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miércoles, 8 de febrero de 2017

Síndrome de Williams: enfermedad rara con extraordinarias dotes musicales.


¿Qué es el síndrome de Williams?
¿Cómo puede una enfermedad genética hipertrofiar las dotes musicales? ¿Podríamos descubrir la forma de potenciar estos talentos en individuos sanos? ¡Píldoras de musicalidad, melograjeas!
El síndrome de Williams es una enfermedad rara que afecta a uno de cada 7.500 niños. Se caracteriza por rasgos faciales específicos, problemas cardiacos y en otros órganos, disfunciones motóricas y retraso intelectual severo en casi todas las áreas. Curiosamente presentan varios dones: dominio del lenguaje con exquisito vocabulario, sociabilidad, empatía y confianza absoluta en la gente y, lo que aquí nos ocupa, ¡un extraordinario sentido para la música! Todos tienen oído absoluto, hipersensibilidad y respuesta inmediata a estímulos musicales; tocan instrumentos y necesitan este arte para vivir. En ellos es esencial, como el aire que respiran. Con la educación y los cuidados médicos apropiados, podrían convertir la música en su profesión, o dedicarse a ayudar a otros enfermos, porque adoran al prójimo.
El gran neurólogo Oliver Sacks, recientemente fallecido, dedica un capítulo de su magnífico libro "Musicofilia" a las particularidades de personas afectadas por esta rara dolencia. Aprovecho para recomendar la obra y la musicoterapia en general, pues, como Sacks y otros han descubierto, la música es lo último que se pierde. Incluso ante lesiones cerebrales que implican una pérdida absoluta de memoria, los pacientes cantan o tocan un instrumento como siempre hicieron. También en el Alzheimer. Asimismo deaparecen los tics de los Tourette, puede curar depresiones o inducir al movimiento de miembros paralizados. Y, por supuesto, la musicalidad configura el cerebro de un modo específico, beneficioso para otros ámbitos. ¿Por qué, entonces, nuestros sistemas educativos consideran a la música como una materia sin importancia, de segundo o tercer orden? ¡Qué ignorantes, qué insensibles, qué burros!
Se necesita a más gente como Sacks. Entre tanto, sigamos confiando en el poder sanador de ritmos, melodías y armonías.
¡Cuánto podemos aprender de los chicos Williams! Por favor: si son padres de uno, ¡denle música! Así conseguirán que viva feliz.

lunes, 6 de febrero de 2017

Intolerancia religiosa, superchería y fanatismo: ¿hasta cuándo?


