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lunes, 15 de agosto de 2016

Llegada a Ludlow


Estoy viviendo un cuento de hadas: ¡apenas puedo creerlo! Después de tantos años de taedium vitae y de deseos de partir para siempre...Me invade una profunda ola de gratitud hacia todos los que me han ayudado; en la cercanía y en la lejanía; con su presencia o a través de su obra y ejemplo. ¡Oh! Querida familia, estupendos amigos, grandes músicos, científicos, literatos..., intelectuales de la Humanidad... ¡Bendito universo, casual regalo de la vida! "T'amo, mia vita", que diría Monteverdi; refiriéndose a su bienamada en este caso, pero me apropio la frase para mi propósito. Esa vida que, durante tanto tiempo, me resultara una carga demasiado pesada de llevar sobre los hombros. Esa vida que juzgué equivocada, que deseé haer rebobinar y comenzar nuevamente. Esa vida que me atormentaba y me asfixiaba con su responsabilidad... Esa vida por la que me dejaba llevar remolcada, cuyos resortes ya no manejaba yo, sino el Destino; el viento; los otros. Me había transformado voluntariamente en marioneta y, aunque me quejase, resultaba más cómodo para mí que alguien tirara del hilo. ¡Oh, tortura! ¡Oh, crueldad! ¡Oh, tristeza ilimitada! ¡Oh, lágrimas no lloradas! ¡Oh, letargia del sistema limbico! ¡Oh, niveles ínfimos de serotonina y dopamina! ¡Oh, desesperante insomnio!

Mas todo eso pasó, pasó... Algo me impulsó hacia arriba, una bendita fuerza constituida por todo lo bueno que me rodea y, en especial, por lo más grandioso que existe y que nos da sentido: el amor. No el conyugal, el sexual, la pareja: hablo de amor en sentido genérico. El amor de la familia, de los amigos, de un niño pequeño con su dulce ingenuidad,, su inocencia y esa sonrisa que, parafraseando a Miguel Hernández, te pone alas. El amor a la bondad humana que todavía existe y en la que quiero creer, a pesar de todo. El amor de alguien que, en momentos de apuros, te da un abrazo sin hablar, porque las palabras sobran, visto que ese abrazo es elocuente per se. Quiere decir: "yo te apoyo siempre. Estoy contigo, ya no te encuentras sola. Confía en mí. Pase lo que pase, me tendrás a tu lado". Amor de un gatito al que acaricias, o de un majestuoso roble cuyo tronco, al cual te aproximas y que rodeas con los brazos, parece recordarte que somos un todo necesario e imprescindible, aunque cada elemento individual del mismo constituye una insignificante pequeñez.

¡Estoy tan conmovida...! Stephen Hawking me ha ayudado mucho a comprender estas cosas y a valorar mi humilde existencia en lo que es: ¿cómo osaba despreciarla tanto? ¡Y la discapacida no tiene mayor importancia cósmica si la comparamos con los eventos del universo! ¡Qué belleza! Nadie antes me había hablado así.



Estas reflexiones me ha inspirado Ludlow, el pueblito precioso en quee nos encontramos Jorge, Richard y yo para cantar las Vísperas de Monteverdi. Ya hemos comenzado los ensayos, ¡y partes difíciles! Yo no tengo la partitura, no me la han podido transcribir en tan poco tiempo; pero he oído la obra varias veces y voy siguiendo a mis compañeras y el todo armónico. Mi intuición musical me ayuda mucho.
Es una pena que me hayan robado el anotador. Leo los textos en latín con el Iphone y la línea Braille conectada por bluetooth, pero cada vez que mi teléfono se bloquea se me va al comienzo del texto, y eso ocurre... ¿Al minuto de no usarse? Se pone en modo "teclado bloqueado". He de averiguar algo, pasar el texto a IBooks por ejemplo. Podía haber escrito todo en una hoja de papel, al estilo tradicional, pero con el ajetreo de este verano no he tenido tiempo. Bueno, tuve el día de antes de venir a Inglaterra, mas me dio tantísima pereza... Una suerte que hay fragmentos tan conocidos textualmente, como el Magnificat, que no tengo que mirar.

