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viernes, 7 de octubre de 2016

¿Ara Malikian contra Radio Clásica?

El pasado día 9 de septiembre vi a este particular violinista de 48
años, de origen libanés y energía inagotable. En las tres horas que
duró el evento no paró de moverse, de saltar, de tocar pasajes
increíblemente difíciles buscando el efecto circense que precisamente
a mí no me agrada en absoluto, pues convierte la música en una suerte
de malabarismo.
Es indudable que Malikian toca maravillosamente bien el violín, pero,
me pregunto: ¿tenemos que frivolizar, vulgarizar, fusionar, mezclar, edulcorar,
desmaquillar la música para hacerla "digerible" al público? ¿Hemos de
permitir la irreverencia antisistémica, convirtiendo esa corriente en
otra tradición, como sucedió con las vanguardias artísticas tipo
futurismo y dadaísmo? ¿Es que Vivaldi "mola más" si lo interpretamos
con darbuka y a toda velocidad? ¿Es que necesariamente hay que mezclar
lo clásico con lo étnico o el rock?
Confieso que estuve a punto de levantarme ante sus comentarios sobre
mi emisora de radio predilecta, ésa que tanto ha contribuido a mi
formación musical y a mi desarrollo durante toda mi vida (soy profesora
de Música gracias a ella):
"Alghunos, dando vueltas al dial, habrán cometido el error de
detenerse en Radio Clásica. Seguro que lo recuerdan: suena una música,
termina y se oye un silencio, que uno piensa que se ha estropeado la
radio, mas de golpe, una voz muy seria: "Han escuchado us-te-des
el-con-cier-to [bostezo]..."".
¿Quiere Malikian conquistar según qué público arremetiendo contra lo
establecido? ¿Se necesita ir de rompedor para ganar adeptos? ¡No hace nada bien esta publicidad negativa a una emisora ya de por sí minoritaria!
Este músico, con su orquesta propia y sus particulares composiciones,
tiene ahora la nacionalidad española. Estuvo un tiempo dirigiendo el
programa de divulgación para niños Piccicato, en Televisión Española.
Algunos lo recordarán porque, emulando la actuación de un colega en Nueva York, se puso a tocar un
buen día en el metro de Madrid para ver cómo reaccionaba la gente.
Como es de suponer en este país que habitamos, fueron pocos quienes se
detuvieron a escuchar.
Otra de mis críticas va para el abusivo precio de la entrada. He ido a
conciertos de artistas más que renombrados gratuitamente o casi...
Igual es que Malikian se financia a sí mismo, es una institución en
sí: ¡ni idea! Lamento sin embargo su excesiva comercialización, más
allá de lo puramente estético.

5 comentarios:

  1. Absolutamente de acuerdo. No soy muy partidario de las vacas sagradas, pero creo que si se pretende destruir algo (una estética, una forma de vida, un estilo de trabajo...) pienso que debería tenerse previsto un sustituto igual o mejor. Ir de rompedor exclusivamente en lo de las formas irreverentes me parece tan sólo una manera como otra de hacer mercado, si no fuera por el daño que pueden hacer esas actitudes gratuitamente despectivas. Obviamente, es una opinión.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. La música es un lenguaje universal que debe estar al alcance de todos. No desvirtuo el arte de Malikian pero frente a las formas es necesario respetar el arte y aquellos que la divulgan como en Radio Clásica. Bromear sobre un país tan castigado culturalmente....hombre no.

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  4. Hola. Puede que el comentario de Malikian no tuviera tanta malicia... Quizá sólo hacía broma de la, a veces, exagerada solemnidad que se respira en algunos programas de radio Clásica. A mí me encanta Martín Llade (Sinfonía de la Mañana), con su saber teñido de fino humor hace que incluso los que no somos grandes entendidos disfrutemos con los clásicos. Lo clásico (o selecto) no tiene porqué ser tan circunspecto...

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    1. ¿Y por qué habló de cometerse un error cuando se sintoniza esta emisora? Si no quiso expresar una cosa, que no lo diga.

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