Por mi parte, me gustaría vivir en un universo que encierra aún mucho de desconocido y que, al mismo tiempo, es susceptible de llegar a ser interpretado. Un universo del que lo conociéramos todo sería estático y deprimente, tan aburrido como el cielo que nos prometen ciertos teólogos pobres de espíritu.
Carl Sagan: "El cerebro de Broca".
«Dado que existe una ley como la de la gravedad el universo pudo crearse a sí mismo de la nada, como de hecho ocurrió. La creación espontánea es la razón de que exista algo, en vez de nada; de que el universo exista; de que nosotros existamos. No es necesario invocar a Dios para que encienda la mecha y ponga el universo en funcionamiento».
Stephen Hawking.
DESAPRUEBO LO QUE DECÍS, PERO DEFENDERÉ HASTA LA MUERTE VUESTRO DERECHO DE DECIRLO.
Voltaire.
Los hombres creen que la epilepsia es divina, simplemente porque no la entienden. Pero si llamaran divino a todo lo que no entienden, realmente las cosas divinas no tendrían fin.
Hipócrates.
Una infausta tarde, un día de tantos durante mi periodo depresivo, me llamó la amiga de una compañera con la que había mantenido esporádico y circunstancial contacto meses atrás
-Si estás mal, lo mejor es que te vengas conmigo a la oración.
-¡No, si no soy creyente!
-Eso da igual: te vienes, nos conoces, que hay chicos muy simpáticos, tomamos algo y... ¡ya verás!
-Sí, pero me voy a aburrir; ¡me voy a sentir fuera de lugar!
-¡Que no: hazme caso!
La voluntad era precisamente lo que me faltaba en esos años de anulación, de desequilibrio en el sistema límbico; así que me dejé llevar. Como había supuesto, resultó soporífero: todos sentados, rezando monótonamente mientras aguardaban no sé qué gracia divina que, por supuesto, no llegó; o al menos yo no la noté. No me malinterpretéis: que rece quien quiera, quien así se sienta mejor; pero, ¿yo? ¿Por qué, para qué? ¡Absurdo!
Poco tiempo después volvió a llamar mi evangelizadora preguntando si la acompañaba a la parroquia. Me negué, claro está, y su reacción me sorprendió en demasía:
-¡Es que no te dejas ayudar, no pones voluntad! ¿Sabes una cosa? ¡Yo también tengo mis propios problemas! Eres una egoísta: sólo piensas en ti. Desde ahora te bloqueo del What's App: ¡no tienes vergüenza!
¡Bravo! ¿Y presume de caridad cristiana, de auxiliar a los desfavorecidos, de solidaridad? ¿Son ésos los hombres BONAE VOLUNTATIS? ¡Qué gracioso! Tolerancia con quienes piensan exactamente igual que ellos: ¿verdad? ¡Así es facilísimo!
Cuando uno está mal, aparecen salvavidas por generación espontánea recomendando homeopatía, agua mineral con ampollas de no sé qué mezcladas y en reposo durante 48 horas antes de la ingesta (¡es verídico!), papelitos donde se escriben los problemas y luego han de ser quemados... ¡Bien, querida psicóloga! Si provoco un incendio en casa, multiplico exponencialmente mis tribulaciones.
Hace poco, en el tren, tomó asiento a mi lado una monja de clausura sudamericana, residente en no sé qué convento de por aquí. Cuando me preguntó por mi inclinación religiosa le respondí que soy atea, y pareció horrorizarse:
-¡Ah, por eso sufres! Voy a rezar por tu alma.
-No, no te molestes: no creo en el alma y ya soy feliz: no necesito la religión.
-¡Claro, pero entonces no sabes qué está bien y qué está mal; yo ya no voy a preocuparme por ti.