Montevverdi es genial, ¡lo recomiendo! Cuando vuelva a casa commpraré los madrigales con Anthony Rooley y mi adorada Emma Kirkby.

Hoy casi lloro cuando me vi en medio de dos coros, instrumentos de cuerda, de viento, órgano... ¡Un conjunto al completo de música antigua, imponente y magnífico! Sí: tenía que destacar en la Basílica de san Marcos. Tenía que sonar allí con pompa y boato, y por ello la riqueza tímbrica había de ser lo primordial, además de los cori spezzati (coro I y coro II).
Me encanta eso de la seconda pratica, es decir: la palabra es lo más importante y la música está a su servicio. Monteverdi expresa como nadie con la música lo que quiere decir: risa, llanto, felicidad, júbilo, desconcierto... Grazie, molte grazie! Pena che sei morto e non ti posso abbracciare mai più! Ma mi fai così felice con la bellezza che hai creato, amatissimo genio...! Sai che ti adoro?

Richard y Jorge son unos espíritus benéficos caídos de no sé qué lugar del espacio en el momento justo para ayudarme, ampararme, confortarme, enseñarme. ¡Cuánto los quiero y cómo les estoy agradecida! Me conmueve tanta bondad, máxime tras años de incomprensión, odio y traiciones por parte de muchos, considerados por mí amigos y que han demostrado con sus acciones una falta absoluta de sensibilidad, bonhomía, educación, decoro, tolerancia... Se han revelado como personas malvadas, de lesa humanidad. Ahora les digo, a todas y cada una de ellas: ¡fuera! ¡No os quiero en mi vida! ¡He tenido suficiente! ¡Dejadme en paz, en paz, por favor: en paz! No os he hecho nada para que me tratéis así. No estoy ya enfadada; no os guardo rencor; no os odio, pero... ¡Marchaos! ¡No volváis a cruzaros en mi camino! ¡No me contaminéis nunca más con vuestra toxicidad!

Vosotros en cambio, mis ángeles buenos; vosotros, seres plenos de amor, bondad, altruismo, deseos de ayudar, sensibilidad... Vosotros: ¡venid! ¡Dejadme estrecharos en mis brazos y acoged mis conmovidas lágrimas de gratitud! ¡No me abandonéis nunca, ahora no, ya no! ¡Decidme que no volveré a estar sola! ¡Queredme! ¡Aseguradme que vais a estar siempre ahí y que me ofreceréis vuestra ayuda cuando lo necesite! Yo también quiero seros útil: ¿lo soy de verdad para vosotros? ?En serio me profesáis afecto? ¿Sí, sí? ¡Oh! ¡Cuánta dicha!

¡Gracias, cosmos! ¡Gracias, gracias, gracias!
¿Sabéis? Me conmueve que seamos polvo de estrellas; no me había detenido a pensar en mí como tal cosa. Cuando era pequeña, los miércoles que daban por finalizado el Carnaval -comienzo de Cuaresma- nos ponían en la frente una cruz de ceniza y exclamaban los curas de turno, siniestramente: "Polvo eres y en polvo te convertirás". ¡Gracias, optimistas! Eso a una niña de seis, siete, ocho años... ¡Qué emoción! Se ve que encontraban placer en recordarnos nuestra inminente marcha del universo. Si tanto les pesa, ¿por qué no se suicidan todos y nos dejan en paz? Perdonad, perdonad, perdonad... Esto viene a colación por lo del polvo de estrellas; podían haber cambiado la frase: "de las estrellas vienes; polvo de estrellas eres y a las estrellas retornarás". ¿No os parece más poético? ¡A mí sí! Y con un sentido más vitalista e integrador. What do you think about it, Professor Hawking?

sábado, 13 de agosto de 2016

El King's College de Cambridge.




King's College
 
Hoy hemos tenido una visita guiada, muy interesante, con una señora llamada Nancy, llena de humor y que habla un inglés clarísimo, totalmente inteligible para mí.
Primero fuimos a contemplar la torre más antigua de la ciudad, y de todo el reino unido, creo, construida unos 40 años antes de la invasión normanda de William.

