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martes, 13 de junio de 2017

En sus manos.

"Pero yo creo que la mente libre e investigadora del individuo es la cosa más valiosa del mundo. Y por eso lucharé a favor de la libertad de pensamiento, para que pueda seguir la dirección que desee, sin imposiciones ni ataduras. Y lucharé contra cualquier idea, religión o gobierno que limite o destruya al individuo".
John Steinbeck: AL ESTE DEL EDÉN.
“El aspecto más triste de la vida actual es que la ciencia gana en conocimiento más rápidamente que la sociedad en sabiduría”.
Isaac Asimov.
I
Alan se despertó sobresaltado: ¿había oído golpes en la puerta, o era sólo fruto de su imaginación? Pero no: violentos e insistentes porrazos lo sacaron de toda duda, arrojándolo por completo de las pacíficas regiones del sueño.
-¡Abra! Somos funcionarios del Estado. Se trata de un asunto de gran importancia.
-Pero..., ¿a estas horas? Deben de haberse equivocado.
-¡De ningún modo! Usted es el profesor Ringe, neurocientífico, programador informático, investigador...
-¿Qué quieren de mí?
-Tenga la bondad de abrirnos la puerta y se lo explicaremos tranquilamente.
Alan obedeció, aún aturdido, y hubo de frotarse los ojos creyendo haber vuelto a la profundidad de los laberintos oníricos: tres hombres armados con pistolas paralizantes lo rodearon.
-Será mejor que colabore; no queremos hacerle daño.
-¡Oh! ¡Socorro, me atacan!
La fuerte descarga lo dejó aturdido e incapaz de cualquier otra reacción. Sus captores lo ataron, lo amordazaron y le vendaron los ojos.
Alan no salía de su asombro. Fue introducido en un automóvil, que recorrió un trecho de quince minutos..., ¿o estaba dando vueltas por el mismo sitio? Finalmente se detuvo en algún lugar tranquilo. Le retiraron la venda y lo hicieron caminar, escoltado y con las manos atadas a la espalda, hasta una casa cercana; no muy grande, no muy nueva, con un pequeño jardín. Lo condujeron al salón y lo obligaron a sentarse en el sofá, sin aminorar un ápice la vigilancia.
-Somos del Servicio de Inteligencia.
-¿Cómo? ¡Me retienen contra mi voluntad! ¡Me han secuestrado! Los denunciaré y...
-No puede hacer nada. Repito que no queremos causarle daño y, si colabora, todo irá bien.
-Pero, ¿cómo se permiten estas prácticas? ¡vivimos en un Estado de derecho!
-Olvídelo. La Policía Secreta tiene sus propias leyes. Ahora haga el favor de hablarnos de las investigaciones que está llevando a cabo.
-¿Para qué?
-¡Maldita sea: no nos haga perder más tiempo! ¿o acaso está pidiendo otra ráfaga de descargas?
-¡No, por favor: se lo ruego!
-Bien: en su último artículo, publicado por revistas científicas de prestigio internacional, expone la posibilidad de controlar la mente de cualquier persona.
-¡No, no es eso! Se trataría de activar, según convenga, diferentes regiones del cerebro, implantando un microordenador que sería accionado por control remoto. Podría accederse al cerebro de estos pacientes desde cualquier lugar, a través de un sistema de claves que nos haría conectar con su computador interno. Aplicaríamos descargas en diversas áreas dañadas para mantenerlas permanentemente en su normal funcionamiento, o por el contrario reduciríamos la excesiva actividad que caracteriza a muchas dolencias; todo ello a través de flujos o interrupción de corriente dirigidos a distancia con precisión nanométrica. Así liberaríamos quizás a muchos paralíticos por enfermedades neuronales, o reduciríamos el dolor crónico, o contribuiríamos a la sensible mejora de trastornos mentales como la depresión, las manías, la hiperactividad o la esquizofrenia. Diversos especialistas de todo el mundo, debidamente autorizados, podrían tratar a estos enfermos sin las incomodidades inherentes a los continuos desplazamientos y al elevado coste.
-¿Se da cuenta de lo que eso significa?
-¡Claro: toda una revolución! Nos quedan muchos frentes de estudio, pero los resultados de que disponemos hasta ahora son sumamente alentadores.
-No me refiero a eso, sino al control mental.
-¿Cómo?
-Ustedes pueden manejar cerebros a distancia.
-Bueno, en cierto modo... Se trata de activar diversas regiones: la corteza motora primaria en paralíticos por trastornos neuronales; el nucleus accumbens para determinadas dolencias psíquicas; el área de Broca o la de Wernicke ante afasias y otros trastornos del lenguaje... Un equipo de especialistas ha de estar vigilante, sobre todo en las primeras sesiones; pero se puede trabajar a distancia, observando al paciente por videoconferencia y monitorizando su cerebro. Cuando tuviéramos los datos de cómo han de ser estimuladas dichas regiones cerebrales en cada caso concreto y hubiésemos enseñado a nuestra máquina a interactuar con el resto del organismo, el tratamiento sería automatizado por el programa y podría aplicarse convenientemente sin gastos adicionales o incómodos y tediosos procedimientos. El microchip inteligente y programable llegaría a actuar como si fuera la parte inoperativa o lesionada, reemplazándola de forma totalmente compatible y sin ulteriores secuelas.
-Pero..., ¿no se da cuenta? Está diciendo que es posible controlar cualquier mente, manejarla a voluntad.
-No: yo no...
-¡Cállese! Esa técnica sería un arma poderosísima para políticos, multinacionales..., ¡todo ente u organismo que aspire al poder mediante el control absoluto! Un medio perfecto de manipulación.
-En ningún momento pretendimos...
-¡Sí, claro! Ustedes trabajan por el bien de la Humanidad y sólo buscan el progreso, ¿cierto? Quieren reducir el porcentaje de enfermedades, publicar artículos y cosechar premios, para erigirse en héroes salvadores.
-Disculpen: me dedico desde hace años a la investigación. Si algunos de nuestros trabajos resultan útiles y contribuyen a erradicar dolencias hasta ahora incurables, así como a ampliar el conocimiento de nuestro cerebro, puedo considerarme satisfecho.
-¡Claro, santo varón! Desde ahora, sin embargo, usted va a trabajar para nosotros, y pondrá su ciencia a nuestro servicio.
-¿Qué? ¿Quiénes son ustedes? -inquirió horrorizado, mirando por turno a los tres carceleros como si sólo entonces se le revelasen por primera vez.
-El Gobierno. Con sus métodos podríamos disfrutar muy pronto del poder absoluto. Controlaríamos a toda la población, a todo el mundo de una forma tan sutil, que nadie podría advertirlo. Induciríamos pensamientos y estados mentales; provocaríamos a voluntad sensaciones de odio, veneración, amor, repulsa o éxtasis; conseguiríamos que las masas nos adoraran hasta límites inimaginables sin haber disminuido en ellas la ilusión de libertad. Por eso lo necesitamos urgentemente, señor Ringe. No hace falta que le indique, eminente profesor, que se trata de una misión de altísimo secreto y que cualquier mínima delación por su parte produciría como consecuencia su aniquilamiento inmediato; bien en forma de muerte física, desaparición o neutralización de su cerebro. Desde este preciso instante, pues, usted es uno de nuestros intelectuales; se encuentra al servicio del Estado. En apariencia, sin embargo, continúa con su vida normal.
-¡No! ¡Jamás! Aún vivimos en un Estado de derecho: ¡podría denunciarlos!
-Hágalo. Con un poco de suerte, y siendo en extremo generosos, acabaría encerrado de por vida en una clínica psiquiátrica. Lo más útil y cómodo para nuestra seguridad y para reducir gastos sería, como bien sabe, que lo despachásemos en el acto y sin dejar huella, lo que, dicho sea con franqueza, no íbamos a lamentar mucho.
A Alan se le aceleró el pulso y empezó a sudar copiosamente. Nunca antes había experimentado semejante pánico; tamaña conciencia de fragilidad, pequeñez y desamparo. Intentó hablar, pero no lo consiguió hasta pasados unos instantes debido a la sequedad de boca y al nudo que se le había formado en la garganta. Efectuando considerables esfuerzos por dominar el temblor de manos y piernas y la inseguridad de su voz, trató en un último y desesperado intento de hacer entrar en razón a aquellos interlocutores sin escrúpulos:
-Por favor, ¡olvidemos esta charla! Me niego a utilizar mis conocimientos para fines perversos. Nuestro trabajo es indispensable y, si proseguimos con la línea de investigación que iniciamos hace ahora cinco años, podríamos revolucionar la neurociencia. La calidad de vida de los seres humanos aumentaría y muchísimas enfermedades...
-¡Déjese de monsergas: no nos importan! Es tarde para echarse atrás, porque, llegados a este punto, usted sabe demasiado. Ahora lo llevaremos a casa y dentro de unos días volveremos a buscarlo; siempre de noche, siempre en secreto. Oponer resistencia es absurdo: ya está en nuestras manos, de modo que le aconsejamos que no se esfuerce por revertir la situación.

Amanecía cuando lo dejaron frente a su portal. Alan, completamente desmoralizado y aún temblando de miedo, se dejó caer en un sofá y dio rienda suelta al llanto, desgarradora corriente de lágrimas que lo dejó completamente rendido.
-¡Nunca avanzaremos, nunca -gemía-! Somos crueles, indignos, ¡abyectos! Tantos millones de años de evolución para autodestruirnos... ¡Idiotas, imbéciles, malvados, cobardes! ¡Estamos locos! Corrupción, poder..., ¡eso es lo que cuenta! Sólo eso, sólo eso... ¡Me cuesta creerlo! La puñetera ambición lo devora todo. ¡No puede ser, no puede ser...!
Se lamentó así durante toda la mañana, balbuciendo entre sollozos y mesándose el cabello. Alrededor de las doce comió cualquier cosa sin entusiasmo, mecánicamente, para volver enseguida a derrumbarse en el sofá.
Una semana después, cuando los agentes secretos forzaron la puerta, encontraron el cuerpo en la cama, inerte. En su escritorio, junto a varios libros, el ordenador, una botella de whisky casi vacía y dos envases de somníferos, reposaba la siguiente nota:
"Me obligan a hacerlo. Siempre trabajé para ayudar a otros, y ahora pretenden que me ponga a su servicio con el propósito de destruir. ¡Jamás! Espero que no logren sus fines. Espero, por el bien de la Humanidad, que el progreso venza a la barbarie".

