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martes, 23 de agosto de 2016

En el bosque de Marston Thrift


 
Escribo desde el jardín de Richard, donde acabamos de tomar café. El clima es agradable por la sombra, pero hoy es un día caluroso con máximas de 28-29 grados.
¡Qué magnífico paseo por la floresta! Incluso me he subido a un árbol al que he abrazado. Esto me recuerda a un sueño que tuve en noviembre de 2002:
Estaba en un bosque y había un incendio. Se oía el crepitar de la vegetación al quemarse y ya incluso comenzaba yo a percibir el calor acercándose angustiosamente. Me encontraba abrazada a un árbol. "¡Oh, tengo que salir corriendo! Pero... ¡No! Si este árbol va a morir, ¡moriré con él!", y me estreché más fuertemente a su tronco, habiendo asumido pues mi destino, mi ofrenda a la Naturaleza herida. Cuando desperté comprobé con asombro que tenía los ojos llenos de lágrimas.
Subí también a una plataforma para los cazadores, a dos metros y medio o tres del suelo. Había unas escaleras y luego te sentabas arriba. ¡Qué emoción, tan elevada! Richard y Jorge no pusieron pegas porque ya conocen el "boundariless" de mi amigo Hawking, pero cuando iba a bajar exclamaron: "¡cuidado, cuidado!". Mirad: podría llevar a mi amigo en una mochila y escalar un árbol... Mas, ¿y si nos caemos? ¡Qué responsabilidad! ¡No, no nos caemos, boundariless!
Me encanta quitarme los zapatos y pisar la hierba; así me siento en comunión con la madre Naturaleza. Odio que le demos tanto la espalda con el hormigón, el ruido, los coches, el asfalto, los bloques de pisos... ¡Aquí no ocurre! Las casitas son de madera y se integran en el paisaje; los lugareños salen de casa y tienen el campo ahí... ¡Qué gracioso en Noruega, con la vegetación encima de los techos de las viviendas! ¡Camufladitas!


Ahora nos dirigimos a Ely, para otro Evensong -misa cantada, cfr. Mi artículo anterior-. Igual vuelvo a llorar.
Mañana salimos por la tarde. Al menos nos restan unas horitas de goce. En Osuna o Granada me esperan el calor, la sequedad, la lejanía con Mutter Natur, el desierto musical y cultural salvo excepciones... Por ejemplo, el 25 actúan Raúl Mallavibarrena y Rocío de Frutos en los jardines del Alcázar. Va a ser muy precipitado, pero ¡a ver si pudiera ir! Raúl es el responsable de que ahora esté con Richard y Jorge y de que haya hecho cuatro cursos musicales más, ¡y de que piense hacer otro montón! Al parecer, el próximo año se repite Ludlow. En junio habrá otro con la misma organización, Lacock, en Monteconero -Italia-. Tendré que pensármelo, porque Italia es calurosa en verano. Sí quiero hacer también el de Santiago de Compostela, en agosto. No será tan estresante porque dura dos semanas, y es internacional. Podré conocer a mucha gente, librarme del calor y hacer música con otros, aprender, ¡aprender mucho! ¡Gracias, casualidades cósmicas!
Estoy pensando que, cuando regrese, no voy a tener nada que contar: con remitir a todo el mundo a mi blog... Mejor para el tema ése de la entropía: relatar lo mismo a veinte o treinta peersonas puede convertirse en una agotadora molestia.
Ely está a unos 60 kilómetros de Cranfield. Se pronuncia "Ili", pero entonces no sé por qué se dice Elisabeth y no Ilisabet, pues "Eli" también sonaría "Ili". Bernard Shaw decía que "ghoti" podría sonar como "fish". ¡No, no os sorprendáis! Las letras -gh se pronuncian como -f en la palabra "laugh", por ejemplo. La -o suena -i en "women". Las letras -ti son equivalentes a "sh" en "nation": entonces... Voilà!

¡Ely o Ili, pero aquí estamos!

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