En la entrada anterior traté de describir una mente enferma de depresión y apunté que todo se supera, mas no di pautas para alcanzar esta superación. Indicaré algunas, aunque no todas vayan a servir a todo el mundo; los procesos depresivos son tan diversos como los seres que los padecen. Además cada persona tiene sus condicionantes, su historia previa, sus cambios hormonales... En fin, comencemos:
Ante todo, el paciente ha de reconocer el problema; ha de saber que tiene depresión. Es importante que eso se comprenda en su ambiente cercano: familiares, amigos... Como dijimos en el artículo anterior, esta enfermedad está muy estigmatizada y es muy incomprendida... Por eso nuestro deprimido hipotético ha de verse rodeado de apoyo, de paciencia. No lo culpemos nunca por lo que padece, no lo instemos a esforzarse por estar bien apelando a su familia que sufre o a su vida que se esfuma... ¡Es muy dañino! Con ello damos a entender que si está mal es sólo porque él quiere y que puede mejorar a voluntad, pero no lo hace por flojera. ¿Imagináis esa actitud ante una hepatitis, una neumonía o una gastrointeritis? Ridículo, ¿verdad? Aquí es lo mismo. Hemos de respetar también su silencio, su desgana, aunque poco a poco podemos tratar de que salga de sí mismo con determinadas actividades: dar un paseo, ayudar en alguna tarea doméstica, etc.
Ha de ponerse en manos de profesionales, como ante cualquier otra dolencia. En este caso, los especialistas son los psiquiatras y los psicólogos. Se recomienda una terapia combinada de ambos. No estigmaticéis los psicofármacos del mismo modo que no ponemos objeciones ante otros medicamentos: si nuestros niveles de serotonina andan bajos, habrán de ser aumentados; si padecemos insomnio, habrá que poner remedio químico...
Poco a poco hemos de tratar de que el paciente realice algunas actividades atendiendo a sus centros de interés. El deporte es muy bueno, el ejercicio físico en general; se liberan endorfinas. Además contribuye a que la persona tenga un proyecto, algo por lo que levantarse y salir... También ayudan actividades colectivas como el canto coral: sentirse parte de un grupo, hacer música entre todos... La audición individual sirve de poco, propicia la distracción y la vuelta a las ideas obsesivas. Igual ocurre con actividades de lectura, estudio... realizadas individualmente.
Cada día pueden practicarse ejercicios de respiración: tumbado en la cama o en algún otro lugar cómodo, el paciente tomará aire por ejemplo en cuatro segundos, asegurándose de que se trata de una respiración costodiafragmática. Luego lo retendrá otros cuatro segundos y lo expulsará en seis. Para evitar distracciones y evasión de la mente, puede contar los segundos, incluso en voz alta. Se puede repetir el ejercicio antes de dormir, y por la mañana antes de levantarse.
Pasear al aire libre es muy aconsejable; mejor por sitios tranquilos, por el campo... Nada de bullas, ruidos, prisas...
Poco a poco se intentará que el paciente recupere aquello con lo que antes disfrutaba; esto ha de ser muy paulatinamente, porque si lo forzamos se puede estresar y sentir más culpable. Imaginemos que amaba ir a conciertos de la orquesta X. Si lo llevamos en plena depresión, puede ocurrir que no lo disfrute y se fustigue a sí mismo por el hecho de que ha perdido esa capacidad, esa sensibilidad.
Tratemos de que, en lo posible, tenga un horario organizado; que las horas de levantarse, de acostarse, de lavarse sean más o menos las mismas. Vigilemos que no abandone su aseo y cuidado personal, que haga las comidas reglamentarias... Si vive solo, puede descontrolarse más porque nadie lo vigila.
Hagámosle ver que lo queremos, que confiamos en él, que estamos ahí siempre. Si tenéis más dudas o comentarios, planteadlos y trataré de responder en la medida de mis posibilidades.
No, no tiene importancia; mañana habrá pasado. Además, los hechos lo justifican; pero un sueño reparador te curará. A todos nos ocurre eso de vez en cuando, no somos de piedra...
¿Qué sucede, por qué te afecta todo tanto? ¡Vamos, has superado cosas más duras! Eres fuerte... Hm, una mala racha. Y claro, si te hacen la vida imposible... Todo se arreglará cuando duermas mejor, el sueño es muy importante. Pero Morfeo no viene. Las horas transcurren largas, pesadas... Pasará, pasará.