II.
-¡Alan! ¡Por fin abres los ojos! ¿Puedes oírme? ¡Oh! ¡Responde! ¡Haz algún gesto! No has muerto de milagro, ¡maldita sea! ¿Por qué no nos avisaste? ¿Por qué no dijiste nada? Si llegamos a tardar un poco más... Pero... ¡Lo siento! No es éste el momento para recriminaciones. Tampoco quiero asustarte. El peligro físico ha pasado; toca ahora luchar con las secuelas del estrés postraumático.
Alan miró sin ver a su interlocutor. ¿Qué era todo aquello? ¿Dónde diablos estaba? ¿Y por qué tenía tanto miedo? Miedo a algo terrible..., ¿qué podía ser?
-Soy Marcel, tu colega. Estás a salvo. Hemos temido realmente por tu vida, y habrías muerto si no hubiésemos estado alerta. ¡No me lo habría perdonado!
Alan intentó hablar, pero le fue imposible. Había empezado a desenmarañar los embrollados hilos de su memoria, y de golpe vio a aquellos tres hombres dispuestos a aniquilarlo; volvió a experimentar el miedo pánico; nuevamente lo invadieron el desánimo y la desesperanza más terribles y por último se imaginó tragando con desapego la mezcla de pastillas y alcohol. ¿Lo habían salvado? Marcel lo miraba compasivo.
-Tranquilo -exclamó tomándole la mano-. Esperemos que todo quede en una anécdota. Ahora descansa.


-¿Cómo lo hicisteis?
Alan ya se había restablecido por completo, a excepción del insomnio y los terrores nocturnos que lo acosaban a diario. Marcel y Berta lo habían acogido amable y hospitalariamente en su casa, pero no podía permanecer más tiempo en el país. De alguna forma se alegraba, porque la investigación iba empeorando a pasos agigantados y los brutos e irracionales gobernantes se dirigían sin escrúpulos hacia posturas totalitarias, pisoteando los derechos más elementales. Sus colegas irían emigrando también en busca de ambientes donde el avance, el progreso no fueran aniquilados ni los científicos perseguidos. Con un poco de suerte serían contratados, lograrían financiación y continuarían desarrollando aquel innovador proyecto en otra parte.
-No fue nada fácil -respondió Marcel-. Estuvimos a punto de ser descubiertos, y entonces sí que habríamos perecido todos. ¿Cuánto tiempo tendría que transcurrir hasta que otros llegasenn a nuestras mismas conclusiones? Pero, Alan: ¡estás llorando!
-Es que..., ¡os habéis arriesgado tanto por mí...! Y yo, sin embargo...
-¡Déjalo! Ya ha pasado. ¡Mas no vuelvas a hacerlo! Estamos aquí para ayudarnos: ¡tenías que haber avisado! El miedo, claro: es muy fuerte. ¡Basta, por favor!
-¡Me habéis salvado la vida...! No sé cómo daros las gracias.
-Nos hemos salvado todos: somos un equipo. Ahora tienes que perdonar nuestra osadía. ¡Una suerte que fueras el primero!
-¿De qué hablas?
-Has sido el primer implantado. Te sometiste voluntariamente al experimento, ¿recuerdas? Hace seis meses; para ver cómo interactuarían nuestros computadores inteligentes con el cerebro.
-Claro, junto a otros doscientos voluntarios; y los resultados fueron más que alentadores.
-Sí, pero te ocultamos algo: te implantamos el chip. Has sido nuestro primer sujeto de estudio con el microordenador incorporado. No sufras: en cuanto te hayas instalado felizmente en otro país y estés por completo fuera de peligro, lo desactivaremos.
-¿Por qué lo hicisteis? ¿Por qué no me lo dijisteis? -preguntó mirándolo con cierta aprensión.
-Porque, de haberlo sabido, los resultados no hubieran sido fieles. Necesitábamos para este tanteo experimental a alguien completamente ajeno.
-Entonces, ¿ése fue el motivo de que me anestesiarais al final? Nunca entendí vuestra obstinación: lo veía tan raro... ¿Qué necesitabais que no fuese suficiente con una resonancia magnética o una tomografía por emisión de positrones? Sabía que me engañabais. Claro: la confidencialidad del experimento; las prometidas aclaraciones posteriores... No logré sacaros nada.
-En efecto; creo que no te convencimos del todo, mas sólo era posible revelarlo después del estudio; de ahí la obligación de mantenerte inconsciente. Fue un burdo engaño poco ético; un atropello.
-¡Me habéis traicionado -exclamó con honda desilusión-! Creí que éramos amigos. Y ahora, ¿cómo recuperaré la confianza en vosotros?
-¡discúlpanos! Era necesario. ¡No íbamos a hacerlo con alguien de fuera! Tú al menos perteneces al equipo y habías manifestado en bastantes ocasiones deseos de probar. Sabíamos que te gustaría cuando te lo explicásemos; sin embargo precisábamos tu inocencia, como te he dicho, para no echarlo todo a perder. La operación era sencilla y en absoluto riesgosa, y los beneficios... Tal vez estés contribuyendo a la curación de muchas enfermedades, ¿qué dices al respecto? ¡Nos has aportado datos interesantísimos! En estos seis meses hemos avanzado más que en veinte años, aunque todavía nadie lo sepa. Pero, por lo que más quieras: ¡no pongas esa cara! ¡Alégrate! ¡El maldito chip te ha salvado! He aquí los Primeros logros de nuestro proyecto.
-¿Cómo?
-Desde que te lo implantamos hemos observado tu cerebro; hemos trabajado a distancia y hemos probado a activar y controlar diversas regiones con resultados excelentes, menos aquel día. Esto nos lleva a pensar que la amígdala y el hipotálamo, en circunstancias de miedo extremo, ejercen un bloqueo tan grande que aún no hemos logrado superar la barrera con los flujos de corriente actuales. Además intuimos que el ordenador no estaba preparado para una reacción tan fuerte; no hemos conseguido incluirla en su programación con tanta intensidad y con ese realismo. Es un error muy grave que ya estamos subsanando.
-¿Y cómo supisteis...?
-¡Tranquilo! En este tiempo hemos vigilado a ratos tu cerebro, como te digo; hemos tratado de interactuar con él y el programa ha ido analizando, archivando, corrigiendo. Aquella noche estaba yo de guardia cuando se encendieron todas las alarmas. Naturalmente habíamos previsto desde el principio que se activasen las señales de alerta ante una situación de peligro, y eso fue lo que ocurrió. Confieso que me asusté tremendamente al ver la intensísima actividad en la amígdala y el hipotálamo. Incluso llegué a pensar que se tratase de un error informático, pero por supuesto decidí actuar con rapidez.
Pedí inmediatamente al ordenador que enviase la localización de tu cerebro y nos dirigimos allí sin perder un segundo; Berta, Ingo y yo. Era una casa con jardín, en las afueras de la ciudad. Tuvimos el tiempo justo para escondernos, porque enseguida salieron tres hombres que te conducían con las manos atadas y los ojos vendados.
-La semana que viene volvemos a buscarte; siempre de noche. Ya te hemos dicho que oponer resistencia es inútil -decía uno de ellos.
Esto nos relajó un poco, nos daba un margen de tiempo. Te metieron en un coche, y Pudimos seguirlo sin ser advertidos; te dejaron en casa. Mi primer impulso fue entrar a verte, mas pensé que tal vez te asustaría, que necesitarías dormir y que, como a fin de cuentas teníamos una semana, bien podría visitarte al día siguiente: ¡qué error! Si hubieras muerto..., yo...
Por la mañana me vi obligado a resolver algunos asuntos, y sólo a la caída de la tarde tuve un rato libre. Antes de pasar a visitarte eché un vistazo al historial de tu cerebro en aquel lapso de tiempo: el miedo había sido reemplazado por una terrible angustia, y después nada: ¡un vacío de emociones! ¡Lentitud, inactividad, inconsciencia...! En serio, ¡no sé qué me asustó más! No pedí al programa que actuase: ¡otro error! Pero ya era demasiado tarde y yo sabía que tenía que ir a tu casa sin perder un instante. Menos mal que no cerraste la puerta con llave, pude abrirla fácilmente. Cuando te encontré... ¡Casi me desmayo!
Te tratamos en secreto. Si te hubiésemos llevado al hospital, se lo habríamos puesto en bandeja.
El plan se me ocurrió en un arrebato, porque era preciso que se olvidaran de ti y dejasen de acosarte. Arriesgamos estúpidamente, lo sé, y la broma nos hubiera costado carísima. Podía haber fallado todo, mas al parecer esos imbéciles creen que los demás somos idiotas y no investigan mucho. La tarde del día en que supuestamente iban a buscarte preparamos un cadáver de la sala de autopsias. No se parecía a ti, francamente, pero lo maquillamos un poco. Tuvimos que recomponerlo, porque presentaba algunas lesiones que hubo que disimular. Si hubiesen mirado de cerca habrían advertido que algo no cuadraba, y fue toda una suerte que dejaran el cuerpo donde lo hallaron, sin interesarse al respecto. Querían tus servicios. Una vez que ya no pudiste serles útil, te abandonaron.
-¿Entonces colocasteis otro cuerpo en mi lugar?
-Exacto. Dejamos tu nota, el alcohol y las pastillas, y tú estabas ya desde hacía tiempo a buen recaudo. ¡Ay, si hubiese llegado unos minutos más tarde...! Has vuelto a nacer, querido.
A Alan se le atragantaron las palabras de agradecimiento. Con los ojos anegados en lágrimas se levantó y abrazó a Marcel, con quien había contraído una deuda de por vida. Le regalaba así los años que le quedaran de existencia. ¿Serían buenos o malos? ¿Tendría suerte? ¿Lograría el propósito de sus investigaciones? ¿Se vería obligado a atravesar muchos momentos sombríos? ¿Se casaría, formaría una familia? Nada de eso importaba en aquel momento.

domingo, 4 de junio de 2017

"This is for Allah!". Continuación de la barbarie en Inglaterra.


Lo consiguen: el pánico se ha instalado en la sociedad y ellos juegan con esa psicosis. Ellos, cuyo único fin es destruir nuestra civilización; nuestro modo de vida; nuestra forma de pensar. Lo entregan todo por un dios que aprueba la barbarie, fomenta el odio y propicia el fanatismo. Da igual a quién y contra quién: niños, ancianos, turistas, cantantes...; personas con su tiempo y sus destinos; ilusiones y proyectos truncados en esta ruleta rusa. Todo porque un dios, en sus manos cruel, mortífero y vengativo creado a imagen y semejanza de un grupo de cabreros medievales expansionistas y avivado con la mecha del radicalismo más intolerante, parece regocijarse ante la sangre, visto que los ataques se perpetran siempre en su nombre.
La vida de tantos, sesgada; ellos ya no podrán hablar. Por el camino, un ejército de viudos; huérfanos; discapacitados; afligidos que expresan en silencioso y desgarrador grito, traducida a varios idiomas, la misma pregunta: "¿por qué?".
Nada justifica tal horror; no existe ninguna razón, ninguna ideología, ningún credo que avalen el asesinato y el vacío de parientes y amigos destinados a vivir con esa rémora para siempre.
Una vez más lloramos con las víctimas. Las abrazamos sin estar, guardamos minutos de silencio que no arreglarán nada y, aun conscientes de la inutilidad de nuestro esfuerzo, escribimos furibundas y vehementes líneas de repulsa. Mientras tanto, el Daesh sigue apretando las tuercas de esa máquina del horror.
Me cuesta pensar que son seres humanos: personas también con sus proyectos, ilusiones, familias. Algún día fueron niños y jugaron, rieron, se alegraron. Alguna vez abrazaron y amaron, y se vieron abrazados y amados..., ¿o no? ¿Sienten ahora afecto por algo o por alguien? ¿Son sólo instrumentos de matar?
Suplicante, bañada en lágrimas y plena de conmoción vuelvo a pedirles que lo dejen, que se detengan. Mi mudo ruego, proferido en silencioso y desesperado llanto, dice: "¡basta, basta, basta!".

martes, 23 de mayo de 2017

La barbarie sacude Manchester: 22 muertos y 59 heridos en un atentado terrorista.