-¡Repito que no tienes que preocuparte de nada! Y perdona: quizás me rijan unas concepciones morales mucho más sólidas que las tuyas, porque nadie me las ha impuesto y porque no actúo atemorizada por un castigo o una recompensa eternos. He llegado a mis principios por decisión propia. ¿Qué pasa, que según tú quienes piensan de forma diferente son amorales? ¿Cómo queréis que creamos? El fanatismo religioso ha acabado con muchas vidas inocentes y lo sigue haciendo, por desgracia. Yo soy tolerante, y la tolerancia no ha matado a nadie. Puedo quererte a ti, por ejemplo, sin ningún problema, aunque tú vayas a misa y yo no..., y tú sin embargo me rechazas.
La monjita siguió en sus trece. Tal vez, en sus visiones oníricas, se le aparezca mi espíritu como algo demoníaco de lo que hay que huir.
Según la lógica de gente como ella, yo habría tenido que eliminar de mi lista de amigos a todos los creyentes: ¡menuda idiotez! Pero, ¿por qué todavía existe ese pudor cuando uno se reconoce ateo? ¡Que Franco murió en 1975! El gran Manuel Toharia hubo de afrontar respuestas absurdas en Facebook cuando habló en Radio Nacional sobre el origen del universo y el big bang. Alguien sugirió incluso que se lo censurara, que no se hace proselitismo ateo en una radio pública. ¡Ja, ja! ¡Hablar de ciencia es hacer proselitismo! Y ellos, que meten la religión católica en todas partes... En la educación de un Estado aconfesional, por ejemplo, que se supone que es España (o eso reza la Constitución).
Por supuesto que Toharia no opinó sobre creencias religiosas, que no tenían cabida en una charla sobre física ni eran el tema expuesto; sólo explicó algo nada nuevo en absoluto, ni mágico, ni sorprendente: la transformación de energía en materia y la conservación de ésta. Todos los escolares lo recitan (me recuerdo a mí misma haciéndolo, con doce años, en el pasillo de camino al patio de recreo): "La energía no se crea ni se destruye: únicamente se transforma". ¡Gran Einstein, ayúdame! E=mc², ¡Verdad? Cierto: "es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio". Seguro que tú también te topaste con muchos intolerantes. ¡Oh, pobre! Rechazado en Alemannia por los nazis y en Estados Unidos por los macarthistas y otros ignorantes, ¡habiendo visto anteriormente cómo arrojaban la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki...! Mas sigamos con lo nuestro. Cualquier niño de primaria suelta asimismo, de carrerilla, que la Tierra gira en torno al Sol, y que es un planeta de tantos y tantos, sin mayor importancia cósmica. Galileo estuvo a punto de morir quemado por atreverse a afirmarlo, y tuvo que retractarse y vivir bajo arresto domiciliario: ¡pobre hombre!
¿Qué ventaja evolutiva presentan el fanatismo y la sinrazón? Bueno, opino que ambos son directamente proporcionales a la incultura y la ignorancia. ¡Cuántos males podríamos remediar con la educación adecuada! Pero los sistemas educativos van decayendo, degenerando, empobreciéndose y acatetándose. La universalidad, la amplitud de miras necesaria para abrir las puertas al conocimiento sin prejuicios es reemplazada por un provincialismo que asusta, donde lo mejor es el pueblo de uno simplemente porque ha nacido allí. Lo siento: esa ceguera no la soluciona ningún oftalmólogo.
La diversidad es buena; es positiva; es necesaria. Con ella descubrimos que no somos los únicos; que nuestra concepción no tiene por qué ser la mejor y, sobre todo, aceptamos el hecho de cambiar de opinión como algo natural. El error nos hace crecer y asumir los propios fallos nos engrandece. ¡Oh! ¡De cuánto dogmatismo nos libraría entender esto!
Tiendo a ser pesimista en general, y, teniendo en cuenta las andanzas del Daesh y de Donald Trump, entre otros, el panorama no resulta muy alentador. Confiemos en que nos invada una pandemia de sensatez.
ERRANDO DISCIMUS.

