(La radio puede detenerse pulsando Escape o parándola en el icono inferior).

martes, 8 de junio de 2010

¡Una biblioteca para ciegos en peligro!


Saludos. Los recortes del Gobierno italiano al presupuesto para la Biblioteca Per i Ciechi Regina Margherita van a ser de tal magnitud que, si se producen, el establecimiento tendría que cerrar.
Esta biblioteca se encarga de transcribir material para ciegos y deficientes visuales, tanto cultural y de ocio como escolar. Su desaparición restringiría sensiblemente el acceso al conocimiento a un colectivo que, por razones obvias, encuentra más dificultades para llegar a estos documentos. Incluso estudiantes tendrían que renunciar a la transcripción de apuntes y libros de texto...
Sin ningún compromiso (no implica nada, por otra parte) os incluyo un enlace para firmar una petición que será dirigida a Sandro Bondi, ministro de Cultura, y a Silvio Berlusconi. Sólo hay que rellenar los campos obligatorios y pulsar "sign". Luego aparece una página de confirmación que incluye un formulario para hacer donativos al servicio que gestiona las peticiones, pero esto es aparte, no va a la Biblioteca; lo importante es firmar la petición. ¡Tenemos que evitar el cierre!

Os agradezco sinceramente la colaboración; y los usuarios de la Biblioteca de Monza, más aún.

miércoles, 2 de junio de 2010

Programa radiofónico dedicado a músicos ciegos


Hoy el espacio de Radio Clásica "té para tres", que presenta y dirige Martín Llade, ha hecho un recorrido por diversos músicos ciegos, desde el siglo XIV hasta el XX. Se inició con un fragmento de la leyenda becqueriana de Maese Pérez ilustrado musicalmente por una pieza del insigne organista y compositor ciego del siglo XVI Antonio de Cabezón. Luego vinieron Landini, Fuenllana (el de la orphénica lyra), John Stanley, Maria Theresia von Paradis (gran intérprete y compositora a quien Mozart y Haydn dedicaron obras), Louis Vierne (organista que, como Maese Pérez, murió ejecutando su instrumento) y por último -no podía faltar- Joaquín Rodrigo.

Aquí os incluyo el podcast.

¡Gracias, Martín Llade!

miércoles, 26 de mayo de 2010

Mi profesor de música del colegio


Antonio Almaza me dio clases de Música y Piano en mi etapa escolar. He de confesar que de instrumento aprendí poco (la digitación para la escala y el consabido "do mi re do la mi fa sol re fa mi re si fa sol la...": Se nos iba el tiempo hablando de Bach. Él me contagió su gran pasión por este compositor, lo que no dejaré de agradecerle.

Aquí lo veis en un vídeo interpretando "Las hojas muertas".

Y ya que hablamos de música, os regalo una hermosa canción de Heinrich Isaac con su partitura.

martes, 11 de mayo de 2010

¿Hasta cuándo, Eyjafjallajökull?

La nube de cenizas nos frustra un viaje a Londres.
LO malo es que para el verano tengo programados otros tres: alpes bávaros y austriacos (Königsee, Hallstatt), Berlín, Irsee (con sublime concierto del Tölzer Knabenchor incluido)... ¡Me dolería tantísimo perderlos...!
Cada vez somos más dependientes, más desvalidos. Pensemos por ejemplo en lo que podría ocurrir si la conexión a Internet se paralizara un solo día en el país. ¡Ay, la evolución! ¿Qué es el hombre del mal llamado primer mundo sin sus máquinas? El ser más desprotegido de todo el Universo. ¿Por qué nos mostramos tan orgullosos ante las demás especies como si el dominio sobre ellas nos perteneciera por derecho propio? Homo Insipiens Insipiens.
Como las cenizas continúen durante los dos años que predicen, me parece que va a ser el caos: lo que le faltaba a la recesión que vivimos.
Deseo a todos los lectores de este artículo que no tengan que vérselas con las consecuencias del maldito volcán cuyo nombre aún no he conseguido retener en la memoria.
 

viernes, 23 de abril de 2010

Elogio del jabón


" El objeto más bello y más limpio de este mundo es el jabón oval que sólo huele a sí mismo. Trozo de nieve tibia o marfil inocente, el jabón resulta lo servicial por excelencia. Dan ganas de conservarlo ileso, halago para la vista, ofrenda para el tacto y el olfato. [...]
José Emilio Pacheco, Premio Cervantes 2010.