En diversos artículos de este blog me he dedicado, con ocasión de algunas terribles noticias, a condenar la violencia; la sinrazón; la barbarie. Desgraciadamente, hoy continúa la serie.
Alguien, ya identificado por la Policía y de quien, a las 12:35 [GMT+2] no sabemos nada, se acercó ayer al Manchester Arena, donde se celebraba un concierto de público adolescente y juvenil. Él lo sabía, pero no le importaba; del mismo modo que no le importa su propia existencia. Por eso hizo estallar la carga explosiva que llevaba consigo, muriendo en el acto, matando a 22 inocentes -niños en gran parte-, hiriendo a 59 y sembrando el pánico.
De nuevo nuestra especie, el Homo Sapiens Sapiens, ha cometido un grave error. ¿Cómo se explica? ¿En qué otro animal se observan tales manifestaciones gratuitas de sadismo? ¿Para qué nos dotó la evolución de esa maldad sin objeto? Con ella no obtenemos más comida, ni nos apareamos más fácilmente, ni dominamos el territorio. En cuanto a la autodestrucción... ¿Qué opinas sobre esto, querido Richard Dawkins? ¿No dices que lo primordial es el estuche de genes? ¿Seres irremisiblemente dañados, con mutaciones? ¡Que alguien me lo explique! No logro entenderlo. Psicopatía, evidentemente; disfunción en el sistema límbico; infelicidad; envidia; frustración. Pero, ¿por qué hay tantos así? Es que, aunque se trate de un ínfimo porcentaje, el daño causado es exponencial, y no se los puede frenar teniendo presente que detestan su propia vida. ¿Por qué? ¿Qué los lleva a cometer tropelías de semejante calado?

Por más que tratemos de analizarlo, por muchas preguntas que nos hagamos, ellos ya han actuado; los fallecidos no van a revivir y sus parientes y amigos no van a recuperarlos. Los afectados aún con vida luchan por superar las secuelas del estrés postraumático, y el miedo se ha adueñado del país; del continente... ¿Están contentos? ¿Lo han conseguido? ¡No, por favor! Somos más, y más razonables. Estamos unidos. Nos mueven la paz, el amor y la sensatez. ¡Abrazadme ahora, millones de criaturas!
Mientras escribo, informan de que el Daesh reivindica el atentado y me pregunto, una vez más, qué diablos quieren y cómo se puede frenar esto. Se trata de una organización a escala mundial, sin escrúpulos, cuyo objetivo es la Humanidad al completo, o, hablando con propiedad, todos los no islamistas radicales. ¿En serio piensan que su dios, imagino que para ellos bondadoso y sensato, insta de ese modo al mal? ¡Oh, cuánto daño causan las religiones! Son el escudo bajo el cual se amparan y justifican muchas guerras, torturas, muertes; innumerables atentados y asesinatos. ¡Basta, basta ya! ¡Paren! ¡No van a conseguir nada! ¡Y lo de las huríes es falso! ¡Menudo chasco! Señores: ¡estamos en el siglo XXI, no en la Edad Media! Aunque en esa época el Islam era mucho más refinado que el Cristianismo, por ejemplo, y ellos salvaguardaban nuestra aniquilada cultura por medio de traducciones del griego.
Por favor: ¡no hagan esto! ¡Es peor para todos! ¡No gana nadie! Ustedes mueren sin paraíso prometido ni placeres infinitos; se acaba y punto. Sus inocentes víctimas... ¿Qué logran ahora, por ejemplo, aniquilando a esos chicos? ¿Qué culpa tienen? ¡Ellos sólo iban a un concierto! Les suplico, por favor...: ¡basta!


Receive all my support, dear victims and sensible people! Nobody can destroy us because tollerance, reason, peace and good will are stronger than phanatism, hate, violence and annihilation! Come with me and let me hug you hearthily. Let me take you all by the hand and walk together. DO NEVER GIVE UP! I love you, million! Do not cry! We are with you! We are with us!

lunes, 15 de mayo de 2017

Les Luthiers: Premio Princesa de Asturias después de 50 años de trayectoria.


Página oficial.

Álex Grijelmo, autor del libro que acabo de terminar, "Palabras moribundas", lleva diez años proponiendo a Les Luthiers para el Príncipe / Princesa de Asturias en diversas categorías. Por fin lo ha conseguido, otorgándoseles el premio de Comunicación y Humanidades, cuando el magnífico grupo argentino celebra su quincuagésimo aniversario. Una lástima que Neneco, o Daniel Rabinovich, no pueda presenciarlo.

Se trata de un galardón merecidísimo porque Les Luthiers son el epítome de humor inteligente, ingenioso, rápido y universal. Se requiere una solidísima formación para hacer lo que ellos hacen: en el equipo hay excelentes músicos, ingenieros, químicos..., y radiofonistas, como Marcos Mundstock. Ni él ni Rabinovich tienen formación musical (Daniel estudió Derecho) pero, en cierto modo, son el alma del conjunto al otorgarle ese toque cómico inolvidable.
Citemos aquí al gran compositor Gerardo Masana, fallecido en 1973, a los 36 años, por causa de una leucemia. Es el padre de Les Luthiers y de Mastropiero, además de autor de magníficas partituras como la Cantata Laxatón, fina parodia de las cantatas bachianas con varios guiños a sus pasiones (especialmente a la de san Mateo), o la divertida "Blancanieves y los siete pecados capitales", con la parodia del psicoanálisis, un coral para cada pecado y la fuga conclusiva sobre temas infantiles.
Otro compositor y constructor de instrumentos que colaboró con el grupo entre 1971 y 1986 fue Ernesto Acher.
Estos argentinos imitan cualquier tipo de música; desde la medieval a la contemporánea, pasando por el canto gregoriano ("Educación sexual moderna"), los madrigales renacentistas (Thomas Morley en "La bella y graciosa moza"), el Barroco (Vivaldi, Bach...), el Clasicismo ("El Ventilador" y "Voglio entrare per la finestra"), el Romanticismo ("Para Elisabeth"), el Postromanticismo ("Daniel y el Señor"), la ópera italiana del XIX ("Cardoso en Gulevandia"), el jazz, el pop-rock y muchísima música folklórica latinoamericana, especialmente de su país. Ellos han divulgado ritmos como la chacarera, el gato o la samba.

Los instrumentos informales constituyen una obra de genialidad: maravillas complejísimas que, pese a todo, suenan bien, requiriendo gran destreza interpretativa. En cuanto a sus equívocos y juegos de palabras, ¿qué decir? ¡Extraordinarios! Denotan un excelente dominio del lenguaje (en varios idiomas) y una rapidez mental digna de envidia. Cualquiera de sus números puede ser oído tantas veces como se quiera, y no por ello dejarán de aflorar la sonrisa o la carcajada. Es la marca distintiva de su fresquísimo humor.
Varios miembros, como Carlos Núñez (Carlitos) o el tenor que reemplaza a Daniel, son intérpretes excepcionales. Núñez destaca como excelente pianista; también toca otros instrumentos formales e informales y participa en la construcción de éstos últimos. No, que no se enfaden los grandes Jorge Maronna y Carlos López Puccio. Ambos son músicos profesionales, intérpretes y compositores.
Resulta harto complejo reunir tantas destrezas y mantener -o incluso aumentar- el interés a lo largo de cincuenta años. Crear un espectáculo de tanto ingenio ha de ser tremendamente difícil, además de representarlo durante años, cada día como si fuera el primero; creyéndoselo igual, por así decir.

Yo conocí a este grupo cuando tenía ocho años, me ha acompañado durante toda la vida. Celebro especialmente sus parodias de la clásica y reconozco el valor de las primeras actuaciones, con coro y orquesta. Entiendo la dificultad de exportar tantos efectivos para las giras, ésos eran más bien montajes discográficos. Muchos conocen únicamente los espectáculos y olvidan estas primeras creaciones, musicalmente geniales.

Los he visto en directo cuatro veces en Sevilla. En septiembre volverán y yo estaré allí, por más que se trate de un refrito, o "antojolía", que dirían ellos.

¡Gracias, queridos! Me gustaría expresarles personalmente mi más profundo reconocimiento y mi gratitud por los buenos ratos que me han hecho pasar; incluso han contribuido a la ostensible mejora de mis depresiones. Cierto: el bromato de armonio y la luterapia son remedios mucho más efecaces que cualquier psiquiatra o psicólogo convencionales; y es que el humor, signo inequívoco de inteligencia, tendría que ser alentado y potenciado desde la educación temprana: incide en nuestro equilibrio psíquico, supone una benefactora gimnasia mental, activa la farmacopea de nuestro cerebro aumentando los niveles de dopamina y serotonina y nos lleva a contemplar a los otros, a nosotros mismos y al devenir con todos sus avatares en perspectiva, desde fuera y relativizando. Efectivamente: las dosis de Les Luthiers son beneficiosas para la salud y pueden administrarse sin riesgo de intolerancia o efectos adversos.
¡Mucho éxito! AAbrazo a todos con el mayor afecto. ¡Gracias por no borrarnos la sonrisa! ¡Los adoro!

miércoles, 10 de mayo de 2017

Cor Vivaldi: un coro de niñas... y algún niño.

En 2011 escuché en el programa "Música coral", de Carlos Sandúa (actual director de Radio Clásica), un coro que me llamó muchísimo la atención: el Cor Vivaldi, Petits Cantors de Catalunya. Parecía ser de niños y niñas; más de niñas a juzgar por el timbre. Me apasionaron el empaste tan bueno, la clara pronunciación y las coordinadísimas y extraordinariamente bien logradas dinámicas.