[DOS DÍAS DESPUÉS]

Me comunica un corresponsal que este artículo es un insulto a todas las religiones, "proselitismo de la ciencia [parece ser que llaman así a la curiosidad y el interés científico]" y me pide que demuestre la existencia del universo sin un dios. ¡Ah, magnífico! Él, que es quien sostiene afirmaciones que van en contra de la Física, me incita a contraargumentar. ¿Por qué no al revés? Claro, sólo puede hacerlo con una única frase: "Es cuestión de fe". Ahí directamente no seguimos hablando, pero a eso lo llamo yo principio de autoridad: una peligrosa trampa fanática que, entre otras cosas, es incompatible con el método científico. Muchos han perecido o se han visto silenciados por culpa de esta sinrazón.
Queridos lectores de cualquier credo: ¿os sentís insultados? Si es así, ¿por qué?
¡Viva la libertad de pensamiento!
[Una semana después]

Estimado profesor Hawking; queridísimo amigo:
Otro corresponsal de la misma lista arremete directamente contra ti. Dice que no has aportado nada, que sólo eres famoso por un libro de divulgación y una campaña de mercado e intereses orquestada por las editoriales y la universidad de Cambridge. ¡No puedo creerlo! ¿Así arroja por los suelos tu encomiable trayectoria vital?
¿Qué? ¿Cómo que no llore? ¡No es para menos! ¿Cómo me voy a relajar, después de esto? Los agujeros negros de la ignorancia autocomplaciente sí que no ofrecen salida. ¿Que no pierda el tiempo? Claro, el tiempo es un preciado don, ¿verdad? Necesito abrazarte: ¿me dejas? ¡Gracias! ¿Cómo que no tiene importancia? ?Que es absurdo preocuparse? ¿Por qué? ¡Te han insultado, te han ofendido!
Te escucho: ¡perdona! ¡Soy incorregible! Dime. No, no conozco al sujeto; es miembro de una lista... ¿A qué cita de Shakespeare te refieres? !Aaaah! Tienes razón: el mundo está desquiciado, ¡ja, ja! Pero yo no voy a ser quien lo arregle. Hay gente de todas clases: es tarea mía buscar a quien me convenga, ¿no? ¡Oh, siempre me apaciguas! ¡No, no te preocupes! Ahora lloro de emoción. !Gracias, mi adorado profesor Hawking!


Si se diera una fiel relación de las ideas del Hombre sobre la Divinidad, se vería obligado a reconocer que la palabra "dioses" se ha utilizado casi siempre para expresar las causas ocultas, remotas, desconocidas, de los efectos que presenciaba; que aplica este término cuando la fuente de lo natural, la fuente de las causas conocidas, deja de ser visible: tan pronto como pierde el hilo de estas causas, o tan pronto como su mente se ve incapaz de seguir la cadena, resuelve la dificultad, da por terminada su investigación, y lo atribuye a sus dioses… Así pues, cuando atribuye a sus dioses la producción de algún fenómeno… ¿Hace algo más, de hecho, que sustituir la oscuridad de su mente por un sonido que se ha acostumbrado A oír con un temor reverencial?
Paul Heinrich Dietrich, barón Von Holbach.
William James solía predicar la "voluntad de creer". Yo, por mi parte, quisiera predicar la "voluntad de dudar"... Lo que se persigue no es la voluntad de creer, sino el deseo de descubrir, que es exactamente lo opuesto.
Bertrand Russell: "Sceptical Essays" (1928).

sábado, 4 de febrero de 2017

jueves, 26 de enero de 2017

!Donald Trump defiende la práctica de torturas en interrogatorios!


Ver noticia en la página de RTVE.
"In the end the Party would announce that two and two made five, and you would have to believe it. It was inevitable that they should make that claim sooner or later: the logic of their position demanded it. Not merely the validity of experience, but the very existence of external reality, was tacitly denied by their philosophy. The heresy of heresies was common sense. And what was terrifying was not that they would kill you for thinking otherwise, but that they might be right. For, after all, how do we know that two and two make four? Or that the force of gravity works? Or that the past is unchangeable? If both the past and the external world exist only in the mind, and if the mind itself is controllable – what then?".
George Orwell: "1984".

Conociendo la trayectoria de este señor, no me sorprende en absoluto, pero confiaba en que al menos fuese a esperar un tiempo antes de lanzar tan horrendas declaraciones: ¡que el ahogamiento simulado funciona! ¿Funciona para qué? ¿Para que declaren lo que quieras, vil sádico? ¡Que repetirá barbaridades como las perpetradas en Guantánamo! "Interrogatorios con prácticas mejoradas" lo llaman, los muy cínicos: privación de sueño, ruido, luces cegadoras, gritos, ahogamiento, palizas -a veces hasta la muerte-, humillaciones de todo género, coacción, chantaje, alimentación forzosa con métodos brutales... Todo esto fue permitido por la Administración Bush, abolido por Obama y...! ¿Ahora qué? ¡Me indigna! ¡Me aterra! ¡No puedo creerlo! En pleno siglo XXI, en un país supuestamente civilizado que ostenta el dudoso honor de erigirse como gran potencia. ¡No lo consintamos! ¡Derroquemos a Trump! ¡Que intervengan las organizaciones humanitarias; la ONU...! Ah, no, la ONU no: Estados Unidos tiene derecho a veto. ¡Por favor, votantes: no lo elijáis de nuevo! ¡Manifestaos! ¡Impedid la barbarie! ¡No desviéis la mirada; no seáis cómplices por omisión, al igual que muchos ante tropelías como el Nazismo! ¡Que no tengamos que lamentar en un futuro actos perfectamente evitables! ¡Ayudadme a creer en la Humanidad!

