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domingo, 24 de julio de 2011

En los alpes suizos.

Rocío. Aiguilles Vertes (4.122 m). Grands Montets (3.295 m)


El jueves regresé de mi paradisiaco viaje por los alpes suizos; bueno, suizos y franceses, pues también estuvimos en la mer de glace, el glaciar de l'Argentière y l'aiguille du midi.

Aiguille du midi (3.842 m)
Isabel. Mer de Glace

Estas incursiones galas, así como las del paso de san Bernardo, Aosta, el castillo de Chillon, Chamonix, Gstadt y Sion las hicimos desde nuestra primera etapa, en la que residíamos en Fully, un pueblecito muy próximo a Martigny. La segunda parte la pasamos en Saas Fee, allí donde el Valais se llama Wallis y la Suisse die Schweiz, a pesar de tratarse del mismo cantón.

Isabel y Rocío. Matterhorn (4.478 m)

Desde allí vimos el glaciar del Allalin, el Görnergrat, el glaciar del Aletsch y algunos pueblecitos y caminos de las cercanías. Concluyó nuestro periplo en Ginebra, pues de ahí salía el avión que nos traería de vuelta.


Rocío. Grosser Aletschgletscher


Pocas veces lamento ser ciega: a fin de cuentas no he perdido nada, se trata de una particularidad que me acompaña siempre. Obviamente reconozco que he de afrontar por su causa más limitaciones y dificultades, pero lo asumo, aunque algunos días me afecte más que otros.


Rocío. Tejo parque La Grange. Ginebra.
Cascada Fellbach. Saas Balen

En este viaje hubiese querido disponer de la información visual para apreciar la imponente belleza de esas montañas, de esos glaciares, de esos paisajes... Pero, en fin, mis otros sentidos se han empapado al máximo. ¿Habéis oído alguna vez el ruido de una avalancha de hielo? Parece un coche que, en su recorrido, arrastrara gravilla...

Rocío. Grands Montets. 3.300 m.


Y en el Allalin disfruté de una caminata de un kilómetro por la nieve, una nieve primavera buenísima. ¡Qué sensación al hundir las manos en ella y notarla tan suave!


Isabel y Rocío en Allalin ( 3.500 m.)
Täschhorn (4.491) - Dom (4.545) - Nadelhorn (4.327)


Por supuesto, no podían faltar los baños: dos veces en un lago y otra en un torrente de agua gélida.

Rocío. Lago Léman. Castillo de Chillon.


También he alimentado a gorriones alpinos y cisnes, ¡pero han comido de mi mano! ¡Vaya picotazos que propinan los cisnes, madre mía! Me he hinchado de andar, cosa que adoro, y si hace fresquito mucho más.

Rocío. Lago Léman. Ginebra.


En Saas Fee, situado en un circo glaciar, contábamos con un microclima; la tónica era 8 grados. En ese pueblo no circulan coches desde los años cincuenta: los vehículos se dejan en un aparcamiento a las afueras y para el transporte utilizan unos cochecitos eléctricos. Imaginad la paz que había allí, y encima disfrutando de la vista de glaciares por todas partes.

Rocío. "Hórreos". Saas Fee.


Otra cosa que quiero destacar es el amor de los suizos por las flores, ¡pero es que hacen verdaderas composiciones! Lo decoran absolutamente todo y aprovechan cualquier cosa para colocar macetas: una bota de montaña vieja, una carretilla, un tronco hueco o incluso una bolsa de plástico colgada.


Chamonix. Glaciar de Bossons.

Las fachadas de las casas rezuman belleza; ¡y qué perfume! Ellos aman la naturaleza, como por otra parte no podía ser de otro modo.


Isabel y Rocío. Sendero hacia el glaciar de Argentière.

Siempre he admirado su buen hacer, su civismo... ¡Ay, si todos fuésemos así! El mundo iría muchísimo mejor.

Como complemento añado unos enlaces que amplían la información de los de arriba e incluyen fotos, no olvidéis ampliarlas.

Mer de Glace.
grands montets - argentière.
Aiguille du midi.
San Bernardo.
Aosta.
Chillon.
Saas Fee.

Isabel y Rocío. Jet d'eau. Lago Léman. Ginebra.



Espero regresar muy pronto a la Confederación Helvética. Por mi parte, no me queda más que recomendaros una escapadita a esos lugares de ensueño.




lunes, 27 de junio de 2011

Espacio radiofónico dedicado a Louis Braille




Se emitió en Radio Nacional, espero que os guste.
¡Oh, cuánto debemos al gran Braille! Increíble que desarrollara todo el sistema siendo adolescente, que ya de niño experimentara tal inquietud. Y el pobre tuvo que luchar durante toda su vida contra la ignorancia y la falta de conocimiento de todos. Su sistema fue denostado, sus libros y regletas destruidos y él ridiculizado..., hasta el final de sus días; el homenaje llegó cuando ya estaba muy enfermo. La idea era demasiado genial y los estúpidos de las escuelas de ciegos opinaban que no podrían integrarse con unas letras totalmente distintas a las suyas: ¡qué estupidez! Si con las otras ni podían leer... E imaginad lo que ocuparía un documento así y lo caro que sería. Decididamente, el proyecto era demasiado bueno e imagino que se denegó por envidias y desconfianzas.
Gracias, gracias, muchas gracias, Monsieur Braille.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Riccardo Muti recibe el Premio Príncipe de Asturias de las Artes

