(La radio puede detenerse pulsando Escape o parándola en el icono inferior).

viernes, 29 de abril de 2011

¡No nos dejan oír al coro!



Vídeo: coro ensayando para la boda.Mi única ilusión con la tan traída y llevada boda del príncipe Guillermo o William y Kate Middleton era oír al delicioso coro de la abadía de Westminster. En Inglaterra han mantenido la tradición de los coros de catedrales y abadías integrados por niños en las voces superiores. Ellos, a diferencia de los alemanes, suelen utilizar en lugar de niños a contratenores para las voces de contralto; yo prefiero niños para ambas, como sabéis.

El trabajo de los coros ingleses es y ha sido muy bueno. Destacamos el de la Catedral de Westminster, el del King's College de Cambridge o el New College Choir de Oxford. Hoy, pues, mi deseo era poder escuchar a esos niños de voces angelicales. Recuerdo que en la misa por la muerte de Diana cantaron varias piezas.

Pero, ¡oh, desilusión! Cuando encendí el televisor comprobé que los comentaristas no dejaban ni un momento de hablar, sólo para decir bobadas. El coro estaba cantando, pero a ellos les traía al fresco; supongo que pasarán así toda la ceremonia, de modo que me he retirado indignada. Una prueba más de la ignorancia, la incultura, la falta de sensibilidad musical y de educación que, por desgracia, imperan en este país del que me gustaría salir en gran parte por los motivos reseñados.

La música, el canto, ¡eso no sirve de nada! Mejor debatir sobre el traje de no sé qué invitado o la entrada de no sé quién otro, o comparar con la boda de cualquier personaje de la realeza británica o foránea, o bien hablar simplemente por desempeñar el mero ejercicio de la verborrea, pues en España odiamos el silencio, la falta de acción, las pausas... Odiamos escuchar, por eso siempre hay ruido: ruido que interfiere todo, en este caso al magnífico coro de la Abadía de Westminster. Nadamos en un mar de ruido desde que nos levantamos y nuestro horror vacui es tan fuerte que tememos que nos falte un solo segundo. Así no tenemos que pensar, no tenemos que opinar, no tenemos que hacernos preguntas incómodas que cuestionen la manipulación a la que se nos ha sometido. Y sobre todo nos liberamos de hablar, lo que nos alivia grandemente porque ya hemos perdido el arte de la conversación. Menos mal que cuando vamos a comer en familia o entre amigos, sea en casa o en un restaurante, sea por el cumpleaños de un pariente o por la cena de Navidad, hay siempre una televisión que nos saca del apuro: con mirar a la pantalla y emitir algún gruñido de vez en cuando nos basta. ¿Hablar? ¡Déjate de chorradas! ¿Para qué quebrarnos la cabeza? Yo salgo a divertirme. Imbéciles, imbéciles... Por eso se torturan en la discoteca o en los pubs con una música estruendosa y unas luces cegadoras; por eso en casa gritan y hacen sonar la radio o la televisión a un volumen propio de sordos (así estarán dentro de unos años). Por eso, cuando en un cierto momento la conversación o el ruido se detienen, exclaman horrorizados, con pánico en la voz: "¡qué silencio!", y en el acto le ponen remedio.

¡Socorro, reclamo el derecho a mi espacio auditivo! ¡Quiero que me dejen escuchar!

miércoles, 20 de abril de 2011

Dios en mi auditorio



¿Por qué no? ¿No dicen que está en todas partes? Hoy un locutor de una emisora de radio especializada en música clásica presentaba un disco dedicado a las bellísimas Vísperas para la Virgen María de Monteverdi. Al fragmento inicial, "Deus in adiutorium meum intende", lo llamó "Deus in auditorium [...]". Hay equívocos que resultan muy divertidos.