No quiero pasar por alto la vergonzosa actuación en la que Trump ridiculizó a un periodista discapacitado físico emulando sus limitados movimientos. ¡Cobarde! ¡Eso es lo último! Si alguien en mi presencia osara burlarse de la discapacidad de otra persona, os juro que lo enfrentaría, lo miraría a los ojos a pesar de mi ceguera y le diría: "haga el favor de retirarse; no voy a dirigirle la palabra nunca más, salvo arrepentimiento sincero y disculpas convenientemente argumentadas. ¡Ahora déjeme!".

Mr. Trump, would you like to be damaged? Why do you allow that others suffer torture, violence, injustice? The USA constitues the first Democracy of Modern Age! Please DO NOT commit such acts! Please respect main rights of human beings! I beg [crying]!

.... --- .-. .-. --- .-.

Avaaz: ¡únete a la carta abierta del mundo para Trump!

*¡ADVERTENCIA!!! Este documental puede herir su sensibilidad. Creo necesario incluirlo para cumplir mi objetivo de denuncia. Por favor: ¡alejen a los niños!
*WARNING!!! The documentary film below could hurt your sensibility. I include it to make more effective my complaint. Please keep children apart!

martes, 24 de enero de 2017

Vivaldi y Haendel con el Coro de la Sociedad Musical de Sevilla.

Ver crítica en el Diario de Sevilla.




 
En octubre comenzamos los ensayos de esta producción; algo para mí emocionante, pues el Gloria de Vivaldi lo conozco desde que era pequeña (a los 13 años canté en la asignatura de Coro el Domine Fili Unigenite) y el Dixit Dominus de Haendel lo escuché por primera vez en 2006 en unas circunstancias muy especiales: en la catedral de Freiburg (Alemania) con su coro de niños. Me impresionó la gran dificultad y el estilo no habitual, pues el compositor sajón aún no se había establecido en Inglaterra y estaba definiendo su personalidad artística. ¿Cómo pudo componer algo así tratándose de un veinteañero?




Contamos con un reducido conjunto instrumental (al contrabajo, José Luis Sosa, lo conocí en los cursos de música antigua de Galaroza; es el organizador) y nos dirigió Raul Moncada, venido expresamente desde Cuernavaca (México). Raúl interpretó también el órgano en algunos números. Es muy inteligente, dinámico y pleno de humor, y ha sabido extraer lo mejor de nosotros. Me encantaron sus tempi y los contrastes dinámicos, así como la fuerza, la energía, la insistencia en declamar el texto como si habláramos, teniendo presente siempre lo que se está queriendo decir.




Los solistas fueron Rocío de Frutos y Gabriel Díaz. A rocío la vi por vez primera este verano, me impartió unas clases de canto histórico. Es increíblemente buena, no sé cómo se la conoce tan poco en general. Ella proviene del extinto Coro Barroco de Andalucía y canta a menudo con Raúl Mallavibarrena.

Gabriel es nuestro director, y su voz de contratenor me emociona hasta límites insospechados. En el Domine Deus, del Gloria, donde hay alternancia entre coro y solistas, a veces estaba tan eclipsada oyéndolo que casi olvidaba que tenía que cantar. ¡Qué buen gusto en la ornamentación!



Hace unos meses no hubiera podido imaginar que iba a ser capaz de aprender estas piezas sin partitura, directamente de los discos y los ensayos, estudiando apenas. Menos mal, porque si he de esperar a que me transcriban las obras, las recibo dos meses después. No estoy criticando a la ONCE, que conste; muy al contrario: mi agradecimiento es inmenso. Lo que ocurre es que no hay tiempo material, porque no soy la única usuaria (por suerte) y las partituras han de ser transcritas a mano. ¡Gracias, Manuel Cepero!