¡Enhorabuena, maestro!
Aprovecho para enviaros un vídeo con mucho humor.
 

domingo, 1 de mayo de 2011

Concierto con el coro de niños de la Comunidad de Madrid


Aquí lo veis, junto a una orquesta barroca. Las obras fueron el Stabat Mater de Pergolesi y el Gloria de Vivaldi. A Marta Infante la conocí en el Festival de Música y Danza de Granada.
Estupenda labor la del señor Óscar Gershensohn, pero me gustaría que empleara también a niños solistas. Quizás en un futuro...
Muy buen trabajo el del coro infantil, el coro de niños y el coro de jóvenes de la Comunidad de Madrid. Las demás consejerías de educación del resto de comunidades autónomas tendrían que tomar ejemplo. Es magnífico poder brindar a los alumnos desde pequeñitos la oportunidad de cantar y de formar parte de una agrupación coral. ¡Gracias!
Y a los de RTVE les pediría que subieran sus podcasts musicales con mayor calidad de audio.

viernes, 29 de abril de 2011

¡No nos dejan oír al coro!



Vídeo: coro ensayando para la boda.Mi única ilusión con la tan traída y llevada boda del príncipe Guillermo o William y Kate Middleton era oír al delicioso coro de la abadía de Westminster. En Inglaterra han mantenido la tradición de los coros de catedrales y abadías integrados por niños en las voces superiores. Ellos, a diferencia de los alemanes, suelen utilizar en lugar de niños a contratenores para las voces de contralto; yo prefiero niños para ambas, como sabéis.

El trabajo de los coros ingleses es y ha sido muy bueno. Destacamos el de la Catedral de Westminster, el del King's College de Cambridge o el New College Choir de Oxford. Hoy, pues, mi deseo era poder escuchar a esos niños de voces angelicales. Recuerdo que en la misa por la muerte de Diana cantaron varias piezas.

Pero, ¡oh, desilusión! Cuando encendí el televisor comprobé que los comentaristas no dejaban ni un momento de hablar, sólo para decir bobadas. El coro estaba cantando, pero a ellos les traía al fresco; supongo que pasarán así toda la ceremonia, de modo que me he retirado indignada. Una prueba más de la ignorancia, la incultura, la falta de sensibilidad musical y de educación que, por desgracia, imperan en este país del que me gustaría salir en gran parte por los motivos reseñados.

La música, el canto, ¡eso no sirve de nada! Mejor debatir sobre el traje de no sé qué invitado o la entrada de no sé quién otro, o comparar con la boda de cualquier personaje de la realeza británica o foránea, o bien hablar simplemente por desempeñar el mero ejercicio de la verborrea, pues en España odiamos el silencio, la falta de acción, las pausas... Odiamos escuchar, por eso siempre hay ruido: ruido que interfiere todo, en este caso al magnífico coro de la Abadía de Westminster. Nadamos en un mar de ruido desde que nos levantamos y nuestro horror vacui es tan fuerte que tememos que nos falte un solo segundo. Así no tenemos que pensar, no tenemos que opinar, no tenemos que hacernos preguntas incómodas que cuestionen la manipulación a la que se nos ha sometido. Y sobre todo nos liberamos de hablar, lo que nos alivia grandemente porque ya hemos perdido el arte de la conversación. Menos mal que cuando vamos a comer en familia o entre amigos, sea en casa o en un restaurante, sea por el cumpleaños de un pariente o por la cena de Navidad, hay siempre una televisión que nos saca del apuro: con mirar a la pantalla y emitir algún gruñido de vez en cuando nos basta. ¿Hablar? ¡Déjate de chorradas! ¿Para qué quebrarnos la cabeza? Yo salgo a divertirme. Imbéciles, imbéciles... Por eso se torturan en la discoteca o en los pubs con una música estruendosa y unas luces cegadoras; por eso en casa gritan y hacen sonar la radio o la televisión a un volumen propio de sordos (así estarán dentro de unos años). Por eso, cuando en un cierto momento la conversación o el ruido se detienen, exclaman horrorizados, con pánico en la voz: "¡qué silencio!", y en el acto le ponen remedio.

¡Socorro, reclamo el derecho a mi espacio auditivo! ¡Quiero que me dejen escuchar!

miércoles, 20 de abril de 2011

Dios en mi auditorio



¿Por qué no? ¿No dicen que está en todas partes? Hoy un locutor de una emisora de radio especializada en música clásica presentaba un disco dedicado a las bellísimas Vísperas para la Virgen María de Monteverdi. Al fragmento inicial, "Deus in adiutorium meum intende", lo llamó "Deus in auditorium [...]". Hay equívocos que resultan muy divertidos.

Ya que estamos os ofrezco este inicio, con Dios o sin él.


viernes, 15 de abril de 2011

El pueblo contra Mozart




En este divertido programa radiofónico, varios personajes de óperas de Mozart (Papageno, Papagena, La Reina de la Noche, don Giovanni, Leporello, Fiordiligi, don Ottavio, don'Anna, etc.) presentan una demanda contra el compositor: ¿resultará culpable?