St Bene't's parish church

Después vimos un reloj que nos exhorta al Carpe Diem e indica que el tiempo pasa inexorable para todos; pero cuando estamos a gusto va muy rápido y cuando no parece discurrir lentamente. ¡Claro! ¡Si es subjetivo, y curvo! ¿Sabéis quién inauguró este reloj? ¡Alguien que encumbró en la lista de los más vendidos un libro sobre la historia del tiempo! Sí, habéis adivinado.
Luego tocó el turno a los laboratorios Cavendish. Gracias a mis amigos Isaac Asimov y Stephen Hawking sé que Henry Cavendish fue un físico del siglo XVIII que realizó el famoso experimento que lleva su nombre Y que serviría más tarde para determinar la constante  de gravitación universal G. También calculó de forma muy aproximada la masa de la Tierra.


Henry Cavendish
Visitamos luego Eagel's, el pub más antiguo de la ciudad, donde un buen día anunciaran solemnemente Watson y Crick que habían descubierto las claves de la vida: ¡La doble hélice! ¡La estructura del ADN!




Gonville & Caius College de nuevo. Nancy dijo enseguida que Stephen Hawking estudió allí y fue Profesor Lucasiano de Matemáticas, la misma plaza que ocupara Isaac Newton; pero, como él afirma con humor, entonces la cátedra ("chair") no estaba motorizada. Yo exclamé enseguida: "!Mi amigo!". Nancy sonrió entendiendo sin duda la clase de amistad que nos une, y afirmó que su marido ha estudiado en la Universidad con él. Imagino al joven Hawking recién llegado de Oxford entrando por la puerta de la humildad, porque hay tres puertas: la de la humildad, la de la virtud y la del honor, de donde se sale  tras A ver concluido los estudios. Ciertamente mi amigo obtuvo mucha gloria con sus descubrimientos sobre Las particularidades de los agujeros negros.

Capilla del King's College


Siguiente estación: capilla del King'S College. Es enorme. Enrique VI, el fundador, era muy piadoso y quiso la capilla más grande. Enrique VIII, posteriormente, introdujo sus remodelaciones. !Oh, desde aquí cantan mis amados niños, durante siglos lo han hecho! El oficio de Nochebuena es famosísimo. Comienza con un niño a capella, pero para que no se ponga nervioso le comunican que va a ser solista en el momento de empezar.
Trinity College

Trinity College. Por supuesto me sonaba gracias a su exquisito coro. Ahora también lo asocio con Isaac Newton, que estudió allí.

Luego algunos puentes, un paseo por el verde...
!Adoro esta ciudad! ?Se me habrá pegado algo de sapientia? Os juro que me he conmovido profundamente: entre eso y los coros...

Me ha dicho el recepcionista del College -del mío- que, cuando Stephen Hawking usaba su silla de ruedas motorizada, aterrorizaba a todo el mundo "volando" por las calles. !Oh, mi adorado! Ahora le es imposible... ¡Ojalá pudiera mejorarse la calidad de vida de enfermos de ELA! ¡Que sigan investigando, por favor! 

Oh! Lots of researchers are contributing to our develope and life quality, and they are not known! They have no money! They are not stopped at the streets and not required to sign autographs -hand-writting-. On the contrary, heroes are for instances footballers all over the world that, sorry: what are they doing of merit to mankind to be rewarded so? If only a quarter part of money destinated to those guys were adressed to investigation...!

Thanks a lot, researchers of the universe! :-)
I am myself blind because in the 80's researchs in field before-borns and retrolental fibroplassy was not developed: brrr!


Estudiaron en el Gonville & Caius College, entre otros, Harvey, Venn -el del diagrama de idem-, J. J. Thomson, descubridor del electrón, Francis Crick... !Y el personaje de ficción Sherlock Holmes!
Williams Harvey
John Venn

Cambridge y su sapiencia me han marcado para siempre: !tengo que regresar! !Y en Navidad! A ver si me invitas a pasar una agradable velada en tu compañía, Professor Hawking! But you speak very little and I do it too much! How can we manage it so that we have a fluent conversation, my dearest? I could accompany you for a walk in your chair..., and please prepare a lovely talk about the universe and everything else! :-) Are you agree? :-( :-) 🤗🤗🤗

viernes, 12 de agosto de 2016

El Jesus College de Cambridge.