Siempre me conmueve este canto colectivo; formar parte del todo armónico y sentirme necesaria en mi insignificancia; indispensable al par que minúscula. Como las neuronas que constituyen redes y transmiten millones y millones de bits de información por segundo, en virtud de lo cual estoy ahora aquí, escribiendo. Un estudio publicado en 2013 por "Frontiers in Psychology" sostiene que las personas que cantan juntas se sincronizan: respiración, ritmo cardiaco... El efecto de entonar notas largas en comunión con los otros produce sensación de bienestar, relajación; algo bueno a todas luces. La música, a su vez, potencia la ación de los neurotransmisores y estimula el nucleus accumbens (centro del placer y recompensa del cerebro). Sería como una droga, pero sin efectos secundarios: ¡al revvés! ¡Todo son ventajas! ¿Qué más se puede pedir, entonces?
¡gracias, muchas gracias, queridos compañeros! Ahora os abrazaría a todos, un abrazo virtual que abarque la totalidad del conjunto; un apretón sincrónico de axones.
CANTEMUS ET EXULTEMUs!

lunes, 23 de enero de 2017

La Escolanía de los Palacios en "No es un día cualquiera".




Escuchar la actuación

Para mí, gran seguidora de coros de niños por todo el mundo, constituyó una bellísima sorpresa encontrarme con uno tan bueno en mi propia provincia. Lo vi por primera vez en el Femás, en un bello programa de corales de Bach junto a la Accademia del Piacere.
Este coro colabora con el Teatro de la Maestranza cuando los niños son requeridos en óperas, como Carmen, Tosca, Turandot o La Flauta Mágica. En febrero tendré el placer de asistir a una representación de ésta última, con tres solistas infantiles de la Escolanía guiando a Tamino en su senda hacia el amor y la verdad e impidiendo que la desesperada Pamina y el cómico Papageno se suiciden.



Muchos deberían tomar nota y apostar por la creación de coros infantiles, excelente oportunidad de formación y cantera para futuros músicos.
El sábado conocí a Guillermo; sevillano, de nueve años e hijo de dos coristas aficionados. Es bilingüe perfecto por circunstancias familiares, estudia clave y adora a Haendel y a Bach. Dice que no está en coros de niños porque sólo hay chicas y cantan nimiedades en lugar de obras grandes como el Mesías. ?Por qué tenemos ese déficit, tan bien cubierto en Alemania e Inglaterra, por ejemplo? !Preparemos tanto a buenos coros infantiles como a solistas de calidad! !Interpretemos Renacimiento y Barroco con niños, como en la época! En este caso niños varones. Así se hacía. De acuerdo que el origen de tal costumbre fue la intransigencia machista de la Iglesia y el nulo papel de la mujer, pero... !Resulta tan homogéneo el timbre de las voces masculinas infantiles...! !Y esos graves de los altos...! Claro, siempre que la voz esté correctamente educada, como sucede, por ejemplo, con los Tölzer.




Por favor, directores: formen coros de niños mixtos, masculinos y femeninos! !Preparen a buenos solistas que interpreten arias de cantatas de Bach y oratorios de Haendel! !Descubran talentos vocales en colegios y conservatorios! !Que ningún chaval tenga que lamentarse como Guillermo!

https://youtu.be/S9BFmx5f55s

[Un día después]

Me comunican desde Cádiz que acaba de nacer la Escolanía Bravissimo, en el marco de la academia de música Bravissimo Music Lab. ¡Así se hace! La redacción de este blog le desea mucha suerte y pide a otras escuelas, profesores y directores que se apliquen el ejemplo. ¡Hoy creo un poquito más en nuestra especie!

domingo, 8 de enero de 2017

Stephen Hawking: 75 años.