OscarBoada-Rocío-AlbertGuinovart

Enseguida, y como buena hija de la era tecnológica en que vivimos, efectué una simple búsqueda y entablé contacto con Óscar Boada, el director, para felicitarlo. Resultó ser amabilísimo, encantador y me regaló su tiempo para aclararme todas mis dudas.
Un formateo del ordenador y algunas otras historias me llevaron a interrumpir el contacto hasta hace poco, cuando la casualidad quiso que me encontrase en Málaga el sábado anterior al Domingo de Ramos. Richard me anunció que una Escolanía iba a dar un concierto en el teatro Cervantes, y cuando me indicó el nombre me llené de entusiasmo: " ¡Quiero ir, quiero ir! ".

OscarBoada-Rocío-AlbertGuinovart

Me sorprendió que el conjunto ya no tuviese ningún niño. Al parecer la edad de las chicas es de entre nueve y dieciocho años, y los niños se apuntan cada vez menos. Claro que trabajar con un coro mixto es muy difícil, porque los varones sufren el cambio de voz en edad variable. Yo adoro el empaste de los coros masculinos infantiles, con ese potente y rico registro grave de los altos y la dulzura angelical de los sopranos. En las escolanías mixtas se pierde la homogeneidad tímbrica.
El programa estuvo constituido por obras de Josu Elberdin (SALVE REGINA, AVE MARIS STELLA y CANTICUM SACRUM) y Albert Ginovart (TE DEUM de 2014). A Elberdin lo conozco por ser uno de los compositores de la coral infantil de Leioa Kantika Korala.
Ginovart interpretó la parte del piano de su propia obra; muy ambiciosa, por cierto. A la salida pude saludarlo, a él y a Óscar, que se acordaba de mí y me presentó como "especialista en coros de niños". Me dio un afectuosísimo abrazo y me regaló exquisitas galletas y tres discos: uno con obras de Britten bastante difíciles y magníficamente ejecutadas, otro de piezas sacras contemporáneas y uno navideño con el pianista ciego Ignasi Terraza y su trío de jazz, etiquetado en Braille en el mismo plástico del disco, por cierto.
Propuse a Óscar un encuentro entre su coro y el de Tölz: ¡Qué bonito sería! Entre tanto, seguimos en contacto.
Os recomiendo a todos esta maravillosa agrupación con 28 años de historia. ¡Muchas gracias y mucho éxito, chicas! También a Óscar, claro.

lunes, 8 de mayo de 2017

Canto la Misa en Si Menor de Bach.


El coro de la Orquesta Ciudad de Granada va a cantar la Misa en Si Menor de Bach. En marzo propuse a Héctor Eliel, su director, agregarme como soprano, mas desgraciadamente esa cuerda ya se halla más que cubierta; es el motivo por el que no puedo entrar al coro a pesar de mis varios intentos, sólo canté en la temporada 2012-2013 el Mesías y algunos motetes de Mendelssohn.




Richard, mi gran amigo inglés, me comunicó el mes pasado que en mayo interpretaría la Misa en su coro, el de la iglesia de Milton Keines.
-¿Puedo participar? -pregunté casi sin pensarlo.
He oído esta obra muchísimas veces, pero hay pasajes fugados, llenos de contrapunto y mezcla de voces, además de divisi entre sopranos, lo que dificulta precisar exactamente las notas de mi cuerda recurriendo a los discos. Este problema suele resolverse en los ensayos: junto a las sopranos primeras, enseguida aclaro dudas. Pero... ¿Cuánto tiempo ensayaría si iba a venir expresamente a cantarla?
Hubo dos sorpresas: Richard, que es un sol, consiguió la partitura en el royal National Institute for the Blind y he podido ensayar tres veces antes del concierto.
La partitura presentaba errores de transcripción y algunas particularidades que me dificultaban mucho el ubicarme: estaba todo pegado por ahorrar espacio, no siempre se respetaba la secuencia música/letra con sus correspondientes líneas en blanco, a veces copiaban un poco de lo que hacían las voces antes de la entrada de sopranos... y, por supuesto, las enormes ristras de notas rápidas,, como las semicorcheas en los fugados, son prácticamente imposibles de seguir si las lees por primera vezz.
En el primer ensayo, por tanto, me agobié un poco: partitura nuevva, coro nuevo que ya dominaba la obra, indicaciones en inglés a toda velocidad, continuos saltos hacia pasajes anteriores sin que nadie me esperase para encontrarlos en la partitura, lo que me hacía no saber casi nunca por dónde íbammos...


El segundo ensayo fue mucho mejor y ya empecé a disfrutar: había resuelto prácticamente todos los problemas y mi intuición bachiana hizo el resto. En cuanto al concierto de ayer... ¡Qué privilegio! Se estaba consumando uno de mis sueños, y yo apenas podía dar crédito a que tal experiencia fuese real y no cualquiera de mis fantasías oníricas. A veces, durante algunos compases de espera, me quedaba tan embelesada oyendo el conjunto que casi olvidaba mi entrada. ¡Oh! ¡Estaba interpretando con éxito pasajes durísimos! "CUM SANCTO SPIRITU", "CREDO IN UNUM DEUM", "PATREM OMNIPOTENTEM", "CONFITEO UNUM BAPTISMA", "ET RESURREXIT", "PLENI SUNT COELI ET TERRA", "HOSSANNA IN EXCELSIS"... El "ET IN TERRA PAX" fue pan comido, lo hice de memoria. Obviamente no podía leer el texto, la yema del dedo abarca sólo una línea; así que lo deducía, aunque a veces dijera "IN EXCELSIS" donde tocaba repetir "HOSSANNA", pero en el concierto salió bien. Yo me encontraba situada junto al órgano y Tenía a mi lado a una soprano que cantaba maravillosamente.
Estoy pensando ahora en la trompa del "QUONIAM TU SOLUS SANCTUS", que sólo interviene en ese fragmento; de máxima exigenccia, eso sí. Me gustaría que los coros hiciesen lo de antes, y lo que siguen haciendo el Tölzer Knabenchor y el Montevverdi Choir: es decir, que los solistas sean del coro. Ello me daría la oportunidad de cantar muchas arias. Además no me parece bien que exista tanto divismo; gente que no se mezcla con el resto, ni viste como el coro: va, hace sus solos y adiós, dándoselas de importante, ¡ja, ja!

Al final me felicitó Adrian, el direcctor del coro. Cuando Richard le pidió permiso para que cantase, creo que consintió un poco porque soy su amiga, pero tenía miedo de que no empastase en la cuerda. Yo me sentía doblemente comprometida: quería estar a la altura, hacer quedar bien a Richard y no defraudar a Adrian, todo ello teniendo presente que no había estudiado o cantado jamás la obra. Sin embargo, y antes de saber si tendría partituras o habría ensayos, exclamé: "¡Síííí! ¡Yo canto!". Confieso que ignoraba cómo iba a salir adelante, mas una cosa estaba clara: el no me cerraría puertas; el sí podía abrirme una magnífica posibilidad. "Acepto, y luego ya veremos" -me dije.
Ahora puedo regocijarme de haber superado con éxito un nuevo reto cuya constatación me otorgará fuerzas y predisposición anímica para el siguiente.
ES LEBE BACH!!! BACH VOBISCUM.

domingo, 30 de abril de 2017

Oihana Iturbide: cambiando droga por ciencia.



Oihana Iturbide

Artículo: "El horror que he vivido puede ser útil para otros".
Por segundo año consecutivo estamos disfrutando de las conferencias de divulgación en la carpa de la ciencia de la Feria del Libro de Granada. Hoy el colofón lo ponen una de música y otra de astronomía.
Ayer nos hablaron de un tema apasionante, las estrellas: su nacimiento, el tira y afloja entre la fuerza de la gravedad que las contrae y las reacciones de fusión nuclear que las expande..., hasta que dicho equilibrio, llamado "equilibrio hidrostático", se rompe y, dependiendo de la masa, se originan reacciones diferentes. Cuando el combustible se agota, el núcleo se calienta concentrándose en él la masa y las capas externas se enfrían, dando lugar a gigantes rojas. También puede pasar que cambien las reacciones, la clásica transformación de la materia: carbono, oxígeno, hierro..., pero llega un punto en que el hierro ya no puede modificarse y entonces obtenemos, dependiendo de la masa, supernovas o hipernovas, que al final explotan y hay dos posibilidades: o la estrella de neutrones, increíblemente densa (sería como poner un avión en un granito de arena) o los agujeros negros.



Espero no haber incurrido en errores. Esto lo había leído ya en la Breve Historia del Tiempo de mi amigo Hawking, y me encanta cómo describe la lucha de fuerzas. Olvidaba algo muy importante, y ojalá me pueda perdonar mi otro amigo, Carl Sagan: de toda esta cocina estelar procedemos nosotros; los ladrillos que nos constituyen vienen de allí, de ellas; el carbono, los lípidos y más elementos de la tabla periódica, su herencia. Confío en que muchos podáis mirar al cielo en una noche estrellada y no os sintáis tan lejos de esas concentraciones de gas y polvo.

Sorprendente la cata de huevos de un cocinero gallego, que nos explicó de qué triste forma desgraciamos los alimentos a base de cocerlos demasiado. Un huevo a 64 grados durante noventa minutos está jugoso y exquisito, mas, ¿cómo obtiene eso el usuario de a pie con hornos convencionales?
Enrique, el astrónomo ciego, vino acompañado por el doctor Rocco, su perro guía, que pronto le hará las observaciones, así que imagino que estará familiarizándose con los telescopios Y con todo el espectro, incluso el de sardinas de Málaga. ¡Ah, no! ¡Eso era el espeto! Enrique puso en relación "A la busca del tiempo perdido" de Proust con nuestro universo: lo que sabemos de él, los falsos mitos, el dogmatismo, etc. Es todo un humanista; el pasado año hizo otro tanto con "El corazón de las tinieblas".
Isabel, su colega del Instituto de astrofísica de Andalucía, nos habló con muchísimo humor de las galaxias y llegamos a la conclusión de que la nuestra no tiene nada de particular, ni de extraordinario. Se me ocurre ahora una pregunta: ¿por qué al primer planeta que se descubre en un sistema se le asigna la letra B en su nomenclatura y no A? Voy a comprar un billete para Próxima B, pero que viajen otros antes para inspeccionar el terreno. ¡Amigo Hawking...!