Sentada ante el escritorio.



Queridos míos:

Os escribo desde una inmensa habitación para discapacitados (me han asignado ésta) del Jesus College de Cambridge. La mesa es gigante, el baño también..., ¡y el college! Es uno de los más antiguos, de finales del XIV y comienzos del XV, aunque yo me alojo en un edificio moderno. Para llegar a mi habitación hay que recorrer un patio, donde se sigue un carril entre vegetación: giro a la izquierda, giro a la derecha, giro a la izquierda, giro a la derecha... La recepción, la capilla y el comedor son de la parte histórica, con suelos de madera y techos muy altos (¡el comedor es impresionante!).
Delante de la entrada principal de Jesus College

 Imagino que los residentes de estos académicos lugares han de pagar mucho dinero; o el Estado con las becas. Al parecer algunas clases se imparten aquí, y los tutores asisten aquí también a sus doctorandos. Hay unos mil alumnos, y en Cambridge 31 Colleges, entre ellos el King's, el St. John's, el Caius, el Trinity... Todos me suenan a coros con exquisitas voces de niños, todos menos uno. Ah: los niños coristas no estudian en colleges, , vienen para los ensayos.

Con Jorge delante del (descendiente del) arbol de Newton y la entrada de Trinity College
 
 Hemos visto aquí un cartel donde se recluta a chavales para el coro, que por supuesto tienen uno. El Caius College contará con otro, imagino, pero me suena por las celebridades que en él han estudiado, entre las que se cuenta... ¡Mi amigo, Stephen hawking! Pero, asombraos: ¡tengo una foto con él! ¡Sí! Tras soltar la maleta dimos una pequeña vuelta y enseguida vimos el Trinity y el Caius... ¡Y mi amigo Hawking estaba allí, en la puerta! ¡Qué placer! Mas no pude decirle lo que lo admiro porque se trataba de una foto. ¡Ay, os he engañado! Creo que voy a ir al Infierno, con el calorcito que hace... Mas, ¿quién sabe? Igual aparece un día por aquí, junto con el espíritu de tantos... Yo vengo por si se me pega algo de saber; creo que voy a apoyar la frente por las paredes, a ver si la ósmosis actúa.

Con un amigo, el profesor Hawkings, delante de su colegio: Gonville & Caius

Aquí he venido de espectadora, porque mi destino es Ludlow; sólo para encontrar a mis amigos y partir con ellos. Asií aprovecho para asistir a algunas sesiones de este curso de música antigua y para... ¡Sí! ¡El sábado me voy con una visita guiada al King's College! Una auténtica pena que los coros estén de vacaciones.

En "First Court" de Jesus College, con el caballo!

Después de cenar -se cena a las seis, así que los días cunden más-, los distintos grupitos de trabajo de esta semana han expuesto su labor, y nos han deleitado con piezas bellísimas, todas del Renacimiento o Barroco español. La primera que escuché, en un ensayo previo, era de Alonso Lobo, compatriota. ¡Sí, nació en Osuna, aunque pocos lo sepan! Ha sido, por tanto, una hermosísima bienvenida musical.
El fragmento más divertido, "Ay, que me muero", villancico de Joan Cererols. Me he enterado por Philipp, el director del curso, de que fue maestro de capilla en la Escolanía de Montserrat: ¡saben mucho más los extranjeros que nosotros de nuestros músicos! ¡Tendríamos que avergonzarnos!

En "Chapel Court" de Jesus College

He conocido ya a mucha gente, en este breve lapso: a un cornetista alemán llamado Guido, pero no d'Arezzo, y a su esposa que viene de acompañante / espectadora / fotógrafa; a una japonesa llamada Mikako que se ha emocionado cuando le apliqué el sufijo de respeto y me dirigí a ella, por tanto, como "Mikako-san", y encima le dije que conozco la canción "Mishaiaki nitshuketa" o algo similar, que ha cantado el coro de Tölz en sus giras japonesas. Al parecer es muy popular.

