; pero que constituye nuestra casa; el único lugar conocido hasta ahora que alberga vida inteligente. ¿Por qué seguimos sin poner freno a tanta contaminación? ¿Por qué negamos el cambio climático, en lugar de intentar que la catástrofe no llegue tan pronto? ¿Por qué impedimos que se vea el cielo, trastocando nuestro propio ritmo circadiano y el de las demás especies? ¿Por qué somos tan ruidosos, sucios, egoístas...? ¡Maldito Antropoceno! ¿Tan poco nos importa la vida? ¿Tan poco queremos a la Tierra, al universo?

¡Vaya, todo esto por un rayo de sol! O quizás por el cansancio después de tres intensos días de ensayos con el Coro de la Sociedad Musical de Sevilla. En febrero cantaremos el Requiem de Mozart con miembros de la Joven Orquesta Barroca y el cuarteto vocal Vandalia. ¡Qué emoción! Gabriel Díaz, Rocío de Frutos, buenos instrumentistas... Me encanta formar parte de un conjunto musical, sentirme pequeña y grande a un tiempo en el todo armónico. ¡Oh, qué inmenso valor educativo tiene el arte de Euterpe! Fomenta el compañerismo, la colaboración, la solidaridad, la sensibilidad y tantos y tantos de esos temas transversales que andan de moda. ¡Pero los políticos y legisladores no lo piensan; o no quieren pensarlo!


Anna, una compañera del coro, me ha alojado en su casa. Ella es investigadora del CSIC, como varios de mis últimos conocidos, curiosamente: "ponga a un investigador en su vida". El sábado tuve el privilegio de visitar su laboratorio. Trabaja con arabidopsis: variándoles los ritmos circadianos, mutándolas, etc. Dependiendo de si sus días eran más cortos o más largos, las plantas desarrollaban mayor lecho de hojas, tallos escuálidos...
Pude ver asimismo varias centrifugadoras, balanzas, pipetas, frascos con cianobacterias... ¡Nuestras amigas procariotas fotosintéticas responsables de la gran catástrofe del oxígeno. Al desechar este gas aumentó su concentración en el agua y salió a la superficie. Llegó a la atmósfera también en forma de molécula de tres átomos, O3 u ozono. ¡Qué maravilla! Así nos protegió de los rayos ultravioleta, de las letales radiaciones cósmicas... Pero en aquellos momentos intoxicó el ambiente y produjo una masiva extinción en el planeta. A nosotros nos vendría muy bien aquel veneno corrosivo, y la vida actual no se entiende sin él: ¡Viva la adaptación!

¡Qué hermosa simbiosis con las plantas! Ellas desechan lo que nosotros respiramos, y viceversa. ¿Por qué maltratamos tanto nuestros bosques?
Antes de salir del laboratorio cazamos un cerebro, como Estupinya: José Román, bioquímico que investiga levaduras y analiza la resistencia al flúor, lo que podría conllevar aplicaciones médicas. Hay enfermedades producidas por la toxicidad del flúor en aguas contaminadas o bien naturalmente ricas en este elemento. Cuando le pedí que me hablara de sus investigaciones, quiso saber si era bióloga, bioquímica... "Yo soy... de letras puras" -respondí con cierto azaro, mas ello no fue óbice para que me lo expusiera todo con creciente entusiasmo. Hubiera querido preguntarle algunas dudas; mi formación es ínfima y se me escapaban cosas, pero teníamos poco tiempo. ¡Necesito libros divulgativos!
El jueves asistiré a una conferencia sobre ondas gravitacionales. Espero que este astrofísico divulgue de verdad, porque como se meta en números [1]... Yo hasta ahora lo único que sé es que dichas ondas han sido el bombazo de los últimos meses en ciencia: se trata de perturbaciones del espacio- tiempo provocadas por eventos violentísimos, como el choque de dos agujeros negros o de dos estrellas de neutrones. Las han detectado los observatorios LIGO y VIRGO y nos abren una ventana a la exploración del cosmos. El genial Einstein las predijo en sus ecuaciones..., ¡y por aquí andan! No me preguntéis más; tal vez el jueves amplíe mi visión.

