(La radio puede detenerse pulsando Escape o parándola en el icono inferior).

miércoles, 4 de mayo de 2011

Riccardo Muti recibe el Premio Príncipe de Asturias de las Artes

¡Enhorabuena, maestro!
Aprovecho para enviaros un vídeo con mucho humor.
 

domingo, 1 de mayo de 2011

Concierto con el coro de niños de la Comunidad de Madrid


Aquí lo veis, junto a una orquesta barroca. Las obras fueron el Stabat Mater de Pergolesi y el Gloria de Vivaldi. A Marta Infante la conocí en el Festival de Música y Danza de Granada.
Estupenda labor la del señor Óscar Gershensohn, pero me gustaría que empleara también a niños solistas. Quizás en un futuro...
Muy buen trabajo el del coro infantil, el coro de niños y el coro de jóvenes de la Comunidad de Madrid. Las demás consejerías de educación del resto de comunidades autónomas tendrían que tomar ejemplo. Es magnífico poder brindar a los alumnos desde pequeñitos la oportunidad de cantar y de formar parte de una agrupación coral. ¡Gracias!
Y a los de RTVE les pediría que subieran sus podcasts musicales con mayor calidad de audio.

viernes, 29 de abril de 2011

¡No nos dejan oír al coro!



Vídeo: coro ensayando para la boda.Mi única ilusión con la tan traída y llevada boda del príncipe Guillermo o William y Kate Middleton era oír al delicioso coro de la abadía de Westminster. En Inglaterra han mantenido la tradición de los coros de catedrales y abadías integrados por niños en las voces superiores. Ellos, a diferencia de los alemanes, suelen utilizar en lugar de niños a contratenores para las voces de contralto; yo prefiero niños para ambas, como sabéis.

El trabajo de los coros ingleses es y ha sido muy bueno. Destacamos el de la Catedral de Westminster, el del King's College de Cambridge o el New College Choir de Oxford. Hoy, pues, mi deseo era poder escuchar a esos niños de voces angelicales. Recuerdo que en la misa por la muerte de Diana cantaron varias piezas.

Pero, ¡oh, desilusión! Cuando encendí el televisor comprobé que los comentaristas no dejaban ni un momento de hablar, sólo para decir bobadas. El coro estaba cantando, pero a ellos les traía al fresco; supongo que pasarán así toda la ceremonia, de modo que me he retirado indignada. Una prueba más de la ignorancia, la incultura, la falta de sensibilidad musical y de educación que, por desgracia, imperan en este país del que me gustaría salir en gran parte por los motivos reseñados.

La música, el canto, ¡eso no sirve de nada! Mejor debatir sobre el traje de no sé qué invitado o la entrada de no sé quién otro, o comparar con la boda de cualquier personaje de la realeza británica o foránea, o bien hablar simplemente por desempeñar el mero ejercicio de la verborrea, pues en España odiamos el silencio, la falta de acción, las pausas... Odiamos escuchar, por eso siempre hay ruido: ruido que interfiere todo, en este caso al magnífico coro de la Abadía de Westminster. Nadamos en un mar de ruido desde que nos levantamos y nuestro horror vacui es tan fuerte que tememos que nos falte un solo segundo. Así no tenemos que pensar, no tenemos que opinar, no tenemos que hacernos preguntas incómodas que cuestionen la manipulación a la que se nos ha sometido. Y sobre todo nos liberamos de hablar, lo que nos alivia grandemente porque ya hemos perdido el arte de la conversación. Menos mal que cuando vamos a comer en familia o entre amigos, sea en casa o en un restaurante, sea por el cumpleaños de un pariente o por la cena de Navidad, hay siempre una televisión que nos saca del apuro: con mirar a la pantalla y emitir algún gruñido de vez en cuando nos basta. ¿Hablar? ¡Déjate de chorradas! ¿Para qué quebrarnos la cabeza? Yo salgo a divertirme. Imbéciles, imbéciles... Por eso se torturan en la discoteca o en los pubs con una música estruendosa y unas luces cegadoras; por eso en casa gritan y hacen sonar la radio o la televisión a un volumen propio de sordos (así estarán dentro de unos años). Por eso, cuando en un cierto momento la conversación o el ruido se detienen, exclaman horrorizados, con pánico en la voz: "¡qué silencio!", y en el acto le ponen remedio.