En la entrada oriental de Jesus College

También he hablado con un marine norteamericano de New Orleans, teniente coronel jubilado y amante de la cultura, cuya esposa es una profe de vihuela aquí en el curso. Este señor parece adorar Andalucía pero defiende la cerveza Alhambra por encima de la Cruz Campo. Ha estado en la guerra de Iraq y en Afganistán, entre muchas otras misiones, imagino. Dice que no estaba de acuerdo con su ejército y que su cometido en Iraq andaba más relacionado con los iraquíes, a quienes califica de bastante simpáticos y optimistas a pesar de todos los horrores.

Arboles y cesped de Morgan Avenue 
Delante de la capilla de Jesus College. La capilla más antigua de los colegios de Cambridge

Con dos amigos hispanohablantes de Jesus College, Vera y Gabriel.

Con Jorge delante de la entrada de St John's College

Con una mapa de Cambridge para ciegos. En el fondo, Kings College Chapel.

"Tocando" a Kings College Chapel, en el fondo, las torres del colegio citado.

Con retrato de Enrique VIII el el comedor

Con John Alcock, el fundador de Jesus College

En el comedor majestuoso

Corista en el coro de la capilla de Jesus COllege

Conociendo a uno de los imagenes de madera en el coro


Un día perfecto, seguiré relatando. Mañana mmis colegas curseros dan un concierto, al que asistiré, ¡faltaría más!

Good night, Cambridge and galaxy!

martes, 9 de agosto de 2016

Regresando de Cádiz: !ahora entiendo a Alberti!




El mar, la mar, el mar, sólo la mar. Sí, con ese olor característico de la Tacita de Plata. ¡Qué hermoso el paseo por la Alameda! Esta ciudad es muy fácil para poder caminar yo sola: sigo el murete del paseo de la Apodaca y..., ¡para adelante, para adelante, para adelante! Igual que si decido andar por la blanda arena que lame el mar, ¡je, je! Digo: por la blanda arena de la playa de la Victoria, dejándome besar los pies por el agua marina rica en salitre y, dependiendo de cómo haya atacado el desagradable levante, hundiendo los talones; o si no disfrutando de la lisa pista, de poder bracear libremente sin tener que ir agarrada a alguien o agempuñando un bastón.


Algún inspirado enunció una gran verdad; Cádiz es la ciudad de los dos mares: la mare que parió al levante y la mare que parió al poniente. Bueno, también están el "vvientorsú" y el viento del norte; y noreste, suroeste, sureste, noroeste, etc. Pero aquí todos entienden de viento, porque saben que el anuncio de levante presagia sequedad, pesadez de piernas, falta de comodidad, ambiente desapacible. El poniente, en cambio, es fresquiyo; incluso frío. Hablo del verano, claro; en invierno con la humedad será helador.


Los primeros tres días los tuvimos de poniente, ¡magníficos! El levante vino el sábado y sólo hoy ha amainado, mas nos ha permitido disfrutar -a su pesar- de los paseos matutinos en la playa, de los baños y de las salidas vespertinas, aunque caminar por la mañana recibiendo a veces los dardos de arena en la cara y combatiendo la fuerza del viento cuando lo llevábamos en contra... ¡Madre mía, qué complicado! En cambio a favor, por lo menos, nos empujaba. Colocar la sombrilla con los vendavales era toda una obra de ingeniería.


¡Qué bien se come en Cádiz! Destaco, por supuesto, el "pescaíto"frito; las "papas aliñás", las tortillitas de camarones... ¡Qué rico el cazón en adobo de la pescadería- freiduría de la plaza de las Flores! Y las huevas fritas, las papas aliñás, los boquerones en vinagre. Un día repetimos el bar Laurel, que había frecuentado en i estancia durante el curso de Monteverdi. Las albóndigas de choco, ¡geniales! Y los helados... La Cremeria Italiana cercana a casa, con una lista de sabores para aburrir, merece amplia reseña. En 2013 también íbamos y cada día contaban con dos sabores nuevos además de los de la carta. ¡Oh! Nociola, banana, ricotta con higo, tarta de san Marcos, tiramissù, amarena, manzana verde, trufa, pistacho, leche merengada, mandarina con chocolate, caramelo, vainilla... Lo mejor es que vayáis y los probéis vosotros mismos, porque la textura, el sabor... ¡Sobresalientes!