Vídeo: Naukas Bilbao - Aventuras del mecánico cuántico.
Hace unos meses fui a otra charla supuestamente divulgativa sobre la física de partículas. ¡Oh, no entendí nada! Bueno, sí: que en el principio era el Big Bang; que la energía se hizo materia y habitó entre nosotros. Que el átomo es un microcosmos y... ¡Fin! Función de onda, partículas que dan masa a otras, números y más números, términos extraños y expresados a máxima velocidad... ¡Eso era ya para especialistas! No: el buen señor no pensó en los simples mortales.
¡Cuántas puertas me está abriendo la ciencia! ¿Quién me iba a decir que me tocaría dar una charla en el evento divulgativo "Desgranando Ciencia", junto a magníficos investigadores y comunicadores? ¡Yo, una pobre ignorante advenediza! Hablaré de ello en otra entrada, cuando esté disponible el vídeo. ¡Qué bien lo pasé, y cuánto aprendí! Supuso para mí todo un privilegio, un inmenso honor. ¡Gracias por invitarme, Óscar! ¿Y qué decir del humor de Emilio, del Instituto de Astrofísica? ¡Otro divulgador apasionado!
Ahora más que nunca soy consciente de que la curiosidad es algo indispensable: ¡gracias a ella hemos avanzado y estamos aquí! No hay preguntas tontas. Dispongo de mucha información en las redes, en programas de radio..., ¡y me puedo comunicar directamente con investigadores, divulgadores; con cerebros geniales! Se trata de encontrar a los maestros adecuados. Si alguien se niega a aclararme dudas o me ridiculiza por considerarme demasiado tonta, entiendo que el problema no está en mí: he de buscar otras fuentes; de insistir. ¡No es idiota quien desea formarse; da igual el punto de partida!
Claro que hay cosas que no tendrán remedio, como mi impericia para los números. No conocer el lenguaje del universo, el "matematiqués", hará que mi acercamiento a la ciencia sea superficial, pero bueno: todos tenemos nuestros puntos fuertes y débiles.
La divulgación es fascinante: basta con entender el lenguaje y buscar buenos libros para acceder a una gran cantidad de conocimientos maravillosos; para abrir miles de cofres de sorpresas. En este sentido expreso aquí mi agradecimiento a los comunicadores de la ciencia: ¡seguid trabajando, os necesitamos!
Cierro estas líneas porque voy a adentrarme en nuestros orígenes: "Hijos de las estrellas", de Manuel Toharia. ¡Oh, queridos libros! ¡Nunca os cansáis de instruirme!
¡Leed! ¡Aprended! ¡Sorprendeos! ¡Hay tanto por descubrir...!

¡VIVA LA CIENCIA!
Asociación Española de Comunicación Científica.


NOTAS.
1). Antonio de Ugarte ha resultado ser un divulgador excepcional y propenso a la broma. No me queda claro, sin embargo, el funcionamiento del interferómetro: eso de los dos rayos perpendiculares... Si comparamos el espectro electromagnético con un teclado, distribuyendo las frecuencias desde la nota más grave a la más aguda (creo que la luz visible ocuparía sólo una octava), ¿las ondas gravitacionales irían en otro teclado análogo que emita en un rango distinto de frecuencias? ¿No se interfieren? Ya, ya; perdonad: ¡soy ignorante! Y lo de la escapada de ondas gravitacionales con la fusión de dos agujeros negros, ¿no fue una de las teorías que catapultaron a la fama a mi amigo Hawking? ¿No tendrían que darle el Nobel, ahora que se ha detectado el fenómeno?
¡Muchas gracias, divulgadores! ¡Explicad, por favor!