¡Feliz día del libro!

viernes, 16 de abril de 2010

Sonido y oído


Cuando tenía 10 años me convertí en asidua oyente de Radio 2, "la emisora que se puede y se debe oír" según rezaba una cuña de entonces, gracias a "En Clave de Sol", una serie de programas musicales para niños presentados por Montserrat Sanuy. Ella fue quien tradujo el Schulwerk de Orff al español junto con Luciano González Sarmiento y seguro que convirtió en melómanos o músicos profesionales a muchos niñitos del Colegio Público La Guindalera, protagonistas de aquel espacio. ¡Qué graciosos esos chavales de cuatro años! No olvidaré una vez que Montse Sanuy tocó con su flauta dulce el "que llueva, que llueva" en una octava y luego en la octava superior. Al preguntar cuál era la diferencia entre ambas canciones, un crío exclamó muy convencido: "que una está en el sótano y la otra en la terraza". Los domingos había programas protagonizados por niños de 11 años, también muy didácticos; yo aprendí mucho con ellos. Ahí conocí la Guía de Orquesta para Jóvenes de Britten, la Danza Macabra de Saint-Saëns, los Cuadros de una Exposición de Mussorgsky y muchas otras piezas emblemáticas del repertorio clásico.

En 1991, "En Clave de Sol" desapareció (¡cuánto me gustaría volver a escuchar algunos de los programas!) y fue reemplazado por "Sonido y oído", de Fernando Palacios, el hasta hace muy poco director de Radio Clásica. Para quien no lo sepa, Palacios tiene un programa diario en nuestra emisora clásica de tres a cuatro de la tarde, "música sobre la marcha".
"Sonido y oído" me fascinó desde el principio: se trata de una serie de capítulos didácticos, cada uno de media hora de duración, que abordan varios aspectos de la música como el ritmo, la melodía, la funcionalidad, la voz, etc., enfocándolo de una forma muy amena. Está dirigido a todos los públicos: puede emplearse en Institutos de Secundaria o Conservatorios pero también el experto lo encontrará muy interesante. Para que lo podáis comprobar vosotros mismos, os incluyo el canal Rss donde aparecen todos los podcasts:

Por lo que pude conocer de pequeña y lo que me han contado, Radio Clásica emitía antes series muy buenas, muy didácticas. Me encantaría poder bucear por los archivos y explorarlo todo... ¿No habría posibilidades de que colgaran aquellos espacios históricos? Me hablan, por ejemplo, de unos programas en que el profesor Daniel Vega analizaba Cantatas de Bach. Ah, y lo de las cartas de Mozart... Aún lo recuerdo, pero sólo escuché dos o tres. Y "La Pequeña Crónica de Ana Magdalena Bach", que ésa sí la tengo en cinta. Por cierto, y para quien no lo sepa: aquella supuesta biografía de Bach no fue escrita por su esposa, sino por una autora inglesa ya en el siglo XX. La serie de Radio 2 estaba muy bien hecha y contaba con ejemplos musicales muy bien traídos.

¡Ay! Se ve que me estoy volviendo vieja. Ya soy nostálgica incluso de aquello que no conocí.