Después de comer, cuando mis padres se entregaban al sopor de la siesta (costumbre tan ajena a mí), me dedicaba yo a la lectura: "Robot dreams" de Asimov, "Celia en la revolución" de Elena Fortún, "Breeve historia de la química", también de mi adorado genio... ¡Qué bien escribe Asimov, cómo cuenta las cosas! Salvando las distancias espaciotemporales, podríamos decir que su estilo se parece al de Elena Fortún por esa facilidad para relatar, para comunicar. ¡Curioso lo de la teoría del flojisto! ¿Cómo podían creer en ella hasta Lavoissier? ¡Ay, pobre Lavoissier! Una mente tan privilegiada que tuvo la triste suerte de haber sido recaudador de impuestos en el Ancient Régime; acusado por tanto durante el gobierno del terror de los jacobinos con Robespierre al frente. Guillotinado. Un solo segundo para cercenar una gran cabeza que sólo encontró parangón a finales del siglo XIX, con la aparición de Albert Einstein.



¿Y qué decir de Celia? Quien quiera enterarse de detalles de la sociedad en Madrid, Valencia y Barcelona durante la guerra civil, que acuda a este libro, relatado con la frescura de una adolescente obligada a ser adulta demasiado pronto; arrancada de su comodidad burguesa y arrojada a un mundo cruel que no comprende. ¿Quién tiene razón, los de su padre republicano o los de su primo falangista? No lo sabe, no quiere saber; empero no le resta sino tomar partido. No comprende cómo arrojan bombas y hacen la vida imposible a civiles a quienes la guerra ni les va ni les viene, que sólo aspiran a un poco de paz. Se va quedando absolutamente sola y al final, con la victoria de franco, incluso sus amigos parecen traicionarla: "Ahora eres nuestra enemiga". Celia, la fantasiosa; la imaginativa; la cuentacuentos; la amante de los niños, de los animales; la sensible, bondadosaa, franca, poética Celia... Hm, Encarna Aragoneses (verdadero nombre de Elena Fortún) que igualmente vivió esos horrores, se ocupó de las víctimas infantiles durante el conflicto y hubo de exiliarse, de dejar todo aquello que amaba. Encarna Aragoneses; soñadora y atormentada.


Ahora, a prepararme para Inglaterra: Cambridge, Ludlow y Crownfield. Me hace tantísima ilusión... ¡Vamos a cantar las Vísperas de Monteverdi! ¡Y también podré interpretar algunos ritornelli con la flauta! Además de, obviamente, dar un tremendo empujón a mis conocimientos de inglés.
Por supuesto quiero visitar el King's College, donde mi maravilloso coro, y el Caius College, cuyas paredes acogieron a tantísimas celebridades; tantísimos hombres que han contribuido con su esfuerzo al progreso y al bbienestar de la humanidad. Entre este elenco de genios, cómo no, ¡mi amigo! ¡Sí, Stephen Hawking! En Oxford le preguntó el Tribunal en los exámenes finales cuáles eran sus planes de futuro, a lo que respondió que si le ponían la máxima nota (un 1) se marcharía a Cambridge. Si, en cambio, obtenía un 2, se quedaría en Oxford. Los respetables examinadores hubieron de pensar: "Vamos a darle un 1 y que nos deje en paz". ¡Oh, querido! Terminó el Doctorado a pesar del terrible diagnóstico, o más bien gracias a él: quería concluir sus investigaciones antes de que le sobreviniera la muerte... ¡Y todavía anda por estos mundos! Thank you, thank you, thank you!!!

Y gracias también a vosotros, sufridos y pacientes lectores. Espero que estéis disfrutando de un buen verano.

martes, 2 de agosto de 2016

Llamamiento: por unos cajeros accesibles para ciegos.


La Caixa cuenta con sus cajeros accesibles; disponen de Braille y síntesis de voz, de manera que una persona ciega puede sacar dinero completamente sola. Por cierto: eso no lo han publicitado convenientemente. Muchos hemos tenido que descubrirlo.