Ya que estamos os ofrezco este inicio, con Dios o sin él.


viernes, 15 de abril de 2011

El pueblo contra Mozart




En este divertido programa radiofónico, varios personajes de óperas de Mozart (Papageno, Papagena, La Reina de la Noche, don Giovanni, Leporello, Fiordiligi, don Ottavio, don'Anna, etc.) presentan una demanda contra el compositor: ¿resultará culpable?

domingo, 27 de marzo de 2011

Hermoso análisis de la Cantata BWV 4

Comparto con vosotros este bello análisis llevado a cabo por Luis Ángel de Benito en su espacio "Música y significado".
 

viernes, 25 de marzo de 2011

La Flauta Mágica en el cine


Ayer me invitó mi querida amiga May a presenciar La Flauta Mágica en el Kinépolis, en directo desde el Teatro Alla Scala de Milán. No había visto nunca antes una ópera así... Ni así ni en un teatro, lo confieso; no me había surgido la oportunidad.
La Flauta es una de mis composiciones preferidas, por lo que la invitación de May me ilusionó grandemente. Aparte tenía mucha curiosidad por ver cómo lo hacían los tres niños, que imaginaba que serían del propio teatro. Gerhard Schmidt-Gaden, director del Tölzer Knabenchor, estuvo unos años trabajando con ese coro.
Teníamos un muy buen sitio desde donde disfrutamos de una estupenda audición, gozando también de la estereofonía. Mi solista preferida fue Pamina, Genia Kühmeier, de voz muy bien timbrada y con limpios agudos y muy buenos graves. Sin embargo no fue apenas aplaudida. La mayor ovación estuvo destinada a la Reina de la Noche, Albina Shagimuratova. Claro: como sus dos arias presentan esos complejísimos pasajes de coloratura y esos agudos... Pero no me convenció: abusaba del vibrato y gritaba demasiado. ¡Ser la mala de la película no significa chillar!
Papageno, Alex Expósito, actuó bien, pero su pronunciación alemana resultaba algo deficiente, como la de algunos otros protagonistas del reparto. Monostatos, Peter Bronder, parecía declamar más que cantar. Saimir Pirgu como Tamino estuvo bien. Pero lo más decepcionante fue que sustituyeran a los tres niños por tres mujeres soprano: Barbara Massaro, Elena Caccamo y Eleonora de Prez. ¿Por qué, si el Teatro alla Scala cuenta con un coro de niños? ¿Es que ya no existe o han dejado de prepararse para esta obra? ¡Qué pena! ¡Con lo bien, lo auténticos que quedan! ¡Que contraten a Tölzerknaben, los mejores para estas interpretaciones! Veamos si no algún ejemplo:
Ah, olvidé decir que en la representación de ayer intervinieron el coro y la orquesta del teatro alla Scala bajo la dirección de Roland Böer. El coro no me convenció mucho, a mi juicio le faltaba empaste.
No hablo de la escenografía porque no he podido gozar de ella (soy ciega, como sabéis). Supone una gran ventaja saber alemán, pude ir siguiendo el texto perfectamente.
Aplaudo esta iniciativa de la ópera en el cine y espero poder ver muchas más.
¡Gracias, May!

martes, 1 de febrero de 2011

Una decisión

He decidido prepararme las oposiciones a Escuela de Idiomas por alemán. No sé cuándo saldrán plazas, ni cuántas, ni si habrá reserva para discapacitados... Pero al menos puedo ir estudiando y así me forjo la ilusión de encaminarme hacia una nueva salida, porque la Secundaria presenta muchos inconvenientes... Bueno, si mientras me surge la oportunidad de desempeñar algún empleo en Baviera... :-) Sí, eso es muy difícil, lo sé; mas soñar no cuesta nada. Al menos lo de la Escuela de Idiomas es tangible, es algo concreto. ¡A partir de mañana empiezo a estudiar! Lo malo es que no puedo adquirir aún un temario porque los temas van a cambiar, y para darme el trabajo doble de escaneado... Ése es otro problema, el acceso a la información. Ocurre por ejemplo con la bibliografía: el resto de los mortales (léase "videntes") puede ir a una biblioteca y hojear de aquí y de allá... A nosotros muchas de las fuentes nos quedan ocultas. Pero, en fin, dirijamos nuestros pasos hacia esa meta. ¿Quién sabe? El estudio no será infructuoso porque, independientemente del resultado, me ayudará a combatir el tedio y a reforzar mi nivel de alemán. Kopf hoch!
Denk ich an Deutschland in der Nacht,
Dann bin ich um den Schlaf gebracht.
Ich kann nicht mehr die Augen schließen,
Und meine heißen Tränen fließen."
Heinrich Heine (1797-1856)