martes, 9 de marzo de 2010

Un ejemplo de superación


Voy a remontarme a octubre de 1997, a mis inicios universitarios: TEMPUS FUGIT. Como opinaba sabiamente un técnico de rehabilitación de la ONCE de Granada, mi mayor defecto y mi mayor virtud eran aquellos 17 años con los que, por así decir, salí al mundo. El tiempo ha pasado, por desgracia a velocidad de vértigo, y me cuesta trabajo imaginar que fuese entonces tan ingenua, inexperta, apocada e inocente. Sí: aquel primer año en la Universidad de Granada constituyó mi salida abrupta de la adolescencia.
Pero no pretendía dirigiros un capítulo de las memorias de una nostálgica, ni mucho menos, sino hablar de mi amigo Pepe, a quien conocí días después de mi ingreso en la Facultad. Yo me matriculé en Historia con idea de acceder al segundo ciclo de Musicología; circunstancias relacionadas con la inaccesibilidad de partituras y documentos me llevaron a cambiar de carrera en 1998, pero ésa es otra cuestión. El caso es que Pepe fue mi compañero de clase aquel primer curso universitario. Tenía veintiséis años cuando lo conocí. Al hablar con él y enterarme de su historia, no pude menos que experimentar una profunda admiración.
Empezó a trabajar muy joven, a los quince años creo. A pesar de su inteligencia y su brillantez (gran bibliófilo y amante de la Historia desde muy pequeño), optó por no concluir sus estudios de Bachillerato y estuvo desempeñando varias ocupaciones hasta que ingresó en el Ejército. Sin embargo, en enero del 96 su vida dio un vuelco: un accidente en la base de Cerro Muriano durante unas prácticas con explosivos provocó la muerte del teniente y heridas en diez soldados, dos en estado muy grave. Uno de ellos era Pepe, quien perdió la visión, parte de la audición y hubo de sufrir la amputación de una pierna. "Mis dos aficiones principales eran leer y correr y de pronto vi que no podía hacer nada de eso" -evocaba. A pesar de las dramáticas circunstancias de su situación supo desde el primer momento que quería vivir, así me lo dijo en tan emotiva charla. Por eso se aferró con fuerza a todo aquello por lo que merece la pena seguir adelante. Gracias a su increíble voluntad, a un inquebrantable espíritu de superación, logró habituarse rápidamente al nuevo estado de cosas. Un año y medio después del trágico accidente se casó con Adela, que ya era su novia desde hacía años y a quien conocí también por aquellas fechas.
"Decidí que había llegado el momento de dedicarme a lo que siempre me había gustado" -me comentó también ese día en su casa, cuando relató para mí los acontecimientos que le cambiaron la vida. La Historia había sido su gran pasión: ¿por qué no estudiarla? Había aprendido a leer en Braille, pero prefería los libros en cinta o en soporte informático. Ahora podía consagrarse a la lectura sin problemas, tomar apuntes, escanear material... Estudiar, en definitiva. Así que se presentó a las pruebas de acceso a la Universidad para mayores de 25 años y en 1997 ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada.
Pepe, Adela y yo intimamos rápidamente. Yo admiré desde el principio la calidad humana de esta pareja, su altruismo, su amor. Se habían convertido en mis referentes en aquella nueva etapa y jamás olvidaré su importante apoyo, pues he de decir que la sombra de la depresión cayó sobre mí en esos primeros meses universitarios, motivada por razones que no viene al caso enumerar. Ellos que habían sufrido tanto, ellos que habían experimentado problemas reales, trataban de insufrlar ánimo a una jovencita de 17 años que se creía la más desgraciada del Universo. Todavía me avergüenzo al rememorar tal egoísmo. Sí: las perturbaciones mentales nos hacen perder la perspectiva...

Durante los cursos siguientes continué frecuentando a mis dos bondadosos amigos, aunque ya no nos viésemos tanto. Pepe descolló en Historia maravillando desde el primer momento a profesores y compañeros. Al poco vino Ciro, su primer hijo, y unos años después lo siguió Darío.
Le dedico este artículo porque ayer gocé del enorme privilegio de asistir a la defensa de su tesis doctoral, centrada en el periodo que transcurre desde la muerte de Justiniano I en 565 hasta la conquista de Alejandría en 642 con tres ejes principales: Bizancio, los persas y los árabes. Ha sido un trabajo enormemente exhaustivo, de más de novecientas páginas y defendido con gran brillantez. El Tribunal le ha concedido la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad: no es para menos.
Me considero muy honrada por formar parte del círculo de amigos de alguien tan valioso y espero tener siempre presente la enorme lección que constituye su vida. No puedo dejar de sentirme culpable al pensar cómo muchos de nosotros nos agobiamos por nimiedades hasta tal punto que se nos antojan problemas insondables. Pepe, aparentemente abandonado por Fortuna, supo ganarle la batalla desafiando la adversidad y demostrándonos a todos que, si nos empeñamos con ahínco, nada es imposible. ¡Gracias, amigo!