El problema radica en que, por cuestiones de nóminas, hipotecas y demás, me obligan a tener la cuenta en otras entidades. Cuando he de sacar dinero, he de hacerlo en ventanilla, con la cola correspondiente, y además pidiendo el favor especial, pues al parecer en ventanilla te dan sólo a partir de 600 €.

Creo que los bancos disponen de suficiente dinero como para gastarse una pequeñísima parte en adaptar los cajeros, y de ese modo las personas ciegas podrían operar tranquilamente, pues no siempre uno se fía de su acompañante para efectuar una transacción tan delicada en un cajero, que incluso podrían saber tu clave, por la posición de la mano, y en un futuro robártela.

Hago pues un llamamiento para que los bancos se conciencien y tomen las medidas pertinentes. Gracias.

Http://viviraciegas.blogspot.com

lunes, 1 de agosto de 2016

Celia, de Elena Fortún: compañera de infancia.








Como Celia, tenía yo siete años: la edad de la razón. Estaba concluyendo la tierna cartilla con la que tantos niños ciegos aprendimos a leer, escrita por los insignes profesores y maestros de la ONCE -¡ambas cosas juntamente!- don Guillermo Canelo, el único que en toda mi vida me hizo entender y respetar las Matemáticas (aunque, debido a mi falta de base anterior y posterior, siga siendo una ignorante) y don Blas Garcés, padre de mi querida seño Araceli a quien apenas conocí (murió el buen hombre cuando yo tenía nueve años).

Al final de esa cartilla había una recomendación; un ruego; no sé exactamente cómo llamarlo. Entonces ignoraba que aquella frase marcaría mi vida para siempre. No la recuerdo literalmente, pero rezaba más o menos así:
"Ahora ya sabes leer. Puedes ir a la biblioteca y pedir tus propias lecturas, los libros que te gusten".

Yo, con mi edad de la razón casi recién estrenada, hice lo propio. En el colegio de la ONCE de Sevilla contábamos con una biblioteca estupenda, de la que a priori ya me fascinaba ese olor a papel grueso, casi a pergamino; a encuadernado; a... No sé exactamente, mas yo lo asociaba con algo bello.

María Cabanas era mi maestra entonces; lo fue durante los cursos tercero, cuarto y quinto de EGB. Hay muchas cosas de esta señora que no me gustaban, y algunos de los métodos por ella empleados me traumatizaron para siempre; pero ya no importa: María ha muerto, lo hizo sin mala intencion y, por supuesto, la he perdonado. Se trataba de una persona muy culta y con afán lector, y por aquel entonces era responsable de la biblioteca.

Entré en aquella habitación con olor a saber y pedí, obediente, lo que se me recomendaba en la cartilla:
-¡Hola, seño! Vengo a por un libro.
María depositó en mis manos "Celia, lo que dice", de Elena Fortún; libro escrito en 1926 por una mujer nada al uso: una intelectual casada con otro literato de afición y militar de profesión, pero frustrada por esconder sus inclinaciones homosexuales y por la muerte de uno de sus dos hijos, con tan sólo diez años. Una soñadora que, como su personaje Celia Gálvez de Montalbán, buscaba refugio en la fantasía. ¿Quién fue Elena Fortún y por qué se la desconoce tanto?
Publicó los relatos de Celia y de su familia (sus hermanos Cuchifritín, Teresina y María Fuencisla (Mila) y sus primos Miss Fly, Pili y Matonkikí) en el suplemento de ABC "Gente Menuda", del que era directora y al que dio un nuevo aire, renovando por completo la literatura infantil y juvenil.
Celia me cautivó desde el principio, porque en cierto modo se parecía a mí: desclasada, descontextualizada, imaginativa y soñadora en grado sumo; claro que mucho más traviesa y curiosa que yo: debido a mis miedos con origen clarísimo en la ceguera, nunca me atreví a experimentar tanto ni a cuestionarme tantas cosas.
Celia se pregunta por el mundo en el que le ha tocado vivir; aquella insulsa sociedad altoburguesa: ñoña, encorsetada y llena de prejuicios. Ella prefiere jugar con sus amigos los desarrapados, mucho más interesantes y divertidos; pero éstos la rechazan por "niña bien y remilgada". Los adultos no la entienden y parecen -o son de facto- más idiotas que los niños, quienes sin embargo han de callar debido a su corta edad e inexperiencia.