Te hacen daño; son los otros: ¿por qué se comportan así? ¿Por qué se han propuesto destruirte? Buscas soluciones, un cambio... Barajas diversas hipótesis, has de huir de la situación estresante... ¿Hacia dónde dirigirse? ¿Qué hacer? Las alternativas no están al alcance, presentan inconvenientes... Giras y giras en la cama, te levantas, piensas... Mejor no pienses, no sirve de nada; pero no puedes evitarlo: ¿qué hacer? Olvidar, distraerse... No te concentras en nada, frenéticamente intentas trazar los inciertos derroteros de tu vida. ¿Qué harás, qué pasará, qué expectativas tienes, qué te deparará el destino? No te gusta. La culpa es de los otros, que quisieron amargarte... No, de los otros no; tuya; no eres capaz de resistir, te has equivocado, te has estafado con respecto a tu personalidad... ¿Quién eres realmente? Has vivido en un error; te han engañado, te has engañado. Ya no tiene remedio, estarás siempre así...
Anhedonia, abulia, monotonía, taedium vitae. Los días transcurren, las horas transcurren lentas, angustiosas; el tiempo va a la deriva. No hay esperanzas, no hay finalidad. La vida ha dejado de tener sentido, puesto que no puedes ser feliz ni hacer felices a quienes te rodean. Quieres morir..., ¿o no? La existencia oprime, la muerte aterra. Aunque rodeada de gente, de amigos que te quieren, te sientes sola, pues ellos nunca te comprenderán. Ellos se engañan creyendo que saldrás y tú sabes que eso no va a ocurrir, que la persona a la que conocieron no es la de ahora, que van a sufrir siempre por tu culpa. Sola, sola... Te sientes un lastre, una carga, una nulidad; no mereces nada... Buscas opciones, alternativas, pero no sirven porque no puedes huir de ti misma; tú eres el problema.
El sueño, el sueño... Dormir, desconectar, olvidar... Pero el sueño no viene. Te levantas una mañana más: ¿para qué? Transcurren las horas, los días... Tu infancia..., entonces eras feliz; ya no, ya no se puede. Niña, niña eterna, inocente, despreocupada... Ya no, es imposible. Leer, pasear, oír música... No, no puedes salir de ti misma; la idea fija no te abandona. Te dejas llevar a remolque por la vida. Todo pasa a tu alrededor sin que te inmute; la más absoluta indiferencia parece haberse adueñado de tu carácter. Egoísta, egoísta, sí, eso eres: insensible, mala... Evocas con nostalgia la candidez de la infancia, nunca regresará. Ya no puedes disfrutar de nada porque no lo mereces; porque lo has olvidado; porque tu ánimo no está preparado para ello, porque la idea fija no permite la más mínima evasión, porque el constante martillear de tu cerebro resulta la más horrenda de las torturas, porque, porque, porque... ¡No, no puedes: que se pare, que se pare, no quieres pensar! Te sientes vacía... Y el sueño sigue sin venir; no, ya no duermes, ya no desconectas, ya no tienes paz interior, ya no eres nadie, no eres nada, no, no, no, no... Morir, morir... Pero...
Te has vuelto fría, no eres capaz de expresar la más mínima emoción: ni llorar, ni reír, sólo la eterna angustia; la opresión. Ni la más sublime de las bellezas ni el más perverso de los horrores modifican ese estado pétreo. Sí, pareces emocionalmente muerta. ¿Vive aquél que ya no tiene ilusiones?
Pasan las semanas, los meses: ¿para qué? ¿Qué esperas de ellos? Todo igual, igual... Caminas de puntillas por la senda de tu destino sin decidir nada; no quieres: quieres esconderte, quieres bajarte del mundo... Pero es una trampa, porque ya decides que no decides; optas por el nihilismo, y más te odias. El mundo es demasiado complejo para ti, no estás preparada; no quieres luchar y admiras a los que tienen la fuerza de hacerlo, a los que se levantan día a día con nuevas ilusiones, a pesar de todos sus apuros. Ellos le ven sentido a la vida, ellos caen en la trampa y siguen jugando; Tú no, tú eres una cobarde, nunca podrás ser responsable de ti misma. Eres tu peor enemigo, tu verdugo: te detestas y estás obligada a convivir contigo misma. Tienes miedo: miedo de estar así, miedo de enloquecer, de enfermar, de tirar tu vida... Admiras a quienes se toleran, se quieren, se cuidan, a pesar de sus errores; tú no, tú ya no puedes. Y el sueño no viene: dormir, olvidar, desconectar, dejar de pensar... Pero no, no es posible, ya no, tú no, nunca; todo está perdido, no hay esperanzas; ya no, para ti no, no, no, no, no, no, no...
¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué alguien puede pasar así, repentinamente, de un estado de aceptación, de confianza, de relativa felicidad a otro de agonía, tortura, pesadilla? ¿Por qué a veces nos odiamos a nosotros mismos y ese odio resulta asfixiantemente insoportable? Alteraciones en los neurotransmisores, falta de serotonina, dopamina, trastornos en el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal... Somos química, aunque nos rebelemos; nos cuesta asumir que nuestros pensamientos se nos escapen, no dependan de nosotros y puedan regularse con psicofármacos. Es enigmático, en cualquier caso: una persona a la que se considera feliz, sin problemas, etc. puede recurrir de buenas a primeras al suicidio; o al menos, para no ser tan drásticos, sumergirse en la ciénaga de la tristeza. Nos cuesta ver la depresión como una enfermedad más, nos culpamos por padecerla; pensamos que ya no vamos a salir... Además, los pacientes con depresión no son tomados muy en serio por el resto de la sociedad, ¡qué se le va a hacer!Por más que sea la plaga del siglo XXI, no goza aún de consideración y respeto. "No te entiendo": ¿a cuántos deprimidos les cayó cual pesada losa tal acusación? O bien: "eres un egoísta, tú que no tienes ningún problema; tendrías que vivir en el tercer mundo...". Sí: los amigos y allegados a veces dañan, aunque su intención sea la mejor. Hay que tener mucho, mucho, muchísimo cuidado, muchísimo tacto. Sé que eso es difícil, dificilísimo. Quienes viven junto a un depresivo ven día a día, impotentes, cómo se degrada, cómo parece no evolucionar, no escuchar; cómo lo que le aconsejamos parece caer en saco roto... Mas lo importante es no perder los nervios, algún día todo volverá a su cauce. Estos pacientes piden principalmente que se los escuche, aunque digan a todas horas lo mismo. Quieren hablar, por más que lo que expresen nos parezcan incongruencias. Otros no son capaces de exteriorizar nada y caen en el mutismo, ya depende del caso. Cualquiera que sea su actitud, es importante que entiendan que estamos con ellos, que los queremos, que confiamos en sus posibilidades y que los aceptamos tal como son, que no han dejado de valer o de servir porque estén mal... Han de comprender que no han cambiado, que no se ha roto nada en ellos, que resurgirán y se harán más fuertes. No os asustéis: en muchos puede latir la idea del suicidio, aunque no la expresen. Por fortuna, esto suele quedarse en idea -excepción hecha del porcentaje pertinente-. Claro que es duro tratar tales temas con familiares y amigos, así que muchos no lo mencionarán; pero, de hacerlo, no los ridiculicéis; no les hagáis entrever falta de comprensión; no reaccionéis violentamente. Escuchadlos, permitidles vaciarse ante vosotros porque ya han hecho un gran esfuerzo al manifestar los pensamientos de sus más temidos demonios. Decidles luego que aguarden, comportaos un poco como Sheresade ante el sultán: "Eso lo puedes hacer más tarde: ¿por qué no esperas? De todas formas, la muerte es el fin natural y vamos a permanecer toda la eternidad así...". Siempre me vendrá a la memoria aquella señora que disuade a su compañera de infortunios en Auschwitz de arrojarse contra la valla electrificada con el siguiente argumento incontrovertible: "Si te mueres, nunca sabrás el final".
Concluyo estas líneas deseando tanto a depresivos como a familiares mucha suerte y mucha paciencia. Todo pasa, todo ha de pasar.