El jueves creo que nos emocionamos todos los asistentes con el testimonio de Oihana Iturbide, una señora que vino a hablarnos sobre lo que sucede a nuestro cerebro cuando nos volvemos adictos. Ella empezó a beber a los 14 años. Un fin de semana cualquiera salió y tomó una copa, por probar, pero siguió, siguió... Poco después vino el cannabis, y luego ya la cocaína. Nos relató valientemente que se había convertido en un asco de persona, que estaba hecha una piltrafa, que se odiaba y quería morir. En un determinado momento, cuando ya contaba con 29 años, su padre, alcohólico, la tomó de la mano y la llevó a un centro de rehabilitación donde, tras durísima terapia y una recaída en el proceso, logró establecer en su cerebro los niveles normales de dopamina. Me pregunto si la caída de estos neurotransmisores durante la depresión es similar a la que provocan los psicotrópicos. Por eso un depresivo es blanco fácil para las adicciones, al no encontrar placer en nada.
Un médico recomendó a la madre de Oihana que su hija estudiara; ella, que había sido un desastre en el colegio. La chica, ya con treinta y tantos, pensó que quería saber qué le había ocurrido a su cerebro para caer en aquella trampa mortal, y estudió neurobiología. Actualmente regenta una editorial de libros de divulgación científica y ha creado junto a su madre la Fundación María Aranzadi para ayudar a personas drogadicctas y prevenir las adicciones antes de que sea demasiado tarde.



Oihana se parece a mí en cierto modo: tuvo una situación límite, tocó fondo, quiso atentar contra su propia vida, y la ciencia la salvvó. Supongo que ella también profesará gran admiración por Stephen Hawking. durante la crisis, mi intuición me dijo que Hawking era el único capacitado para darme una respuesta y para comprenderme, de modo que le pregunté sin palabras cómo había resistido a tanta degradación, tantas limitaciones; cómo, a pesar de ello, había seguido investigando, soñando, forjando una familia... "Sé curiosa. Mira a las estrellas y no a tus propios pies. Somos una anécdota cósmica, querida: no caigas en el egocentrismo, pues no constituimos el centro de nada. Infórmate y aprende acerca del universo en el que vives, privilegio éste de la especie humana: hay tanto, tanto por descubrir... ¡Déjate fascinar! ¡Vamos! ¿A qué esperas? ¿Sabes cuánta energía inviertes, en vano, lamentándote? Estás dejando escapar el mayor tesoro: ¡tu tiempo! ¡Ése no vuelve! ¡Pobre criatura, qué inútil derroche! ¡Cuánto padecimiento vacuo, tan fácilmente reversible!".
Os aseguro que, desde que sigo tales directrices, mi vida ha dado un giro espectacular. Hawking me ha abierto los ojos. Lo abrazaría ahora mismo con todo el afecto y la máxima fuerza posible, pero me temo que habré de conformarme con una relación inexistente. En cualquier caso, desde aquí envío un abrazo virtual a todos aquellos que, aun experimentando situaciones duras y extremas, deciden no resignarse y buscar los apoyos necesarios hasta lograr el empujón que los sacará a flote.
Drogadictos del mundo, recordad: los efectos de la músicca sobre el cerebro, el nucleus accumbens y los neurotransmisores, son similares a los de los estupefacientes, pero no enganchan y su empleo es altamente beneficioso. ¡Adelante!

lunes, 24 de abril de 2017

Dirigida por Stephen Cleobury


¿Quién me iba a decir a mis doce años, cuando descubrí en unos discos antiguos los celebérrimos villancicos ingleses cantados por esas cristalinas y tiernas voces infantiles del coro del King's College de Cambridge, que un día, 25 años después, iba a ser preparada y dirigida por Stephen Cleobury, el actual director de esta formación? Efectivamente: eso ha ocurrido este fin de semana en Madrid, en un seminario de Zenobia Música al que me he inscrito.

Cleobury colabora con Zenobia por tercer año consecutivo; y es que Rupert, organista y director del Cenobia Consort, fue niño cantor de los King's: ¡qué hermoso! Espero que me llamen para otros cursos: ¡seguro que voy, si me vienen bien las fechas!

Hemos cantado la primera parte de la Selva Morale e Spirituale del genial Monteverdi: ¡preciosa forma de celebrar su aniversario! ¡Qué gran músico era, y cuánta marcha tenía! Hoy hubiese escrito pop-rock, con esos acordes de tónica, subdominante y dominante tan machaconamente repetidos; como en el Beatus Vir.

Por suerte, Zenobia nos dio las partituras con bastante celeridad, lo que posibilitó el poderlas transcribir y llevar en Braille. Sin embargo, confieso plena de vergüenza y bajando la mirada que no estudié: he estado muy liada con otras cuestiones. El viernes las abrí ya en el ensayo; menos mal que se me da estupendamente lo de la lectura a primera vista, o a primer tacto: ¡ja, ja!
La letra de casi todas las piezas la conocía por otras versiones musicadas de estos salmos, algunas también de Monteverdi (Vísperas); de modo que podía ir leyendo cómodamente las notas. En el Credidi o en el Beatus, al principio, aprovechaba los compases de espera para ver el texto que tendría que cantar y luego lo acoplaba. Es que la yema del dedo no da para dos líneas.

En mi cuadernillo tenía sólo la parte de soprano, que ocupa mucho más espacio que toda la obra completa en tinta, evidentemente. No podía fijarme en las otras voces, y resultaba complejo cuando Cleobury nos mandaba constantemente, a saltos, de un punto a otro de la partitura para fijar determinados pasajes. Yo directamente me acoplaba por deducción según el acorde previo y, obvio, en cuanto empezaban con el texto seguía automáticamente por donde tocara. Un esfuerzo titánico pero que, claro está, merece la pena y supone todo un reto para mí.

Ayer, durante el concierto, apenas daba crédito a lo que estaba ocurriendo y la emoción casi me hizo verter lágrimas. "GRATIAS AGIMUS TIBI" -decía el Gloria, y yo lo corroboraba para mis adentros dirigido a Cleobury, a Rupert, a todos los compañeros que actuaban conmigo y, por supuesto, a Monteverdi, sin quien nada de esto habría sido posible.

Thank you very much indeed! VIVAT MUSICA!

lunes, 20 de marzo de 2017

Alonso Lobo, polifonista de Osuna.


El 5 de abril de 1617 fallecía Alonso Lobo, polifonista de la talla de Tomás Luis de Victoria, Francisco Guerrero o Cristóbal de Morales, si bien no tan conocido. A nosotros nos debería resultar familiar, pero por desgracia no ocurre tal cosa.
Lobo nació en Osuna alrededor de 1555. Recibió un título en nuestra universidad y trabajó en una iglesia de la Villa como canónigo. En 1591, la catedral de Sevilla lo nombró asistente de Francisco Guerrero, de quien fuera discípulo y al que sustituyó como maestro de capilla durante sus ausencias.
En 1593 lo contrató la Catedral de Toledo y en 1594 volvió a Sevilla.
Su influencia se extendió pronto en el extranjero; en el México colonial fue considerado uno de los compositores más relevantes.
Entre las obras de Lobo destacamos misas y motetes, tres pasiones, lamentaciones, salmos e himnos, además de un Miserere para doce voces, hoy perdido. Tampoco ha sobrevivido música secular o instrumental; o al menos no tenemos noticia de ello.
 
El 5 de abril tendrá lugar un concierto homenaje en la Catedral de Sevilla, templo al que honró con su música. Por fortuna, el día siguiente se ofrecerá un concierto en la Colegiata de nuestra localidad: ¡espero que no sea el único! También se descubrirá una placa conmemorativa. ¿Por qué no son publicitados convenientemente estos actos? Yo, tremendamente interesada, me acabo de enterar por una coralista sevillana que actuará en el concierto.
He oído cantar piezas de Alonso Lobo recientemente en un curso de música antigua que tuvo lugar en Cambridge. "¡Anda: ése es de Osuna, de donde yo nací, en Andalucía!" –exclamé orgullosa. "Really?". Los cantores me miraron con interés reverencial. En cambio ahí estamos nosotros, compatriotas, sin ni siquiera dedicarle una plaza importante o erigirle una estatua; sin traer a coros (sólo puntualmente por imperativo de la ocasión) o crear uno que interprete su música, entre otras; sin instruir a nuestros niños sobre la figura musical con que contamos y la importancia cultural de un municipio que tenía duques, universidad, capilla musical e ilustres figuras a lo largo de la Historia, como Francisco Rodríguez Marín.
La cultura no vende. Eso parece afirmar la actual izquierda en cualquier punto de España, que confunde el interés por el pueblo con el populacheo y la chabacanería,.
Recuerdo la época gloriosa de nuestro Conservatorio, cuando cada dos semanas tenía lugar un interesante concierto de música clásica. Me suena vagamente un periodo anterior en que se hacía teatro y Cineforum en el Instituto, y los alumnos tenían nivel, humor y espíritu crítico. Lorca o Alfonso X eran interpretados, con música acompañante que tocaban los niños del colegio con flautas de pico e instrumental Orff. ¡Eso era cultura, amor por el conocimiento y buen hacer!
En enero pudimos disfrutar de una magnífica actuación de los violagambistas Fahmi y Rahmi Alqhai, reseñada en este mismo blog. El título del acto era "Homenaje a Alonso Lobo": ¿por qué? ¿Para escurrir el bulto? ¿Qué tienen que ver la música francesa e inglesa del Barroco para viola da gamba con la polifonía religiosa del Renacimiento? Francamente, no veo oportuno que despistemos así a la audiencia.
Confío en que, en lo que queda de año, nuestro pueblo ponga remedio a la situación y se una al aniversario de un grande, considerado por Victoria como su igual. ¿Qué pensarán en el resto del mundo cuando vean que nosotros, sus compatriotas, ni siquiera lo conocemos? ¡Tendríamos que avergonzarnos!
Muchas gracias, ¡y apostemos por la cultura! Sólo eso nos hará grandes, libres y sabios.
 
   

OSUNA: ACTO POR EL ANIVERSARIO DE ALONSO LOBO.
06/IV/2017.
-18:45: descubrimiento de una placa conmemorativa por el cuadricentésimo aniversario de la muerte.
-19:00: conferencia a cargo del musicólogo Juan María Suárez Martos.
-20:00: concierto. Ensemble Alonso Lobo acompañado de Oniria.
[9 de abril]. Artículo ofrecido en El Pespunte, periódico local, sobre los actos en homenaje a Lobo.

martes, 7 de marzo de 2017

Queremos etiquetado en Braille para los máximos productos posibles.




 

El otro día iba a tomar un vaso de leche. Abrí el cartón y resultó ser caldo de pollo. "Bueno: esta noche toca sopa".
A media mañana quise zumo de naranja, pero abrí uno de piña. ¿Me voy a por el de naranja y mantengo los dos en uso, o me resigno?
Por la noche decidí cenar algo ligerito: un envase de arroz para cocer al microondas acompañando a un trozo de pez espada a la plancha. El contenedor resultó ser de calamares en su tinta, que no casaban muy bien con el filete.

Muchas de estas eventualidades podrían evitarse con un correcto etiquetado en Braille de los productos. He visto en el Coop de Inglaterra que casi todos los preparados alimenticios frescos lo tienen, y los postres, y algunos cosméticos. No creo, pues, que resulte tan difícil una legislación al respecto, como la de los medicamentos: ¡imaginaos el trastorno y los riesgos para la salud si no dispusiéramos de la ventaja del rotulado!

