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martes, 4 de octubre de 2016

SINE MUSICA NULLA VITA.

Ayer soñé que, debido a la sequía cultural y a la creciente insensibilidad imperantes en nuestro país, la música desaparecía de golpe de la faz española. Yo, indignadísima y consternada, lo veía normal habiendo presenciado impotente El odio, el desprecio, el desprestigio del que el noble y sublime arte de Euterpe estaba siendo víctima.
Desperté antes de pensar en la posibilidad de emigrar a otro país, pero claro: imagino que ese virus fatal se iría expandiendo por el planeta irremediable, inexorablemente.
Resultó un alivio volver al estado de conciencia y comprobar que, si bien con unos niveles muy inferiores a lo que sería deseable, la destrucción total de la música aún no se ha producido y espero que tarde mucho en ocurrir.

El pasado domingo viví una experiencia única interpretando con el coro de la sociedad musical de Sevilla los 18 responsorios de tinieblas de Tomás Luis de Victoria, bajo la dirección de Raul Mallavibarrena. Doy las gracias a todos los que han hecho posible tal evento y mi participación en él.
VIVAT MUSICA!

3 comentarios:

  1. Viva la música que nos da la vida. Besitos mi bella plebeya.

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  2. Respuestas
    1. ¡La música no desaparecerá jamás! ¡Siempre permanecerá firme y fuerte!

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