Desde el pasado viernes, nuestro teléfono suena alrededor de siete veces al día, concentrándose las llamadas por la tarde; su hora preferida es la de la siesta. Al principio les decíamos que no nos interesaba, que gracias; luego que ya habían llamado antes, que borraran nuestro número; después que hicieran el favor de dejarnos en paz y por último que estamos hasta cierta parte de nuestra anatomía y que vamos a denunciarlos. Ellos insisten, hasta el punto de volver a llamar a continuación de que los hallamos mandado a freír espárragos. Parece de pitorreo, no puedo creer que se trate de una estrategia de mercado. Si es así, lo que están consiguiendo es que todos odiemos a muerte la compañía y que ardamos en deseos de ponerle una bomba, poco menos. Mi padre cree que en algún momento se les han duplicado (más bien cuadruplicado) las listas, que no controlan a quién compran nuestros datos. Entonces me da la razón: ineficacia, falta de profesionalidad, completa ilegalidad. Ayer nos dijo el dueño de una venta rural que frecuentamos que a él también lo están llamando, así que habrán tomado este pueblo como objetibo y, guía telefónica en ristre, ¡a torturar! Confío en que esto cese alguna vez. ¿Conocéis un medio efectivo para detenerlo? Me han dicho que llame a las oficinas y pregunte por Luis del Pozo, director de no sé qué, pero me sale un contestador. Allí dejé mi mensaje indignado.
Los teleoperadores sudamericanos son víctimas inocentes (o eso me gusta pensar), mas podrían actuar de mediadores para que me borren de su base de datos, me dejen en paz... Ah: por supuesto que no recibo servicios de esta compañía y, visto lo visto, no lo haré aunque me encañonen con una pistola. Sé de gente que ha optado por darse de baja de la guía telefónica, pero aun así te torturan, aunque menos, claro está. Además, ¿por qué andar escondiéndonos? ¿Estamos totalmente indefensos ante estos acosos? ¿Y si les diera por llamar de madrugada? Una vez me telefonearon sobre las tres de la mañana, un número oculto. Me levanté sobresaltada porque pensé que era del trabajo, que me hubiese quedado dormida. Cuando fui a descolgar se cortó. ¡Socorroooooo! Si alguien me pudiese dar alguna idea... ¡Ay, os dejo, que suena el teléfono!
"Buenos días. ¿Son de Jazztel? [...] ¿Y no han pensado en cambiarse a Televoz? Escuche... ¿Me dice su nombre para dirigirme a Vd.? De acuerdo, señora Mariela Carolina, déjeme que le explique: podrá disfrutar de llamadas nacionales y a móviles gratuitas, 10 megas de ADSL y televisión por sólo... ¿Qué, que no le interesa? ¿Por qué, vamos a ver?".
¡Me ha colgado! En el fondo son todos unos cobardes.
Me encanta descubrir que aún existen niños talentosos para la música; no en vano dedico un blog a los cantores de Tölz. En el mundo en que vivimos, cada vez más deshumanizado y falto de valores, fenómenos como éste constituyen la esperanza de que no todo está perdido, la ilusión de comprobar que aún es posible, que no hemos de tirar la toalla. Para mí, profesora de Secundaria, los Tölzerknaben suponen una tabla de salvación. Sí: muchas veces, al volver del trabajo, he puesto alguna cantata de Bach con esas magníficas, celestiales voces y sólo después de la audición me he vuelto a reconciliar con la vida. Pero vayamos a Haeringer, que no sólo toca el piano de forma magistral (para algo lleva sangre de Franz Liszt), sino que además compone. Es hijo de alemanes residentes en Barcelona y tiene ocho años en algunas grabaciones que os presento. Primero veréis un documental de TVE donde se nos narra su historia, y luego algunos fragmentos tocados por él. Herzlichen Glückwunsch, Michael, und geh so weiter! Respekt! Ich wünsche Dir viel Erfolg und Glück und bleibe Deine Bewunderin. Documental TVE. Mozart - KV 330. Haydn - Concierto en Re. Cadencia de M. A. Haeringer. Beethoven - Patética. Chopin - Estudio op. 10 N. 2.
Ahora parto para Londres, cuatro días, y el 19 a un pueblo cercano a Innsbruck porque en Stams dará un magnífico concierto el coro de Tölz, con motetes de Schütz y Bach.
¡Feliz mes de agosto! Espero que no nos azote tan duramente el flagelo del calor.