 
Si queréis, podéis sumaros a la campaña que recoge firmas para que la propuesta se lleve a debate en la Oficina Española del Parlamento Europeo:
Change.org: por una legislación que obligue al etiquetado de productos en Braille
Con demasiada frecuencia no se piensa en las necesidades de los ciegos. Aquí en españa es usual que nuestras peticiones las deriven a la ONCE, y así el gobierno se implica poco. He comprobado en otros países que se ocupan más de la accesibilidad en ciudades: medios de transporte con megafonía operativa, semáforos acústicos, mapas y maquetas en Braille en las calles, museos con información en nuestro sistema de lectoescritura y reproducciones en relieve, etiquetado en productos, etc.
Por favor: ¡imitemos a nuestros vecinos de Europa! ¡Ayúdenme! Los ciegos también contamos.
Muchas gracias por vuestro interés y vuestra immplicación.
Entrevista para el programa "Gente despierta", de Radio Nacional de España.
Artículo en El Correo de Andalucía.
Entrevista en Las Mañanas de RNE.
Nota de EFE.
En el Telediario de Televisión Española (pulsad en "00:33:46 Braille").
Noticia en Canal Sur Televisión.
Artículo en El Mundo.
08/VI: Se aprueba en pleno en el Ayuntamiento de Osuna lo que desea mi campaña: apoyar el etiquetado en Braille. Aquí algunas repercusiones:
Entrevista en la Red de Emisoras Locales de Andalucía.
Entrevista en el periódico "Público".

domingo, 26 de febrero de 2017

La carta que nunca leerá Carl Sagan.




Habitamos un universo donde los átomos se fabrican en los centros de las estrellas, donde cada segundo nacen mil soles, donde la vida nace entre estallidos gracias a la luz solar y a los relámpagos en los aires y las aguas de planetas jóvenes; donde la materia prima de la evolución biológica se fabrica a veces en la explosión de una estrella a medio camino Del centro de la Vía Láctea, donde una cosa tan bella como una galaxia se forma cien mil millones de veces: un Cosmos de quasars y de quarks, de copos de nieve y de luciérnagas, donde puede haber agujeros negros y otros universos y civilizaciones extraterrestres cuyos mensajes de radio pueden estar alcanzando en este momento la Tierra. ¡Qué pálida son en comparación con esto Las pretensiones de la superstición y de la pseudociencia! ¡Qué importante es que hagamos progresar y comprendamos la ciencia, esta empresa característicamente humana!
. Carl Sagan: "Cosmos".

Nada tan rico como el inagotable caudal de la Naturaleza. Tan sólo nos muestra superficies, pero su profundidad es de un millón de brazas.
Ralph Waldo Emerson.

Queridísimo, sapientísimo, gran doctor Sagan:

Bueno, no sé qué tratamiento aplicarte. ¿Prefieres profesor Sagan, o simplemente Carl? Tras casi dos meses oyendo tu voz... ¡-Qué razón tienes, cuán maravillosos son los libros! Puedo acudir a ellos tantas veces como quiera y gozar de la compañía de genios presentes y pasados. ¡Ay! Si no nos hubiésemos encargado de destruir tanto saber... Como a ti me indigna sobremanera lo de la Biblioteca de Alejandría, y comparto el pensamiento de nuestro veloz progreso si la barbarie y la sinrazón no hubieran pisoteado el conocimiento jonio. Escribí unas líneas en homenaje a Anaxágoras, Sócrates, Hipatia y algunos otros grandes frenados abruptamente en su búsqueda del conocimiento:
También arremetí contra la intolerancia religiosa, cosechando muchas críticas por ello:
¡Oh, Dime, te ruego: ¿Por qué ocurre esto? Parece ser que estamos lejos, a años luz de conseguir esa hermandad humana que predicas, sin rechazo cultural, para poder seguir construyendo y hablar en nombre de la Tierra. La amenaza nuclear no es tan evidente como en tus tiempos; o al menos quiero creer que no, pero... El Estado Islámico comete tropelías que no relato por miedo a las lágrimas, y en el otro extremo de esta palanca mortífera de primer grado -por tipo de palanca y por destructora- se amontonan gobiernos occidentales de extrema derecha y principios absurdos, como el de Donald Trump. ¿Qué hubieras escrito si lo hubieses visto? ¿Crees que todos esos bárbaros no fueron acariciados en su niñez? Sí: los pequeños que sufren maltrato no desarrollarán el cerebro con normalidad; en él quedarán secuelas para toda la vida. Sólo tras la adolescencia se consolida el centro de control cerebral y las huellas anteriores de la barbarie humana lo dislocan, en mayor o menor medida. ¿Por qué somos así? Capaces de crear sublimes obras de arte y, al mismo tiempo, de levantar la mano contra una tierna criaturita indefensa (!viles, cobardes, sádicos abyectos: dañar a niños!!!) contra la esposa; contra alguien que piense de modo diferente al nuestro. O de estrellar aviones y colocar bombas donde sea, ¡contra la especie, Homo Sapiens Sapiens! Temía a las lágrimas y ya han nublado mis ojos. Siento que no estés aquí para abrazarme y consolarme. Quisiera pensar que nuestra inteligencia evolucionará con objeto de  frenar la autodestrucción..., ¡pero sé que es una utopía! !Asimov, trae a los de la Segunda Fundación! Querido Carl: te fuiste casi un lustro después que el gran Isaac, a quien sin duda conociste. De adolescente soñaba con esa inteligencia benefactora que manipula nuestras mentes para erradicar el mal. ¡Ay! ¿Por qué nos dejasteis tan pronto? Ahora tendrías 82 y yo podría dirigirte mis líneas realmente, y tal vez responderías a mis muchas dudas. En junio descubrí el coloquio televisivo que mantenéis Stephen Hawking, Arthur C. Clarcke y tú: ¡es tan interesante...! Me encanta que prologaras la Historia del Tiempo de mi amigo Hawking, libro que me hizo emerger de las tinieblas emocionales e interesarme por nuestro cosmos. Bueno, en realidad fue la película "La teoría del todo", que no conoces, basada en la vida del genial Stephen a quien supongo que admirarías como yo: ¡el triunfo de la inteligencia, la constancia, el tesón y la voluntad!

Hace más de un mes empecé tu magnífico libro, viaje personal por el universo y las civilizaciones. ¿Por qué no se me ocurrió antes? Asimov pide que leamos y que aprendamos nosotros mismos, desde casa, con hipotéticos superordenadores conectados al mundo para uso personal, que ya existen desde hace tiempo en todos los hogares. Hawking me llevó a sus libros de divulgación científica; luego exploré por algunos programas de radio y televisión y me entusiaasmé con la neurociencia de la mano de Mariano Sigman y Oliver Sacks. ¡Ay, el gran Sacks, cómo valoraba la música! La empleó en sus terapias con increíbles resultados, y aquí la tenemos tan infravalorada... Bach, sé que lo adoras: ¡lo mandaste al espacio! ¡Lo mencionas en tu "Cosmos"! También amas a Beethoven, tejido musical en momentos cruciales de la serie. Con ambos músicos, de hecho, finaliza el capítulo 13 y último. Compartimos pasión, amigo. ¡Ven, que necesito abrazarte de nuevo! He llorado tanto con tu libro... Y me he sentido tan..., tan... grande y pequeña a un tiempo... Quasars y quarks, galaxias y átomos; y en un insignificante rinconcito nosotros, una anécdota cósmica. No sé cómo nos obstinamos durante tanto tiempo en ser el centro de la Creación, y todavía lo predican muchas religiones. También pretendemos trascender, buscar una finalidad, una inmortalidad... ¡Con lo aburrido que ha de ser! Hasta hace nada,  nuestra esperanza de vida era de unos 30 años; ahora la hemos duplicado de sobra. ¿Qué provoca esto? Inadaptación biológica, depresiones, hastío... ¡No estamos preparados! Como predijo Asimov, tenemos todos los cacharritos que queramos a nuestro servicio y sin embargo nos aburrimos, recurriendo a la psiquiatría. Yo misma colapsé y quise abandonarlo todo, pero Hawking me resucitó, entre otros. Si vamos a pasar vivos una minusculez, ¿a qué tanta prisa por destruir la vida? ¿Tanta evolución, combinación y recombinación de átomos de hidrógeno para autoinmolarnos? ¡No, no tiene sentido! No habría leído tu "Cosmos" si hubiese sucumbido; no habría conocido a Hawking; no habría gozado de la compañía de buenos amigos, ni de ratos estupendos con lecturas, música, paseos, viajes... Y ahora, en una madrugada de domingo, no estaría escribiéndote. ¡Oh, Carl! Necesito abrazarte de nuevo, y ya van tres. A veces me siento muy sola, muy incomprendida. Seres como tú me hacen ver que mi forma de pensar es lógica y que grandes hombres la comparten; pero... ¡Estáis lejos, o muertos! ¡Oh, cuánto os adoro! Ponéis la ciencia, la cultura en nuestras manos; nos la brindáis en bandejas de oro para que la degustemos a placer y gocemos de sus beneficios. ¡Qué magna obra de generosidad!
Te incluyo aquí la carta que escribí a Hawking, allá por mayo, cuando estaba alcanzando el horizonte de sucesos emocional. 
Aún me veía incomprendida y de golpe, en un extraño arranque, sentí que únicamente Hawking estaría capacitado para  entender mi angustia, mis pesares, mi soledad. Busqué esa comprensión a través de una misiva lanzada al ciberespacio, pero mientras la redactaba me di cuenta de que tampoco sería tan dramático si Hawking pensaba como los demás; como muchos que me ridiculizaron y denigraron, que me llamaron loca e ignorante. Ya daba igual, mientras que yo no renunciase a mi propia identidad y al progreso personal, buscando siempre la superación y contribuyendo, desde mi rinconcito, a mejorar el mundo. No tengo niños a los que acariciar, y a este paso nunca dispondré de pareja y descendencia. No me preocupa, aunque me obsesionara durante las crisis, cuando mi soledad se me hacía insoportablemente cruel. Pero, ¡Me está permitido ayudar a mis congéneres! Tal vez lo haga incluso con estas líneas, o com mis artículos "disuacidas" Y a diario con mis allegados, demostrándoles amor. ¡Qué insustancial se vuelve nuestra sociedad! Todo va muy rápido, cada uno se envuelve en su propia nebulosa y no interactúa. Los dispositivos móviles están haciendo mucho daño. ¡Qué pena! Una tecnología tan maravillosa en cualquier bolsillo, fatalmente usada. Tienes razón: no sabemos gestionar nuestros medios.
Carl, grande y sabio: ¡explícame por qué estoy llorando ahora! ¿Tal vez porque quisiera que estuvieses aquí, que me ilustrases, que tomases mi mano y me condujeras por el Cosmos? ¡Ayúdame! ¡Quiero seguir aprendiendo! Hay tanto por conocer... Pero siempre seré una gran ignorante, sobre todo en ciencias: nunca me enseñaron bien las matemáticas y me disuadieron haciéndome creer idiota. Si tal cosa ocurre durante la más tierna infancia, te puede dañar permanentemente. Ahora no soy buena con el cálculo mental; no tengo lógica; no sé operar; no puedo abstraer... ¡Ay, qué analfabetismo! ¡Perdóname, por favor! Quisiera ser capaz de procesar mejor la información para así poder comprenderos con mayor plenitud. Deseo llegar a la ciencia. ¡Y acabo de terminar "Cosmos", qué pena! Por suerte me quedan nueve episodios documentales que trataré de ver en inglés, si los encuentro, para estar contigo realmente y dejarme fascinar por tu propia voz. He descargado tus memorias del ciberespacio, así como "El cerebro de Broca" y la "conexión cósmica". Soy muy curiosa y los hojearé pronto. ¡Oh, escribes sobre el cerebro, con lo que me entusiasma! ¡Qué prodigio la evolución perpetrada en la corteza! Por cierto: las depresiones trastornan el nucleus accumbens del sistema límbico, anulando nuestra curiosidad y nuestro interés por carecer de estímulos y recompensas. ¡Cuántos suicidios podrían haberse evitado con la ayuda, el tratamiento necesarios! ¿Por qué suele culparse a los deprimidos de su enfermedad? ¡Otra carga más que soportar! Yo llegué a asfixiarme por la culpa; llegué a ansiar mi propia muerte como única liberación. ¡Carl, ayúdame! ¡No permitas que estalle en lágrimas! A propósito: ¡vas a odiarme por llorar tanto! No pretendía angustiarte ni enturbiar tu recuerdo, con todo lo que has hecho por mí, por nosotros. ¡Cuán desagradecida soy! Pero..., ¿me comprendes? ¿Me aceptas? ¡Sí, claro! Si la especie humana hubiera aprendido a tolerarse, a pesar de sus minúsculas diferencias... ¡Cuánto habría avanzado! Ahora no estaríamos hablando del Daesh, ni de Donald Trump, ni de atentados terroristas, violaciones, maltrato infantil o a la pareja, intolerancia religiosa o política...