A los diez años vino "Celia, madrecita". Otros muchos títulos de la saga los salté por no hallarse presentes en la biblioteca del colegio. Aquí vemos a una chica bien distinta: con 14 años, su familia medio arruinada y la madre recién muerta. Ahora ella, guardando luto riguroso, ha de tomar las riendas y ocuparse de todo: cocina, limpieza, cuidado de un padre abrumado y deprimido y de unas hermanas pequeñas (a Cuchifritín lo habían enviado a Londres a un internado, costumbre al parecer muy propia de la alta sociedad de entonces).

A los 11 me ocupé de Cuchifritín y sus primos, también graciosos y ocurrentes, mas mi preferida seguía siendo Celia, a quien volví a ver tres años después dejando todo lo seguro y conocido para emigrar a América, donde fue institutriz de niños complicados y donde hubo de cruzar la selva a pie. Pero antes...
"El mejor regalo de Reyes es Celia". Así rezaba la campaña de promoción de la serie dirigida por José Luis Borau y con guión de Carmen Martín Gaite, escritora que quiso recuperar al personaje y a su colega Elena Fortún; pseudónimo de Encarnación Aragoneses, por cierto.
Cuando me enteré de que iba a producirse una serie con mi querido personaje, me emocioné muchísimo. Observé que las amigas de mi hermana, niñas llamadas "normales" que habían estudiado en colegios públicos de toda la vida, no tenían ni idea de quién era aquella rubia encantadora, tierna y trasto a un tiempo; risueña e inconformista; con un tremendo sentido de la justicia; cariñosa e hipersensible: ¿como Elena?
La protagonista, Cristina Cruz Mínguez, representó el papel a la perfección. Ella prefirió dejar la popularidad, sólo intervino posteriormente en "El abuelo". Al casting se presentaron muchas crías de siete años con las características físicas solicitadas, pero Cristina impresionó narrando el cuento de Caperucita Roja: "Me pidieron que cantara una canción o contara un cuento: cantar nunca fue lo mío [...]". ¡Pero sí contar, sí imaginar! Para ella, el rodaje fue como un juego y nunca se cansaba. Sólo la tuvieron que doblar en las escenas con cucarachas.

Al final del capítulo 6 y último puede leerse: "continuará". Ése era el propósito de José Luis Borau, pero se quedaron sin presupuesto: ¡una auténtica pena!

Voy a leer en breve "Celia en la revolución", donde el personaje, en el umbral de la adultez, nos relata su visión de la guerra civil española. Aquí se derrumba su mundo de ensueño, aunque ella trate de buscar la belleza en cualquier oculto rincón

¡Gracias, querida Encarnación Aragoneses / Elena Fortún! Has marcado mi infancia y la de muchos niños.

A los trece años afirmaba que llamaría Celia a mi hija. No me he casado, no tengo niños, pero sí una sobrina que detenta ese nombre y cuyo cumpleaños se celebrará próximamente. ¿Qué libros voy a regalarle? ¡Bingoooooooooooo!


Libro: Stephen Hawking: BREVE HISTORIA DE MI VIDA.

stephen hawking, my brief history

Breve historia de mi vida. Fecha de publicación: 10 de septiembre de 2013. http://www.hawking.org.uk/my-brief-history.html

Fresco y chispeante relato narrado en primera persona, donde el gran genio nos cuenta su historia desde la infancia y, paralelamente, la evolución de sus investigaciones. Por supuesto no falta el humor, omnipresente. Pero uno de los rasgos más importantes para mí es la no renuncia a sus sueños, a pesar de las múltiples barreras que el Destino le impuso cruelmente desde los 21 años. En la última página, Hawking mira atrás para concluir que ha gozado de una existencia plenamente satisfactoria y nos pide (a los discapacitados) que nos centremos en lo que podemos hacer y no en nuestras limitaciones. !Altamente recomendado! !Bravo, Prof. Hawking!