Estas incursiones galas, así como las del paso de san Bernardo,Aosta, el castillo de Chillon, Chamonix, Gstadt y Sion las hicimos desde nuestra primera etapa, en la que residíamos en Fully, un pueblecito muy próximo a Martigny. La segunda parte la pasamos en Saas Fee, allí donde el Valais se llama Wallis y la Suisse die Schweiz, a pesar de tratarse del mismo cantón.
Isabel y Rocío. Matterhorn (4.478 m)
Desde allí vimos el glaciar del Allalin, el Görnergrat, el glaciar del Aletsch y algunos pueblecitos y caminos de las cercanías. Concluyó nuestro periplo en Ginebra, pues de ahí salía el avión que nos traería de vuelta.
Rocío. Grosser Aletschgletscher
Pocas veces lamento ser ciega: a fin de cuentas no he perdido nada, se trata de una particularidad que me acompaña siempre. Obviamente reconozco que he de afrontar por su causa más limitaciones y dificultades, pero lo asumo, aunque algunos días me afecte más que otros.
Rocío. Tejo parque La Grange. Ginebra. Cascada Fellbach. Saas Balen
En este viaje hubiese querido disponer de la información visual para apreciar la imponente belleza de esas montañas, de esos glaciares, de esos paisajes... Pero, en fin, mis otros sentidos se han empapado al máximo. ¿Habéis oído alguna vez el ruido de una avalancha de hielo? Parece un coche que, en su recorrido, arrastrara gravilla...
Rocío. Grands Montets. 3.300 m.
Y en el Allalin disfruté de una caminata de un kilómetro por la nieve, una nieve primavera buenísima. ¡Qué sensación al hundir las manos en ella y notarla tan suave!
Isabel y Rocío en Allalin ( 3.500 m.) Täschhorn (4.491) - Dom (4.545) - Nadelhorn (4.327)
Por supuesto, no podían faltar los baños: dos veces en un lago y otra en un torrente de agua gélida.
Rocío. Lago Léman. Castillo de Chillon.
También he alimentado a gorriones alpinos y cisnes, ¡pero han comido de mi mano! ¡Vaya picotazos que propinan los cisnes, madre mía! Me he hinchado de andar, cosa que adoro, y si hace fresquito mucho más.
Rocío. Lago Léman. Ginebra.
En Saas Fee, situado en un circo glaciar, contábamos con un microclima; la tónica era 8 grados. En ese pueblo no circulan coches desde los años cincuenta: los vehículos se dejan en un aparcamiento a las afueras y para el transporte utilizan unos cochecitos eléctricos. Imaginad la paz que había allí, y encima disfrutando de la vista de glaciares por todas partes.
Rocío. "Hórreos". Saas Fee.
Otra cosa que quiero destacar es el amor de los suizos por las flores, ¡pero es que hacen verdaderas composiciones! Lo decoran absolutamente todo y aprovechan cualquier cosa para colocar macetas: una bota de montaña vieja, una carretilla, un tronco hueco o incluso una bolsa de plástico colgada.
Chamonix. Glaciar de Bossons.
Las fachadas de las casas rezuman belleza; ¡y qué perfume! Ellos aman la naturaleza, como por otra parte no podía ser de otro modo.
Isabel y Rocío. Sendero hacia el glaciar de Argentière.
Siempre he admirado su buen hacer, su civismo... ¡Ay, si todos fuésemos así! El mundo iría muchísimo mejor.
Como complemento añado unos enlaces que amplían la información de los de arriba e incluyen fotos, no olvidéis ampliarlas.
¡Oh, cuánto debemos al gran Braille! Increíble que desarrollara todo el sistema siendo adolescente, que ya de niño experimentara tal inquietud. Y el pobre tuvo que luchar durante toda su vida contra la ignorancia y la falta de conocimiento de todos. Su sistema fue denostado, sus libros y regletas destruidos y él ridiculizado..., hasta el final de sus días; el homenaje llegó cuando ya estaba muy enfermo. La idea era demasiado genial y los estúpidos de las escuelas de ciegos opinaban que no podrían integrarse con unas letras totalmente distintas a las suyas: ¡qué estupidez! Si con las otras ni podían leer... E imaginad lo que ocuparía un documento así y lo caro que sería. Decididamente, el proyecto era demasiado bueno e imagino que se denegó por envidias y desconfianzas.