El día se abre paso. Fuera canta un mirlo. Estoy en Inglaterra, en casa de un amigo de Cranfield. ¡Qué maravilla vivir en plena naturaleza! Le damos la espalda cada vez más, ¡y eso es tan malo...! Habitamos en cajitas superpuestas, circundados de estruendo y prisas; de gente que camina sin mirar, oye sin escuchar y habla sin comprender, empujando y rezongando. ¡No, no, no! ¿Es el ocaso de nuestro avance? ¿Sucumbiremos? El mirlo emite dos notas rítmicas, repitidas. Ahora acaba de cambiar su canción, con otro esquema. ¡Y otro! ¡Qué variedad! No se parece a la ballena yubarta. Me identifico con estos cetàceos porque el sonido me sirve para orientarme: ¿qué sería de mí, ciega, sin la ecolocalización? Al igual que a estos mamíferos, la contaminación acústica me perturba grandemente. ¡Oh, cuánto ruido hay en nuestra sociedad, real y figurado! Cada vez nos comunicamos menos, y algún día ni sabremos hacerlo. ¿Para eso tantos siglos de evolución del lenguaje? Orwell tenía razón: eliminamos palabras y, con ellas, los conceptos, las ideas.
¡Abrázame de nuevo, Carl! Hoy me encuentro especialmente triste: ¿sabrás perdonarme? Seguro que sí, porque eres tan sensible... Me identifico con esa sensibilidad, y como tú adoro y admiro los árboles. Un día soñé que estaba en el bosque, junto a uno de ellos,, y de pronto se desencadenó un incendio. Iba a salir corriendo, mas algo me detuvo: "Si este árbol va a morir, moriré con él!". Imbuida por tan fuerte determinación me abracé a su tronco. El fuego avanzaba rápidamente; podía olerlo, oír el crepitar  y sentir su calor. Sin embargo, yo permanecía impertérrita aferrada al árbol y a mi destino mientras lloraba por aquel nuevo daño infligido a la Naturaleza. Cuando, antes de ser alcanzada por las llamas, mi cerebro decidió arrojarme del sueño, pude comprobar con sorpresa que tenía los ojos anegados en lágrimas.

¡Oh,Adorado, humanísimo Carl! ¿Me dejas llorar sobre tu hombro? ¡No lo entiendo! Ni siquiera cuando escribí a Hawking sucumbí tanto! Bueno, es que... ¡Se trata de la emoción! Me has conmovido hasta el tuétano con tu libro, ese poético canto a la vida. Si hubiese mucha más gente como tú en este pálido planeta, nuestra especie y todas las que lo habitan tendrían más esperanza, más posibilidades de no autoinmolarse. ¡Pero no! Si pudieras ver lo que está ocurriendo ahora..., lo que ha sucedido en estos años... Aunque tu época anduvo bastante más convulsa, con la amenaza nuclear ciñéndose sobre vuestras cabezas. ¡Viste de lejos la II Guerra Mundial, y las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki! También la partida de ajedrez a ambos lados del Telón de Acero, con el muro de Berlín, la Stasi, la caza de brujas, las horrendas, espeluznantes purgas soviéticas, el maoísmo, el salvaje y gratuitamente cruento apocalipsis de Vietnam, las guerras de Irak y Afganistán...! ¿Vivías aún cuando los talibanes destruyeron los budas? Fue el año de tu muerte, si no recuerdo mal. ¡Ah, olvidaba el genocidio de Uganda! ¡Y Pol Pot, y las terribles dictaduras sudamericanas, con torturas y muertes orquestadas por un cruento Estado del terror! Esos torturadores... ¿Por qué? ¿No los acariciaron en su infancia? ¿Cómo podían permanecer impertérritos mientras infligían un lento, aniquilador daño a sus víctimas? ¡Igual que los nazis! ¡O los "interrogadores" de Guantánamo! Trump defiende ahora estas prácticas en público: ¡no puedo creerlo! ¿También lo maltrataron cuando era niño? ¡Explícamelo! ¿Por qué nos deleitamos con el padecimiento ajeno? ¡Ven, aplaca mi llanto! ¡Consuélame de algún modo! "Kommt, ihr Töchter, helft mir klagen". Seguro que tú también adorabas esta magna obra de Bach, que plasma el sufrimiento humano con toda su crudeza, y la injusticia, la barbarie en general. No importa que el papel protagonista lo desempeñe Jesús, podría haber detentado cualquier otro nombre; el de la especie humana al completo víctima de la sinrazón de sus propios miembros. A veces también me planteo qué pensaría un observador extraterrestre mucho más civilizado, cómo lamentaría nuestra intolerancia y nuestra barbarie; el daño que causamos a la Tierra; los esfuerzos por invertir en armamento y afanarnos en cruentas guerras o gobiernos de terror, en lugar de querernos, amarnos, consolarnos, acariciarnos y cuidar un planeta que ha llegado tan lejos, una inteligencia tecnológica adolescente que vive en él. ¡Pobre pequeño mundo! ¿Cuál será su inmediato destino?

Te dejo, querido Carl; no es mi deseo molestarte o atribularte. Pero... ¡Aguarda! ¿Prometes seguir iluminando mi senda hacia el conocimiento? ¿Prometes no abandonarme, no dejarme sucumbir, colapsar de nuevo? Hawking tampoco lo permitiría; ni Asimov; ni... ¿Por qué habéis muerto tan pronto? Hawking ha cumplido 75, él sí nos honra con su presencia. Algún día lo abrazaré como merece; pero a ti... ¡Sólo puede ser figurado, y lo lamento!
¡Gracias, muchas gracias por tu contribución al progreso humano! Te adoro. Ahora mismo abro el libro y vuelvo a oír tu voz, a través de la distancia y el tiempo. ¡Ven, dime que llorar no tiene sentido! ¡Persuádeme del gasto de energía innecesario! ¡Repíteme que hay mucho por descubrir en nuestro Cosmos, que es absurdo dejarse cegar por las lágrimas y no contemplarlo! ¡Abrázame! ¡Tómame de la mano y condúceme por lo grande y lo pequeño! ¡Haz que me asombre ante la majestuosidad de un árbol y el melodioso canto de un pájaro! ¡Explícame cómo se ven las estrellas, cómo se percibe una galaxia o se descubre una partícula subatómica! ¡Déjame ver a través de tus ojos sensibles y ávidos de conocimiento! ¡No permitas que me venza el pesimismo! ¡Guíame!




Hemos empezado a contemplar nuestros orígenes: ?sustancia estelar que medita sobre las estrellas? Conjuntos organizados de decenas de miles de billones de billones de átomos que consideran la evolución de los átomos y rastrean el largo camino a través del cual llegó a surgir la consciencia, por lo menos aquí. Nosotros hablamos en nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación de sobrevivir no sólo a nosotros sino también a este Cosmos, antiguo y vasto, del cual procedemos.
Carl Sagan: "Cosmos".
Por mi parte, me gusta vivir en un universo que encierra aún mucho de desconocido y que, al mismo tiempo, es susceptible de llegar a ser interpretado. Un universo del que lo conociéramos todo sería estático y deprimente, tan aburrido como el cielo que nos prometen ciertos teólogos pobres de espíritu.
Carl Sagan: "El cerebro de Broca".

sábado, 25 de febrero de 2017

!Veo al coro del King's College en Cambridge!




Sobre el río Cam

 Hoy he vuelto a mi querida ciudad de Cambridge para ver un oficio de Vísperas (Evensong) con el coro del King's College: ¡todo un privilegio!
Llegamos poco antes de las cuatro, con lloviznas. Me encantan los días nublados y ese olor a humedad. Encuentro a Cambridge muy tranquila, al contrario del tremendamente estresante jaleoque caracteriza a muchas ciudades españolas. Había bicicletas por doquier: ¡claro! En un sitio tan llano... Podríamos bautizarla como "la ciudad de colinas planas".

Curiosa escultura. Cambridge

 Albergaba la esperanza de cruzarme con mi amigo Stephen Hawking, pero no ocurrió: ¿Andará también hoy por aquí o habrá ido a impartir conferencias a cualquier parte del mundo? ¡Oh, querido profesor Hawking! Estoy terminando "Cosmos". Tú tuviste la fortuna de conocer a carl Sagan: ¡incluso prologó tu breve historia del tiempo! ¡Qué gran hombre! ¿Verdad? ¡Cuánta sensibilidad, cuánto amor por el saber! Cuando acabe este artículo, le escribiré: la carta que nunca podrá leer. ¿Por qué tengo tantos amigos muertos?