viernes, 7 de enero de 2011

Escapada a Baviera

Suelo redactar las postales navideñas con mucho tiempo, y a mis contactos alemanes se las envío aún antes porque el ambiente comienza por allí ya el primer domingo de Adviento. A mitad de mes recibí la respuesta de Rosina, una señora que vive en un pueblecito cerca de Munich y es también fan del coro de niños de Tölz. A ella no la conocía personalmente, si bien más de una vez insistió en que me alojara en su casa cuando fuese para allá a ver un concierto de los Tölzer.
Rosina preguntaba en su respuesta cómo me encontraba, y ¡oh, pobre, se lo conté! Le dije que este trimestre había sido muy duro para mí, que había tenido que vérmelas con una crisis de ansiedad/depresión debido a los cambios de trabajo y vivienda y a los inconvenientes que todo profesor de Secundaria en España ha de afrontar, y si es ciego aún más. La buena señora respondió inmediatamente: "oh, ¿qué leo? ¡Vente estas Navidades unos días a mi casa, así cambias de aire!". Le agradecí su cordial invitación y añadí que confiaba en que no se sintiese de alguna forma obligada ante mis dramáticas líneas. Dijo que en ningún caso y yo me puse a buscar vuelos con muy poca fe, pues nunca lo he hecho tan repentinamente y pensé que no iba a haber; pero tuve mucha suerte. El día 2 por la tarde me dirigí pues rumbo a mi querida Baviera y regresé ayer.
Rosina es un encanto de persona. Adora la música y además canta en un coro, hace poco ofrecieron en concierto el Oratorio de Navidad de Bach. ¡Lástima no haberlo visto!
Juntas hemos cantado mucho y ella me ha enseñado algunos Jodel (o Jodler, como se dice allí). Adoro estas piezas tradicionales.
También hemos visto a unos amigos míos que ella no conocía: Andreas, gran fan del coro de Tölz desde hace tiempo, y Elke, madre de uno de los niños cantores. A Andreas lo admiro realmente: hoy día es difícil encontrar a personas que sientan una pasión tan fuerte por algo. Él me ha ayudado mucho en mis excursiones "tölzeras" [neologismo]: me ha recogido en el aeropuerto, se ha ocupado de mí... Es muy atento, cortés y cultísimo. A Elke la conocí hace dos años en Irsee y en septiembre me invitó a su casa cuando fui a uno de los conciertos del coro que tuvo lugar en esta localidad.
El día 5 fue mágico, mi mejor regalo de Reyes: Rosina, Andreas, Elke y yo dimos un hermoso paseo a lo largo del Isar. De pronto, respirando aquel aire, sintiendo el frío en la cara y oyendo el murmullo del agua, fui consciente de que no había sido tan feliz en cuatro meses. "¿qué más se puede pedir -me dije-? Una excelente compañía, una bella caminata por la Naturaleza, mi adorada Baviera...". Y agradecí a mis tres compañeros, que tanto empeño habían puesto para sacarme de la ciénaga emocional en que me hallaba. Entonces me vi capaz, con fuerzas para afrontar el futuro inmediato. "Merece la pena, merece la pena. La vida puede acarrearnos momentos duros, pero si en compensación existen ratos como éste...". Hubiera abrazado en el acto a mis tres amigos por haberme brindado el mejor presente navideño: unas dosis de alegría. Hubiera saltado, cantado... Bueno, lo de cantar sí lo hicimos Rosina y yo: un par de Jodler en un puente con buena acústica. Los transeúntes se detenían a escucharnos. Hm, Rosina es más desinhibida que yo para estas cosas...
La estancia en Baviera, por tanto, me ha servido muchísimo más que el mejor fármaco o la mejor terapia psicológica. ¡Gracias, gracias!
Y a todos vosotros os deseo un muy feliz 2011.
Ojalá el año me acerque más a mi ansiado destino bávaro: ¿podré mudarme definitivamente allí en alguna ocasión?