Con un amigo, el profesor Hawkings, delante de su colegio Gonville & Caius
 
Ver noticia en Rtve.es
Artículo en Mirror Online. Entrevista a Stephen Hawking en "Órbita Laika"
Hoy no sólo la ciencia, concretamente en el campo de la física teórica, está de celebración. También lo festejamos todos los que alguna vez tuvimos espíritu imbatible ante la adversidad y no nos arrastramos hacia el desánimo. Los 75 años de Hawking representan cada momento de quienes apuestan por no rendirse; por no renunciar a sus sueños pese a obstáculos y barreras que, a todas luces, inducirían a la claudicación.
Hawking no se dejó morir a los 21, cuando le diagnosticaron la fatal enfermedad y la inevitable condena en un brevísimo periodo. Apostó por vivir intensamente lo poco o mucho que le quedara, el supuesto tiempo prestado (en fin, también nuestro tiempo lo es...). Quizás por eso disfrutó con mayor intensidad de cada día, hora, minuto, segundo. Quiso investigar, descubrir, amar, regocijarse, sonreír, maravillarse ante cada pequeño momento de gozo que está ahí, listo para ser paladeado con fruición. Por desgracia, muchos de nosotros recorremos de puntillas nuestra senda sin detenernos en esos placeres que constituyen el devenir. Nos obsesionamos con ambiciosos proyectos inalcanzables o futuros irreales, postergando el ahora. ¿Para qué? En el ocaso de la vida echaremos la vista atrás y diremos: "No disfruté; no fui dichoso; desperdicié la existencia con nimiedades".
Muchos confiesan que se suicidarían si les viniera la desgracia de sufrir una enfermedad invalidante. Otros, demasiados, muestran su infelicidad ante cualquier pequeño revés, exclamando: "¿por qué a mí? ¡No lo puedo soportar! ¡Es injusto!". A todos ellos los insto a que se planteen la pregunta que el psicólogo Rafael Santandreu suele hacer a sus pacientes: "¿qué te diría Stephen Hawking?".

Yo misma había sido devorada por las cruentas fauces de la depresión; cuatro años llevaba ya sumergida en la ciénaga de la tristeza. El día anterior a mi trigesimosexto cumpleaños vi "La teoría del todo", película de 2014 sobre la vida de este genio. Lo primero que sentí fue un colosal desprecio hacia mí misma; persona joven (en los parámetros actuales, obviamente), capaz de moverse, con un estado de salud aparentemente normal y entregada al insano ejercicio del lamento. Hubieron de transcurrir aún cinco fatídicos meses antes de que, en una noche insomne de finales de mayo, se me revelara súbitamente lo que aquel buen hombre trataba de explicarme: "Quejarse es una pérdida de tiempo. Anhelar tu propia muerte constituye un absurdo e improductivo gasto de energía. Si te dejas anular por impulsos autodestructivos, la ceguera mental no te permitirá descubrir tu lugar en el universo. ¡Vamos! ¡Levántate y mira a las estrellas! Sé curiosa: hay tanto por aprender...".
Le hice caso tras el abundante y liberador llanto catártico que acudía por fin a socorrerme, y ahora puedo afirmar que me ha obsequiado con el mejor de los regalos: ser consciente de las maravillas que mi propia vida encierra, si me aplico en buscarlas. ¿Cómo podría yo, humilde e ignorante admiradora, devolverle el favor? Creo que habré de conformarme con transmitir por este medio mis buenos deseos.
Happy birthday, Professor Hawking! You have come to my life in a collapsing emotional moment, in a particularly dificult crisis. Thanks to your effort I have been healed! You have made me discover the joy of being alive, here and now, as part of the universe! What a gift! The world needs more people like you!
Enjoy this day in good company! I wish you happiness, love, health, strength and all kind of positive emotions. I hope to write to you again after 25 years! And, of course, also before. Do not give up!

"It's been an extraordinary time to be alive and working in the field of cosmology. I'm happy if I've been able to make a contribution to our understanding of black holes and the origin of the universe. But it would be an empty universe indeed if it were not for my family and friends. So as I reach my 75th birthday, it's time for me to say thank you to all of you who have helped and supported me along the way and made my universe so full of life, love and energy. SH"`.
[Cita obtenida de su página de Facebook].].
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