La carretera de Herschel

Mañana es el día de las enfermedades raras. ¿Han dejado algún día libre en el año? Imagino que habrá muchos dedicados a varios hechos simultáneos, si no no dan abasto con sólo 365 disponibles. ¿Servirán de algo tantas efemérides? Creo que más bien conducen a la sobresaturación. De todos modos expreso mi deseo de que aumenten los fondos para investigar estas dolencias minoritarias. ¡Qué curioso es el cerebro! ¿Por qué motivo puede negarse a obedecer las órdenes del movimiento? ¿Por qué te privó de él; a ti, tan genial? ¿Qué falla en tu química?

El "Cronófago", un reloj original


Había mucha cola para entrar a la capilla del King's College, pero los menos eran los fieles: ¡casi todos turistas! !Y hasta niños de tres y cuatro años. Sin eembargo, nadie molestó con ruidos y toses; tampoco en el concierto de órgano que escuchamos justo después. ¡Así puedo concentrarme plenamente en la música! En España, por desgracia, he de sufrir a los impacientes maleducados que parecen tener alergia al silencio. El otro día en Sevilla, en "La Flauta Mágica", estuve a punto de lanzar una indignada exclamación de fastidio. "¡Señores: a los conciertos se viene ya tosidito de casa!".

Enrique VIII en la fachada


Hemos de agradecer a la religión cristiana las músicas que ha inspirado. Claro que, sin ella, igual hubiéramos compuesto cantatas a los planetas y las estrellas, a la belleza de un paisaje o a la conmovedora ternura de un niño pequeño...
¡Oh, mi querido coro del King's College, en directo! Estábamos un poco lejos y la acústica no era muy buena, pero... ¡Qué maravilla! Sobre todo un pasaje con dos niños soprano solistas. Al final interpretamos todos un himno. Yo no tenía la letra, lo hice "a bocca chiusa". Me enteré después de que hubiera podido pedir los textos en Braille. ¡Bravo! Cambridge, ciudad accesible. Me encanta la maqueta que tienen al lado del Trinity College, con la zona del centro. En ella he podido apreciar la forma alargada de la capilla del King's.

Programa del concierto


Me he hecho una foto junto al Corpus Clock, y al lado del cartel anunciador de la calle William Herrschel. ¡Sí! El músico alemán que, a la vejez, leyó un libro de astronomía, se interesó por esta ciencia y descubrió Urano. ¡Genial, ciertamente!
En nuestro camino hacia el coche, con viento, siete grados y unas tímidas gotas de agua, pasamos junto al Caius College. ¡Amigo Hawking! Sé que algún día nos encontraremos en persona. ¿Lo deseas tanto como yo? Imagino que no, pues tu cohorte de admiradores es gigantesca y yo sólo represento un mínimo porcentaje. En cualquier caso, quiero que sepas que te profeso un inmenso cariño y una gratitud suma por haber contribuido en gran parte a mi resurrección. ¡Gracias, muchas gracias! Y..., ¡Hasta pronto!

viernes, 17 de febrero de 2017

Adiós, mundo cruel: niños suicidas por acoso escolar.


Crónicas: La cadena del silencio. RTVE.La historia de Lucía en El Mundo. Si me queréis ver, tendréis que ir a mi tumba. El pasado mes de enero se quitaba la vida Lucía, una niña murciana de 13 años, guapa e inteligente, insultada y denigrada durante mucho tiempo por sus compañeros de escuela: "¿quién se va a sentar hoy con la gorda?". La despreciaban, la empujaban y la dejaban sola. El cambio de centro no sirvió de mucho, porque la niña ya había sido anulada y las secuelas continuaban allí; además de sus antiguos compañeros, si bien ya no en el Instituto.
Hace unos meses, su madre descubrió un diario en el que anunciaba repetidamente que estaba harta de sufrir, que se encontraría mejor muerta: "Estoy mal, y ahora sólo quiero descansar. Voy a llorar hasta dormir. Buenas noches, a quien pueda tenerlas". "A veces el silencio es el mejor de los gritos". "Se me caían lágrimas, pero nadie se dio cuenta: como siempre. Hay veces que quisiera encerrarme en una bola y no salir nunca".
Se alertó al centro de enseñanza sin que, al parecer, y ciñéndonos a declaraciones de los padres, tomase demasiadas medidas. Por supuesto no quiero decir que los institutos y profesores seamos los responsables últimos de estos desastres y lamento que se nos exija tan a menudo algo fuera de nuestro control, máxime cuando los niños no ponen en conocimiento el drama que atraviesan: ¡no se puede adivinar! Pero, por supuesto: ¡que nadie le reste importancia! ¡Que no escurran el bulto afirmando simplemente que se trata de "cosas de críos"! ¡Basta ya!
¡Lucía es una víctima más de esta sociedad bárbara que estamos creando! Nos inmunizamos ante la violencia porque es habitual, porque la tenemos en las pantallas todo el día; bien en televisión (películas, noticiarios, series) o en los deleznables juegos de videoconsolas. Internet es una puerta abierta al mundo con toda su crudeza, y nuestros hijos, aún carentes de criterio e indefensos, son arrojados a él. La ley del más fuerte prevalece en las escuelas y otros grupos sociales: domina el violento, el que grita, el que insulta y denigra, el chulito fanfarrón. Las víctimas suelen ser personas tímidas, o muy inteligentes (consideradas excéntricas), o discapacitadas (bien físicas o intelectuales). Estos cobardes matones atacan al débil, al que no los delatará. Así, los críos son condenados a sufrir en silencio el peor de los calvarios..., hasta que explotan.
Por favor: ¡frenemos tamaña lacra! ¡Denuncien! No ya ante el colegio: ¡en la Fiscalía! Y vosotros, queridos niños: ¡no estáis solos, recordadlo! ¡No os calléis! ¡Nunca! ¿Me oís? ¡Nunca! ¡Os apoyamos! ¡Os apoyaremos en todo momento! No tengáis miedo y confiad en quien os quiere, en quien os puede auxiliar. ¡No os quitéis la vida, os ruego! ¡Jamás! ¡Bajo ningún concepto! Miradme y escuchad con atención: si os matáis, ya no habrá nada. En cambio, la situación actual puede acabar pronto; sobre todo si nos ayudáis a ponerle coto con vuestra delación. ¡Hacedlo, no esperéis más! Cielos, ¡queremos veros vivir; crecer; perseguir vuestros sueños! ¡No sucumbáis! ¡Sois muy, muy valiosos! ¡Esos idiotas no pueden derrotaros, no se lo permitamos! ¿Qué pasa si os sentís distintos? ¿Con quiénes queréis igualaros? No imitéis a nadie: ¡sed vosotros mismos! ¡Viva la diferencia! ¿Os cuento un secreto? Muchos acosadores hacen daño por pura envidia. Además son unos cobardes: ¡unos despreciables cobardes! ¡Estáis muy por encima de ellos, queridos! No merecen ni un minuto más de vuestro tiempo; de vuestro sufrimiento; de vuestras lágrimas. ¡No os rindáis!
Van mi abrazo y mis ánimos para chavales, familias y amigos.
Teléfono de Atención a Niños y Adolescentes.
Línea de prevención del suicidio centralizada (España): 902500002. No implica costes para el usuario a pesar del prefijo, pues desvía a los números provinciales.
Superdotados y acoso escolar.
Los discapacitados, grupo de riesgo.
 

Hyperloop: viajando por un tubo.


Entrevista radiofónica a Manuel Martínez, diseñador de uno de los proyectos.
¿Os imagináis allá por 2037, viajando de Sevilla a Barcelona en menos de una hora, en unas cápsulas que se desplacen, sin conductor y con energía absolutamente limpia, por el interior de tubos al vacío propulsados mediante levitación magnética y motores de inducción? Eso es Hyperloop, el transporte del futuro. En agosto se decidirá quién ha ganado el proyecto de diseño, que se presentó a concurso. Algunos estudiantes españoles de grado y máster decidieron probar suerte con sus ideas: ¿tendrán éxito? Dentro de diez años, Hyperloop se destinará al transporte de mercancías, ¡y las personas lo usaremos en unas dos décadas! ¡Huy! Con lo que yo viajo, me vendría de escándalo. Entonces tendría alrededor de sesenta, y espero que mis ganas de conocer mundo permanezcan inalteradas.
Desde aquí expreso mi deseo de que estos jóvenes españoles cosechen mucho éxito, independientemente de si ganan o no la apuesta Hyperloop. Nuestra ciencia necesita muchas inyecciones, mas parece ser que los presupuestos van a ir destinados a defensa en detrimento del progreso. Seremos unos burros que se peleen mucho, retrocediendo así en nuestra concepción del universo y dando pasos firmes hacia un desastre seguro. ¿Vamos a arrojar por tierra tantos avances como ha alcanzado el Homo Sapiens Sapiens a lo largo de miles de años? ¡Sería imperdonable!
VIVAT SCIENTIA!

miércoles, 8 de febrero de 2017

José Luis Pérez de Arteaga: IN MEMORIAM.


Escuchar programas especiales.
¿Quién no lo ha visto alguna vez en un festival importante, en un concierto de cualquier ciudad de España? ¿Quién no ha oído su voz en televisión y no se ha deleitado ante su vasta cultura y sus ilustrativos comentarios? ¿Quién no ha crecido con la banda sonora de "El mundo de la fonografía"? ¿Quién no se ha maravillado ante su constancia, su persistencia, su perseverancia, la continuidad durante más de treinta años en nuestra emisora clásica? Sí, es él: Pérez de Arteaga, que nos ha dejado esta noche a los 66 años. Radio Clásica experimenta hoy un vacío que tardará en llenarse, porque Arteaga, si bien colaborador, es un histórico. Su labor ha resultado encomiable, de manera que hemos perdido a un crítico musical de primer orden.
Siempre invade una gran tristeza ante la muerte de personalidades, por más que sepamos que sin ella tampoco habría vida; que es el fin natural de todo individuo. Pero las despedidas son tristes, muy tristes. Cuando un artista, un científico, un grande en general nos abandona, parte de nosotros se rebela implorando una suerte de eternidad para él: "¡los genios no deberían morir! O, al menos, no tan pronto" -pensamos.
La Parca es democrática, llega para todos; aunque algunos gocen de mayor calidad de vida, de más años; aunque algunos sepan aprovechar mejor el tiempo o compartir con nosotros sus dotes. Arteaga, pues, estará siempre vivo: en el recuerdo y en las innumerables grabaciones; en el cariño de compañeros y oyentes a lo largo de las décadas. Ahora podrá retransmitir para nosotros el concierto de los coros celestiales, y Apolo y las Musas tocarán para él.

SIT TIBI TERRA LEVIS.
Por cierto, José Luis: tenías toda la razón. Se está muriendo gente que no se había muerto antes.