¡Socorro, reclamo el derecho a mi espacio auditivo! ¡Quiero que me dejen escuchar!

miércoles, 20 de abril de 2011

Dios en mi auditorio



¿Por qué no? ¿No dicen que está en todas partes? Hoy un locutor de una emisora de radio especializada en música clásica presentaba un disco dedicado a las bellísimas Vísperas para la Virgen María de Monteverdi. Al fragmento inicial, "Deus in adiutorium meum intende", lo llamó "Deus in auditorium [...]". Hay equívocos que resultan muy divertidos.

Ya que estamos os ofrezco este inicio, con Dios o sin él.


viernes, 15 de abril de 2011

El pueblo contra Mozart




En este divertido programa radiofónico, varios personajes de óperas de Mozart (Papageno, Papagena, La Reina de la Noche, don Giovanni, Leporello, Fiordiligi, don Ottavio, don'Anna, etc.) presentan una demanda contra el compositor: ¿resultará culpable?

domingo, 27 de marzo de 2011

Hermoso análisis de la Cantata BWV 4

Comparto con vosotros este bello análisis llevado a cabo por Luis Ángel de Benito en su espacio "Música y significado".
 

viernes, 25 de marzo de 2011

La Flauta Mágica en el cine


Ayer me invitó mi querida amiga May a presenciar La Flauta Mágica en el Kinépolis, en directo desde el Teatro Alla Scala de Milán. No había visto nunca antes una ópera así... Ni así ni en un teatro, lo confieso; no me había surgido la oportunidad.
La Flauta es una de mis composiciones preferidas, por lo que la invitación de May me ilusionó grandemente. Aparte tenía mucha curiosidad por ver cómo lo hacían los tres niños, que imaginaba que serían del propio teatro. Gerhard Schmidt-Gaden, director del Tölzer Knabenchor, estuvo unos años trabajando con ese coro.
Teníamos un muy buen sitio desde donde disfrutamos de una estupenda audición, gozando también de la estereofonía. Mi solista preferida fue Pamina, Genia Kühmeier, de voz muy bien timbrada y con limpios agudos y muy buenos graves. Sin embargo no fue apenas aplaudida. La mayor ovación estuvo destinada a la Reina de la Noche, Albina Shagimuratova. Claro: como sus dos arias presentan esos complejísimos pasajes de coloratura y esos agudos... Pero no me convenció: abusaba del vibrato y gritaba demasiado. ¡Ser la mala de la película no significa chillar!
Papageno, Alex Expósito, actuó bien, pero su pronunciación alemana resultaba algo deficiente, como la de algunos otros protagonistas del reparto. Monostatos, Peter Bronder, parecía declamar más que cantar. Saimir Pirgu como Tamino estuvo bien. Pero lo más decepcionante fue que sustituyeran a los tres niños por tres mujeres soprano: Barbara Massaro, Elena Caccamo y Eleonora de Prez. ¿Por qué, si el Teatro alla Scala cuenta con un coro de niños? ¿Es que ya no existe o han dejado de prepararse para esta obra? ¡Qué pena! ¡Con lo bien, lo auténticos que quedan! ¡Que contraten a Tölzerknaben, los mejores para estas interpretaciones! Veamos si no algún ejemplo:
Ah, olvidé decir que en la representación de ayer intervinieron el coro y la orquesta del teatro alla Scala bajo la dirección de Roland Böer. El coro no me convenció mucho, a mi juicio le faltaba empaste.
No hablo de la escenografía porque no he podido gozar de ella (soy ciega, como sabéis). Supone una gran ventaja saber alemán, pude ir siguiendo el texto perfectamente.
Aplaudo esta iniciativa de la ópera en el cine y espero poder ver muchas más.
¡Gracias, May!