(El reproductor de audio puede detenerse pulsando la tecla Escape o parándolo en el icono de abajo)

viernes, 17 de junio de 2016

¿Por qué existe el suicidio? Por favor: ¡morid de muerte natural!


Alfonso Ferrabosco: Allmande.

No entiendo cómo la especie humana parece tener en sus genes un código de autodestrucción per se: no para beneficiar a la prole; no para preservar el estuche genético en otros seres: simplemente con el fin de desaparecer; anularse; volatilizarse; evitar el sufrimiento.

Ésa puede ser la clave, pero... Lo entiendo en enfermos terminales que han de soportar eternamente dolor físico agudo: yo por mi parte no lo aguantaría, o eso creo ahora desde mi cómoda posición de no sufriente. El dolor físico continuado, si es muy fuerte, no te deja pensar, concentrarte. El otro día me golpeé con una columna en el ojo y me quedé un cuarto de hora paralizada, casi sin saber quién era o dónde estaba. Después, durante tres días, me resultaba dificilísimo concentrarme y sufrí fuertes jaquecas. No fui al médico por no darle importancia y porque imaginaba Que no me iban a abrir la cabeza para reparar el desaguisado, así que dejé estar y procuré no agobiar a la familia y disimular en lo posible con gafas de sol.

Tammbién defiendo la eutanasia ante un coma terminal: ¿para qué mantenerse como una roca, sin pensar, sin sentir? ¡Vaya gasto inútil de energía! Aunque: ¿los que están en coma, sienten? ¿Se puede analizar a partir de las corrientes eléctricas de las células nerviosas? Por favor, ¡informadme!

Si yo estuviese vegetativa y pudiera pensar, pero nadie lo supiese... Es una de mis obsesiones: la incomunicación con el mundo. Creo que por eso me gusta tanto aprender idiomas y es una de las razones por las cuales admmiro profundammente a Helen Keller y a Stephen Hawking: ellos batallaron hasta el agotamiento contra la amenaza de la incomunicación. ¡Y triunfaron!
Mi escena predilecta de "La teoría del todo" es aquélla en que la enfermera Elaine Mason -más tarde pareja de Hawking- le presenta la tablilla de comunicación y lo insta a que interactúe con ella: ¡él consigue pedir un té! Tras muchas lágrimas desde que le fuese denegada, cruelmente arrebatada la facultad de hablar, ¡pero lo logra!
¡Oh Stephen, Stephen, Stephen! Perdona que te tutee en este contexto: ¡somos colegas! ¡Oh, mente activa y Ruidosa! Seguro que tú... Disculpa lo que voy a escribir: ¿sabrás excusarme? Hmm...

Querido amigo: seguro que tú, a los 21, también pensaste en el suicidio, cuando te diagnosticaron la enfermedad de la motoneurona (MND / ELA / ALS [...])! ¡Cuando no querías ver a Jane ni a tus amigos y te encerrabas en tu habitación y en Wagner, ése que quería una unificación de las artes como tú en las leyes del universo! ¿Sí, lo pensaste? Pero, conociéndote, Sé que te duraría poco: ¡qué genio! Antes querías terminar tu tesis. ¡Te adoro! ¡Eso es amor al saber!

Disculpa, profesor Hawkinng: he de embarcar; Tú al parecer ya no puedes: ¡lo siento! La continuación en el próximo artículo.
Bueno, amigo, los trenes funcionan Muy bien; y los hay rápidos; además de otros medios de transporte terrestre y marítimo. ¿Qué me has enseñado? Boundariless, boundariless, boundariless!!! Thanks a lot!!!

Stephen Hawking y el futuro.

1 comentario:

  1. Yo jamás he pensado en quitarme la vida, y mira que he pasado por muchas dificultades, como todo ser humano yo creo... pero la vida es lo más preciado que tenemos y por seguir adelante hay que luchar siempre, ¡cueste lo que cueste!

    ResponderEliminar